el «regalo» de una nueva vida para José Manuel

José Manuel Camino Carrasco, de 12 años, recibió el jueves el alta después de superar un doble trasplante de pulmón en el hospital Reina Sofía de Córdoba

José Manuel, con la consejera, y a la derecha, su hermana Estela y sus padres, María José y Francisco.
José Manuel, con la consejera, y a la derecha, su hermana Estela y sus padres, María José y Francisco. / SUR
Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

No recordaba la sensación de bañarse en el mar, ni el placer de hacer un recado, o jugar con sus amigos o hermana. La fibrosis quística iba consumiendo sus pulmones, hasta que le postró, durante tres años, en una silla de ruedas, enganchado a bombonas de oxígeno. Un doble trasplante de pulmón, en el Reina Sofía de Córdoba, ha abierto a José Manuel Camino Carrasco, de 12 años y que vive con su familia en Cortijo Alto, una puerta de esperanza. «Lo primero que hice al regresar a casa después de que me dieran el alta fue ir a comprar el pan y jugar con mis amigos y mi hermana». Cosas normales para cualquier otro niño de su edad pero que él no podía hacer por su estado de salud. «La vida se le iba apagando, padece fibrosis quística, una enfermedad genética, degenerativa, que le va consumiendo los pulmones y el aparato respiratorio», explicaba ayer el padre, Francisco Camino.

La consejera de Salud, Marina Álvarez, presentó el balance de donaciones de estos primeros siete meses ayer en Sevilla. E invitó expresamente al joven malagueño y a su familia para contar su experiencia. José Manuel Camino dijo sentirse «muy bien. No me lo creo». Los dos años y medio de espera se le hicieron muy largos y se mostró muy contento e ilusionado ante la posibilidad de hacer una vida normal, lejos de la silla de ruedas y de las bombonas de oxígeno. Le ha emocionado en especial el baño en el mar, una sensación de la que ya casi ni se acordaba. Y salir a pasear con sus amigos. En el hospital se llegó a sentir «agobiado, encerrado en cuatro paredes», durante la semana hospitalizado en planta y del acto de ayer dijo que le dio un poco de corte «por estar con personas tan importantes».

En la presentación de estos datos participó también el coordinador de trasplantes en Andalucía, Manuel Alonso, y el jefe del servicio de Cirugía Torácica del hospital Reina Sofía, el doctor Ángel Salvatierra, responsable del trasplante y al que José Manuel recuerda «entre los efectos de la anestesia». José Manuel llevaba dos años y medio en lista de espera. «El 27 de junio nos avisaron de que había un posible donante. Fuimos a Córdoba, le hicieron las analíticas, a las 9 entró en quirófano y a las 3 de la madrugada había terminado la operación. Ha estado ocho días en la UCI y el jueves pasado le dieron el alta», explicaba el padre.

José Manuel nació con esta enfermedad degenerativa. Con solo dos días tuvo que ser operado por una obstrucción intestinal, y los médicos ya sospecharon que podía padecer fibrosis quística. Las pruebas genéticas determinaron que los padres son portadores, y la enfermedad se ha manifestado en José Manuel, afectando a sus aparatos respiratorio y digestivo. «Sus pulmones llegaron al límite, ha estado tres años con bombona de oxígeno y en silla de ruedas», explicaba el padre. Aún así, es un chico de notas excelentes, que empezará segundo de ESO en el Isaac Albéniz. «Y eso que faltaba una barbaridad», dice su orgulloso padre. José Manuel, cómo no, quisiera ser médico: «son como mi familia, ¡me han ayudado tanto!; les tengo mucho cariño», reconocía el joven.

La operación le ha dado «esperanza de vida». Para Francisco Camino, que está sin trabajo desde que cerró Isofotón –su esposa, María José, también perdió su empleo en Ilunion, ante la imposibilidad de compaginarlo con los tratamientos de su hijo–, la donación «es el acto de solidaridad más sincero», y animó a las familias para que «regalen vida».

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