El Rastrillo: suman y siguen

De izquierda a derecha, T. Segura, R. Sarabia, F. Lozano, J. M. Cabra de Luna, Á. Fontana, A. I. González y J. Béjar./F. S.
De izquierda a derecha, T. Segura, R. Sarabia, F. Lozano, J. M. Cabra de Luna, Á. Fontana, A. I. González y J. Béjar. / F. S.

La cita con Nuevo Futuro regresa al Palacio de Ferias y se adelanta al 1 de diciembre

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

En ese escenario de competencia cada vez mayor cuando se acerca la Navidad, existe una cita ineludible que pone de acuerdo a todos los malagueños a la hora de dar por inaugurado el ritual de las compras: el Rastrillo de Nuevo Futuro. Y no sólo por la tradición de la cita, que suma ya 28 años ininterrumpidos, sino porque con ella se colabora con una de las causas solidarias con más arraigo en la capital: la de dar apoyo y calor de hogar a casi medio centenar de niños de entre 7 y 18 años que carecen de esa imprescindible red familiar y que encuentran ese sostén en algunos de los ocho pisos con los que cuenta Nuevo Futuro, que suma (y sigue) 45 años de trabajo en Málaga.

El Rastrillo

Lugar y fechas.
La 28.ª edición del Rastrillo de Nuevo Futuro se celebrará entre el 1 y el 4 de diciembre (ambos inclusive) en el Palacio de Ferias de Málaga.
Horario.
Los puestos abrirán al público entre las 11.00 y las 22.00 horas, en horario ininterrumpido.
Precio de la entrada.
2 euros.
¿Qué comprar?
Los puestos del Rastrillo ofrecen no sólo compras –ropa de bebé, bisutería y complementos, adornos navideños, artesanía, ropa, muebles o antigüedades–, sino también teatro, gastronomía, pastorales, salón de té o tómbolas.

Convertida además casi en una cita social además de altruista, la presentación de la nueva edición del Rastrillo en el Club Mediterráneo llegó ayer con dos novedades de peso: en primer lugar los puestos se trasladan de nuevo al Palacio de Ferias y Exposiciones de Málaga, un escenario ya conocido por el público y que se rescata como centro de operaciones después de la experiencia del pasado año en la plaza de toros de la Malagueta. Además, la cita se adelanta aún más en el calendario para evitar coincidir con el resto de acontecimientos que comienzan a saturar la agenda local a partir del puente de la Constitución: en concreto, este año el Rastrillo abrirá sus puertas entre el 1 y el 4 de diciembre –ambos inclusive–, casi dos semanas antes que la edición anterior.

Conscientes de que el suyo es uno de los eventos más queridos y singulares de la ciudad, los organizadores insistieron ayer en la importancia de no decaer en el apoyo al Rastrillo para garantizar el sustento de los niños durante el resto del año. Así lo destacó la presidenta de Nuevo Futuro, Ángela Fontana, que se convirtió ayer en la anfitriona de un acto que dejó pequeño el salón de la Rosa de los Vientos del Club Mediterráneo y en el que agradeció el apoyo de las entidades públicas, que hacen sentir –dijo– a su junta directiva como a las «niñas mimadas de las instituciones». Pero por supuesto esa respuesta es sólo el resultado de un trabajo previo que arroja sus frutos no sólo en cifras, sino también en historias: desde que Nuevo Futuro comenzara su labor en Málaga, hace casi medio siglo, han sido miles los chavales que han logrado enderezar los renglones torcidos de sus vidas gracias a esta tarea que, a juicio de Fontana, se sustenta en un «eficaz trabajo en equipo que resulta además muy gratificante en medio de tantas dificultades».

El evento calienta motores con el pregón, a cargo de José Manuel Cabra de Luna, y la donación de un cuadro firmado por Juan Béjar

«El trabajo en equipo es gratificante en medio de tantas dificultades», advierte la presidenta

De esas dificultades, pero sobre todo de cómo superarlas, habló el abogado, pintor y poeta José Manuel Cabra de Luna, el encargado de pronunciar este año el pregón del Rastrillo. En su intervención, destacó la tarea de una organización que, a su juicio, «tiene los pies en el suelo pero que a la vez ofrece un mañana distinto a sus niños y jóvenes, transformando la compasión en un horizonte de esperanza»; y además animó a los malagueños a acudir en masa al Rastrillo «a comprar cosas aunque algunas no las necesitemos, ya que el bien que se hace con este gesto es muy superior».

Y si Cabra de Luna puso palabras a la labor de Nuevo Futuro, el pintor malagueño Juan Béjar aportó la imagen, en sentido literal. Lo hacía con un cuadro que ha donado a la causa y que además se convertirá en la imagen de esta nueva edición del Rastrillo tras un ejercicio –dijo– de «entender la pintura como una liberación del alma».

En el capítulo institucional, la directora general de Derechos Sociales del Ayuntamiento, Ruth Sarabia, celebró que en Málaga «comienza la Navidad de verdad no cuando se encienden las luces, sino cuando abre sus puertas el Rastrillo»; mientras que el diputado Félix Lozano sugirió la posibilidad de que en un futuro esta cita «se abra a la provincia». Por último, la delegada de Políticas Sociales de la Junta, Ana Isabel González, destacó el papel de educadores y voluntarios en esta labor que «no para de sumar».

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