Colas para hacerse un selfie con los iconos de málaga

Málaga tiene una buena selección de enclaves iconográficos

IVÁN GELIBTER

Marcos trabaja este verano como guía turístico en Málaga, y reconoce que uno de los sitios en los que se tiene que parar más tiempo es en la estatua de Picasso de la Plaza de la Merced. «No falla, es decir que ese es Picasso –porque algunos no lo saben– y que lo de atrás es su casa natal, y se lanzan como posesos a hacerse fotos», relata. Precisamente por eso, es habitual –en los horarios de mayor afluencia– tener que esperar unos minutos para que llegue el turno, lo que ha provocado que si alguien quiere sentarse en el banco porque sí, se vea obligado a levantarse ante las miradas que dicen: «Me estás fastidiando el recuerdo de Málaga».

La estatua de Picasso. Colocada estratégicamente delante de su Casa Natal, este banco es uno de los más fotografiados de la ciudad, y es habitual tener que hacer cola para poder tomar una foto

Esta estatua, ya un icono de la ciudad pese a que en alguna ocasión es objeto de burlas colocándole pelucas, bufandas y demás atrezzo –incluso se tuvo que fijar al suelo mejor porque hace unos años la movieron de sitio– es uno de los sitios más fotografiados de la ciudad, aunque no el único. Los turistas (pero también los propios malagueños), quieren su fotografía que recuerde ese momento o viaje en concreto. No es que antes de la existencia de las redes sociales no fuera así, pero tras el nacimiento de aplicaciones como Facebook o Instagram esta necesidad se hace más acuciante. Ese es el caso, también, del Muelle Uno, cuya vistas son el fondo perfecto –sobre todo en verano y especialmente si es al atardecer–para conseguir un buen número de ‘likes’.

Muelle Uno. Según los expertos, desde esta zona se divisa una de las mejores imágenes del ‘skyline’ malagueño, que pasa por la Alcazaba, la Catedral, la Equitativa e incluso la Noria

Ese puede ser el caso, por ejemplo, de dos jóvenes turistas holandesas que se hacían un selfie con el encuadre perfecto: el Palmeral; la Alcazaba; la Catedral; y por supuesto la noria, que ya forma parte del ‘skyline’ de la capital de la Costa del Sol. «Nos vamos esta noche y no nos habíamos hecho ninguna foto en el puerto», señalaban.

Habitual entre las fotos de Instagram, estas enormes letras son aprovechadas por turistas, pero también por muchos malagueños, para tener una imagen de recuerdo

A escasos 300 metros del Muelle Uno está otro de los puntos icónicos para tener un recuerdo de la ciudad. Basta darse un rodeo por el hashtag (etiqueta) #Malagueta en Instagram para darse cuenta que de los aproximadamente 60.000 ‘tags’ que hay en la aplicación, una buena parte de ellos se corresponde con las enormes letras colocadas en la playa homónima. Eso sí, en este caso no son solo los turistas los que recurren a esta imagen para el recuerdo. Con un sol de justicia en pleno mediodía estaban Carmen y José Miguel haciéndose selfies y pidiendo a algunos familiares que les hicieras más fotos en diferentes posturas sobre las letras. «La verdad es que no teníamos ninguna foto aquí; es curioso porque somos de Málaga y venimos de vez en cuando a esta playa, pero nunca nos había dado por ahí», reconocen.

La calle Alcazabilla tiene la virtud de aglutinar la Alcazaba y el Teatro Romano en una misma foto, aunque una lona, de momento, ha quitado la espectacularidad a sus imágenes

Un recuerdo ‘tapado’

Desde que el Ayuntamiento remodelara Alcazabilla hace ya algunos años, la imagen de esta calle con el Teatro Romano y la Alcabaza de fondo es una de las más fotografiadas. Sin embargo, la enorme lona que tapa las antiguas tablas romanas ha tapado una buena parte de la imagen iconográfica del entorno. Vecinos de Vitoria pero habituales en sus vacaciones a Málaga, la familia de Ander se mostraba estos días sorprendida por haberse encontrado el teatro de esta manera. «Nosotros ya tenemos una foto de la calle, pero habrá muchos que se vayan estos días un poco decepcionados. Pierde mucho sin que se vea el teatro como corresponde», señala.

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Y en una ciudad que tiene el monte casi pegado a la playa, no podía faltar la ruta de los miradores. Por encima de todos ello está el de Gibralfaro, aunque son pocos los valientes que se atreven a subir andando. «Aun así –señala un turista británico en su idioma–merece la pena venir aquí porque así se puede ver la plaza de toros por dentro», sostiene. Subir, quizá no, pero bajar de ahí hasta el Centro es más sencillo. «De aquí nos vamos a la calle Larios», relata, «que nos han dicho que es la calle más famosa de Malaga». Porque eso está claro; haya o no haya luces de navidad, nadie está a salvo de tener una imagen para el recuerdo de una de las calles comerciales más famosas de España.

Calle Larios. Esta calle, una de las vías comercilales más importantes de España, es un espacio idóneo para tener un recuerdo de la ciudad, ya sea en verano o con las luces de navidad

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