Reclama 100.000 euros al SAS al romperse la cadera por la puerta automática de un ambulatorio

Imagen de archivo del centro de salud de Capuchinos. /SUR
Imagen de archivo del centro de salud de Capuchinos. / SUR

La paciente, de 88 años, achaca la caída que sufrió al cierre «sorpresivo e inesperado» del mecanismo cuando salía del centro de salud

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

Una mujer de 88 años ha presentado una reclamación contra el Servicio Andaluz de Salud (SAS) por las lesiones que sufrió debido al «cierre sorpresivo» de la puerta automática del centro de salud de Capuchinos, que ella achaca a un fallo en el funcionamiento de la misma. La anciana, que sufrió una fractura en la cadera izquierda, entre otras lesiones, solicita una indemnización de 100.000 euros.

El siniestro ocurrió el 12 de diciembre de 2014, cuando la usuaria, que entonces tenía problemas de movilidad que la obligaban a desplazarse con un andador, se disponía a salir del centro de salud de Capuchinos. En ese momento, según su reclamación, a la que ha tenido acceso SUR, «la puerta automática se cerró sorpresiva e inesperadamente por un fallo de la misma, produciendo su caída».

Al parecer, fue la jefa de atención al usuario del propio ambulatorio la que atendió a la mujer, tal y como ella misma detalló en su informe: «Acudí a socorrer a la paciente, ya que recibió un impacto de la puerta al salir del centro de salud, provocándole la caída al suelo tras cerrarse la puerta».

La usuaria sufrió lesiones de diversa consideración –entre otras, la rotura de cadera–, las cuales le han ocasionado secuelas que, a día de hoy, sigue arrastrando. Desde entonces, se encuentra completamente incapacitada y depende de su familia para todo», según el abogado Francisco Damián Vázquez, de la Asociación El Defensor del Paciente, que representa a la afectada.

Ahora, la mujer precisa de una silla de ruedas para desplazarse, cuando antes lo hacía con un andador

Tras pasar por urgencias del Hospital Carlos Haya, fue derivada al Civil para someterse a una intervención quirúrgica en la que le introdujeron un clavo para corregirle la fractura. Tras la operación, quedó ingresada en el Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del hospital hasta el 26 de diciembre.

Tras la estancia hospitalaria, sus lesiones sufrieron un «agravamiento», según consta en su reclamación, presentando posteriormente «úlcera de sacro», además de precisar de una silla de ruedas para desplazarse, cuando antes lo hacía con un andador.

Pendiente de revisión

Para el abogado de la familia, «no es objeto de debate la existencia de un clamoroso y patente error de funcionamiento en la puerta del centro que produce unas lesiones a una paciente que no tiene el deber jurídico de soportarlas». El letrado se apoya asimismo en el informe del servicio técnico, que indica que las poleas y correas de tracción de la puerta estaban «pendientes de revisión», lo que, a su juicio, acreditaría la relación de causalidad entre dicho defectuoso funcionamiento y las lesiones y secuelas provocadas.

El abogado de la Asociación El Defensor del Paciente en Málaga asegura que está aumentando el número de reclamaciones por daños causados a los pacientes en instalaciones del SAS y cita, como ejemplo extremo de esta situación, «el desgraciado accidente que ha provocado la muerte de una paciente sevillana que acababa de dar a luz debido a un fallo del ascensor en el hospital de Valme».

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