Reparar en los templos deteriorados

Trabajos en el tejado del templo de Humilladero. :: sur

ENCARNI LLAMAS MÁLAGA.

Bajo el lema 'Contigo: tu aportación construye', el próximo domingo, 13 de agosto, se celebra en la Diócesis de Málaga la Jornada Pro Templos 2017. Con esta colecta extraordinaria se invita a los feligreses a colaborar en la financiación de las obras que numerosos templos de la provincia de Málaga y Melilla necesitan con urgencia.

Reformas, reparaciones, restauraciones e incluso alguna nueva construcción de salones están a punto de comenzar, en proyecto o en ejecución en la actualidad. Del balance total de gastos de la Diócesis de Málaga de 2016, un 11,35% se ha destinado a reparaciones y obras en los templos, lo que supone 1.855.158,62 euros.

Pero siguen siendo numerosos los templos de la diócesis que necesitan con urgencia reparaciones en sus fachadas, tejados, instalaciones de luz, solerías... Por eso, un año más, la colecta Pro Templos se dirige a todos y cada uno de los cristianos que se encuentran en Málaga: 'Contigo: tu aportación construye'.

Campillos, Melilla, Humilladero y Periana abren las puertas de sus templos para que conozcamos cómo van evolucionando las obras y los motivos que los llevaron a comenzarlas.

Campillos

Las obras del templo de Nuestra Señora del Reposo, en Campillos, se encuentran en ejecución. La iglesia, que cuenta con dos portadas de piedra (una barroca y otra dórica), fue levantada en el siglo XVI y está catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC).

Las obras comenzaron el pasado mes de diciembre y se han dividido en cuatro fases que explica así su párroco, Francisco Sánchez: «la primera ha consistido en la restauración de la fachada principal de puro estilo barroco, una fachada retablo con dos grandes columnas y un frontón partido que presentaba un avanzado estado de deterioro. Las piedras que han necesitado reponer, las han conseguido en una cantera del municipio de Teba. La segunda fase comenzó tras la Semana Santa y consistió en la restauración de la fachada lateral y la torre. La tercera fase, que aún no ha empezado, consistirá en la restauración del resto de fachadas y la cuarta fase, en el tratamiento de humedades en el interior, la instalación eléctrica, la pintura y la restauración de los muros interiores».

Melilla

También están en ejecución las obras de la iglesia parroquial de San Agustín, en Melilla. Comenzaron en octubre del año pasado, «desde entonces -explica el párroco, Rafael López- llevamos el templo en el maletero del coche, pues cada fin de semana nos ceden el salón de actos del IES Reina Victoria Eugenia, donde montamos un templo provisional y celebramos la Eucaristía. Aún no sabemos cuándo concluirán las obras». En estos meses se están reformando los techos y las cubiertas del templo. Los salones y el despacho parroquial han seguido funcionando todo el curso. Es más, las misas de diario se han seguido celebrando en el salón de actos de la parroquia.

Humilladero

El templo parroquial del Santísimo Cristo de la Misericordia, en Humilladero, fue construido a finales del s. XVII. Su párroco, Daniel Martín, recibió la ordenación sacerdotal el 25 de junio de 2016 y el 24 de septiembre de ese mismo año llegó a Humilladero, su primer destino como cura. Una semana después comenzaron las obras con las que están arreglando los tejados y cubiertas y solucionando las humedades del templo. Su joven párroco explica que, a pesar de las obras, han podido seguir celebrando en el templo, pues «cada fin de semana, se han colocado de nuevo los bancos y limpiado lo más urgente para la Eucaristía del domingo, ya que las obras solo han afectado a los tejados». Las actuaciones eran una necesidad urgente, sobre todo por las huellas de la humedad.

Periana

La iglesia de San Isidro Labrador, en Periana, fue edificada en el s. XIX. La vivienda parroquial de esta localidad necesitaba una rehabilitación integral tras el incendio que sufrió y los problemas de termitas, obras que han concluido recientemente. El párroco, Eduardo Romero, nos explica que «el humo del incendio afectó a toda la vivienda, pero lo peor no fue eso, sino el serio problema de termitas que veníamos sufriendo desde hacía tiempo. El barrio en que se encuentra la vivienda parroquial se construyó a finales del siglo XIX, a petición del rey Alfonso XII, tras el terremoto de Arenas. La estructura del edificio era de madera, así que los problemas con las termitas eran realmente importantes».

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