«Queremos llegar incluso a los que aún no saben que van a ser empresarios»

Francisco Marín, director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial. / Álvaro Cabrera

Francisco Marín El ingeniero al frente del primer organismo público de apoyo a la I+D+i cree que España tiene potencial innovador para ser protagonista en la revolución digital

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

De los dos años al frente del CDTI, el último también le ha ocupado como coordinador de la presidencia anual de Eureka, una red intergubernamental que promueve en 40 países la investigación orientada al mercado. Málaga acogió recientemente la reunión que preparó la cita ministerial del día 30 de junio que pondrá fin al mandato anual y en la que la plataforma se abrirá a más países.

Dentro del frondoso árbol de mecanismos de apoyo a la innovación, ¿qué singularidad tiene Eureka?

–Hay varias. Es una plataforma en la que las empresas de los países se ponen de acuerdo de forma absolutamente libre. No hay una disciplina que venga marcada y son las empresas, de cualquier tamaño, las que proponen y buscan sus socios, algo en lo que nosotros, como Eureka, no entramos. Busco a mi socio donde creo que hay talento, donde creo que hay mercado. Esa es la forma más espontánea de cooperación que existe. Otra cosa muy importante es que cada país financia a sus socios nacionales una vez examinado que hay un sello de excelencia. No existe una bolsa común con recursos de los distintos países para que alguien dentro la gestione, a diferencia de lo que ocurre en programas europeos como el Horizonte 2020.

¿Se exige un mínimo de socios participantes en los proyectos?

–Al menos ha de haber dos. Inicialmente eran sólo de ámbito europeo, pero actualmente hay países como Corea del Sur, Canadá, Sudáfrica y en la Conferencia Interministerial de Madrid va a entrar Chile, con lo cual tenemos presencia en todos los continentes. España ha lanzado la idea muy ambiciosa –‘open eureka’– para que muchos más países se incorporen al club. ¿Por qué? Porque hay un cambio de la visión que se tiene de Europa en el contexto global que ya no es eurocéntrica sino que tiene que ser mas abierta al resto de actores del mundo.

¿Qué balance de proyectos hace bajo la presidencia española?

–Estamos hablando de cantidades muy importantes porque vamos a hacer más de 500 proyectos. Siendo un proceso espontáneo de abajo a arriba es una cantidad muy importante.

¿Cuáles son los instrumentos de ayuda a la innovación que ofrece la red Eureka?

–Básicamente son cuatro: los llamados proyectos de red, absolutamente abiertos, otros que son menos ‘bottom-up’ porque son las grandes compañías las que los lideran y en las que participan otras más pequeñas, y luego están los que apoyan proyectos de ‘venture capital’ a traves de ‘Innovest’, que es un mecanismos para búsqueda de financiación cuando se ha pasado la fase primera. Luego hay un programa ‘Eurostars– en colaboración con la Comisión Europea, que financia una cuarta parte, y los paises participantes, el resto. Es una pieza mas dentro del proyecto H2020 y está dirigida a proyectos cerca del mercado, que es un criterio muy de Eureka. Europa tiene esa gran anomalía: somos creadores de ciencia pero tenemos dificultad para llevarla al mercado. Eureka es un actor clave en esa parte tan necesaria.

«No descartamos participar en ‘crowdfunding’, pero junto a un gestor privado» Nuevas fórmulas

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«Somos el principal inversor en ‘venture capital’ tecnológico del país, pero no gestores» capital semilla

Y una anomalía española es nuestro escaso gasto en I+D+i. ¿Eso explica el tercer puesto en proyectos bajo Eureka quizás buscando recuperar el tiempo perdido?

