Un regalo en forma de ascensor con once años de retraso

Salvi Mate y su hermana, en una imagen del año 2015. /F. G.
Salvi Mate y su hermana, en una imagen del año 2015. / F. G.

La familia de un niño con problemas de movilidad consigue la instalación de un ascensor

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

El pequeño Salvi Mate vive los últimos días de la pesadilla que le impide salir de su casa como hace cualquier otro niño de su edad. A sus ocho años, y tras once de lucha por parte de sus padres, este pequeño con problemas de movilidad ha asistido por fin al inicio de las obras de construcción del ascensor que le permitirá hacer una vida normal. Tras más de una década de enfrentamiento contra los vecinos de su propia comunidad, que se oponían a su construcción, y lograr una subvención del Ayuntamiento, esta familia que vive en la calle Pablo Neruda ha podido ver cómo los obreros han comenzado la instalación de la estructura en el ojo patio.

Tras luchar contra sus propios vecinos y lograr una subvención del Ayuntamiento, este pequeño de 8 años podrá disfrutar de un elevador

Salvi padece paraparesia espástica familiar, una enfermedad rara que afecta a las extremidades y le impide moverse con normalidad, motivo por el que vivir en el cuarto piso de un bloque sin ascensor le supone un calvario diario. Su padre, Salvador Mate, recuerda que las obras comenzaron el pasado 11 de diciembre y que con un poco de suerte el elevador podrá estrenarse en cuatro o cinco meses. El coste de la obra ascenderá a los 59.000 euros y la mitad será costeado por el Ayuntamiento.

Pese a llevar más de una década luchando por el ascensor, el afectado, que es también el presidente de la comunidad de propietarios, asegura que no logró su objetivo hasta que se puso en marcha la actual Ley de Accesibilidad. «Sólo accedieron cuando medio amenacé con denunciar a la comunidad», relata. Tal y como ya avanzó este periódico en junio de 2015, aunque había conseguido el respaldo de la mayoría de los residentes, el retraso en la convocatoria de las ayudas por parte de la Junta de Andalucía –que sufrieron hasta tres prórrogas– eternizó el problema. Una vez lograda la subvención municipal, Mate afirma sin tapujos que la Junta de Andalucía les dejó «tirados» y considera que la convocatoria de subvenciones sólo fue «una maniobra electoral para ganar votos». Explica que de las 72 comunidades que se iban a beneficiar sólo lo hicieron 10 porque les volvieron a pedir toda la documentación. «Al resto nos denegaron las ayudas por diferentes defectos», critica. «En junio de 2015, el director general de Accesibilidad me dijo que iban a dar a nuestro caso prioridad absoluta, y todavía loe seguimos esperando».

El ascensor se instalará en el ojo patio.
El ascensor se instalará en el ojo patio. / Sur

Ypor esto mismo agradece el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Málaga, que convocó las ayudas en mayo de 2016 y las adjudicó ese mismo mes de diciembre. Ahora, tras un año de aquella resolución del Instituto Municipal de la Vivienda, han comenzado los trabajos. «Hasta que no lo hemos visto, no nos lo hemos creído, pero esto ya no tiene marcha atrás», dice aliviado.

Aunque el pequeño Salvi, que ahora tiene ocho años, «aún no es consciente de cómo le va a cambiar la vida», su padre relata que el inicio de las obras ha sido muy bienvenido por las personas que viven en las plantas altas. En concreto relata el caso de una mujer mayor que lleva varios años sin poder salir de casa porque tiene un problema de corazón y no tiene fuerzas para subir las escaleras. «Cuando comprobó que estaban empezando las obras se puso a llorar porque se creía que eso no lo vería ella en vida».

La lucha de la familia Mate por un elevador llegó incluso a oídos de la Casa Real. Cansados de sufrir el rechazo y la insolidaridad de varios propietarios, un familiar de Salva envió en 2015 una carta a los Reyes contando el problema que sufren, a lo que desde la Casa Real les contestaron asegurando que iban a derivar el asunto a la Junta de Andalucía. En la misiva real, el jefe adjunto de la Secretaría de Despacho, les dijo que «de acuerdo con las instrucciones del jefe de esta casa», había remitido el mismo a la Consejería de Igualdad «para que lo estudie y, en su caso, le haga llegar directamente la resolución que proceda».

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