Las raíces malagueñas de una escuela en Senegal

Cooperantes y vecinos del pueblo senegalés, sobre la estructura que sirve para construir la escuela. :: foundawtion/
Cooperantes y vecinos del pueblo senegalés, sobre la estructura que sirve para construir la escuela. :: foundawtion

MÁLAGA.

De entrada, poco tienen que ver un arquitecto, un empresario dedicado a los rótulos y la señalizaciones y un especialista en imágenes aéreas y drones. Pero en este grupo de amigos hay al menos tres puntos de unión: todos tienen raíces malagueñas, aunque por una u otra circunstancia no viven aquí; son solidarios y les gusta viajar. David García es el fundador del estudio de arquitectura Daw y de Foundawtion, la entidad sin ánimo de lucro que se ha embarcado, con el apoyo del mecenas Lluís Morón y el soporte promocional de Andrés Altamirano, en una iniciativa para promover un centro educativo en Senegal, que se está construyendo únicamente mediante el uso de técnicas sostenibles.

La instalación educativa, cuyas obras ya han empezado, se encuentra en Thionck-Essyl, un pueblo en la zona rural de Casamance, al sur de Senegal. Tendrá capacidad para atender a unos 500 niños, de entre 12 y 18 años. «Es una zona muy deprimida, donde hay cuatro centros de primaria y sólo uno de secundaria, que está muy saturado, con unos 1.300 alumnos. Lo que intentamos es que los niños no tengan que salir del pueblo para estudiar», comenta Altamirano, malagueño que actualmente reside en Berlín, donde trabaja como redactor técnico en una empresa de 'software' para automoción.

Conoció a David García y a Lluís Morón durante una etapa de su vida en Barcelona, y se embarcó con ellos en esta aventura, para la que ahora buscan fondos con los que poder terminar la ejecución. Sobre la particularidad de la edificación, el cooperante destaca dos: el primero, la estructura, que es de catenaria invertida, que crea un «efecto botijo». Junto con la orientación norte-sur, se consigue un alto confort de temperatura a un bajo coste. Además, se usan bloques de tierra comprimida (BTC), formados por arena, tierra y sólo un 8% de cemento, que no es necesario cocer y que son elaborados en la propia obra. El montaje se lleva a cabo mediante una cimbra, una estructura de madera para dar forma a la edificación. Todo se hace con mano de obra y materiales locales. «Es un método constructivo muy básico, que ofrece ventajas claras frente al calor».

Apoyo de la UMA

«El objetivo es que hagamos escuela, no sólo construir sino transmitir a la comunidad técnicas de construcción sencillas pero muy eficaces, para que se pueda emplear en futuras edificaciones», aclara. Ahora mismo están al 50% de ejecución, y les faltan unos 100.000 euros para completarlo. «No somos una ONG al uso, sino una fundación pequeña, entre amigos, que no trabajamos por ellos, sino con ellos. No se trata de ser héroes, sino de que ellos aprendan y nosotros también», y recalca: «No es un proyecto de caridad, es un proyecto de calidad».

Cuando se termine la escuela y se ponga en marcha habrá un módulo dedicado a talleres de formación continua. Debido a las raíces malagueñas de los impulsores, el objetivo es establecer una colaboración con la Universidad de Málaga (UMA), especialmente con los departamentos de Biología y Ciencias Ambientales. De esta forma, se fomentarán los intercambios, para llevar a profesores y estudiantes de estas especialidades, que puedan impartir talleres de usos sostenibles, huertos, etc.

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