–Nuestra posición es paradójica. Por un lado, un escaso peso en el gasto en I+D+i en relación al PIB. Queremos llegar al 2 por ciento en el 2020, que es el objetivo de nuestro Plan Nacional de Ciencia, algo complicadísimo porque estamos en el 1,23% o 1,24%, pero eso contrasta con el empuje muy fuerte que menciona. Habría dos realidades: la del presente y la que permite adivinar el futuro. La iniciativa española es pujantísima. Somos el tercero en Eureka, el cuarto en H2020, el primero en instrumento pyme con unas tasas del 20 por ciento o los primeros en ‘smartcities’. Todo eso sale de un tejido empresarial nuevo del que saldrá un cambio de situación en España. Es una gran oportunidad para nuestro país subirse a esta revolución digital. Ahí somos capaces de tener más protagonismo que en otras revoluciones tecnológicas.

¿Qué sectores marcan el camino en esos 500 proyectos?

–En CDTIsomos 360 grados y no ponemos limitaciones, pero se repite el esquema:nuevos materiales, también muy activos en TIC, en energía, en biotecnología, un magnífico comportamiento en agro porque el ‘agrofood’ en España es muy potente. Hay una composición muy equilibrada de sectores, lo cual es muy positivo, porque no hay nada peor también aquí que el monocultivo. Beber de muchas fuentes es interesante.

¿Territorialmente, la innovación en España sigue siendo una foto fija?

–En España habría una división en dos tramos. Las de mayor tradición industrial –Cataluña, País Vasco y Madrid– pero hay una pujanza importante sobre todo de Andalucía, que en el tiempo que llevo en el CDTI ha pasado por primera vez a tener dos dígitos, 12 por ciento de participación. A Galicia también le veo pujanza. Nos queda el reto de tirar de ese segundo pelotón que empieza a querer escalar con Andalucía y Castilla León como emergentes. También Murcia.

¿Qué recomienda a las empresas jóvenes que empiezan respecto al CDTI? ¿Dónde tienen ‘ventanilla’?

–No hay puertas cerradas. Somos 360 grados 360 días al año y hay muchas oportunidades. Al margen de la plataforma Eureka, una empresa con poca infraestructura de internacionalización puede llegar muy lejos. Podemos facilitar el contacto para posible socios a la empresa que entra en contacto con otros y ponerla en contacto con el punto nacional que diga. Tenemos en todo el país una red de 200 puntos de información creada hace diez años en colaboración con organizaciones del mundo empresarial y por ahí nos han llegado en un año 13.000 propuestas. El otro mecanismo son las 17 agencias regionales de desarrollo, pero la tercera oleada para ser más conocidos ha llegado con las redes sociales. Hemos multiplicado por cinco nuestros seguidores en Linkedin desde que empezamos la presidencia en Eureka y ya tenemos 5.000. Queremos llegar a hablar, como suelo decir, con quienes no saben aún que van a ser empresarios y que hoy por hoy no nos llegan.

¿Hay acompañamiento en el proceso inicial de un proyecto?

–No, pero lo que sí hay es repetición de las empresas. El que trabaja con nosotros repite. En CDTI, hablando de nuestra labor propia, hacemos también asesoramiento básico. Visitamos a las empresas en su fase inicial, certificamos gastos y resultado final. Incluso dos años más tarde evaluamos el impacto de esa inversión. El dinero invertido hace seis años ya sabemos qué impacto ha tenido.

¿Qué peso tiene el CDTI en la implicación de la universidad en la investigación que demandan las empresas?

–Tenemos un papel totalmente activo. Recientemente hemos celebrado una conferencia con las OTRI de las universidades y les daba un dato no muy conocido. En los últimos cuatro años ha puesto a disposición de esos organismos de investigación cerca de 380 millones de euros, en 2016 estuvo por encima de los 70 millones y en mayo de 2017 ya estábamos en 21. Ponemos dinero no solo para las empresas, también buscamos un maridaje de las empresas y los centros. Antes incluíamos como requisito que hubiera un OPI (Organismo Público de Investigación) en los proyectos. Hace dos años eso se ha suprimido, pero eso se produce de forma espontánea. Es un maridaje natural, que es el mejor escenario. El requisito lo mantenemos para los proyectos más grandes, entre 5 y 20 millones de euros, donde planteamos un 15 por ciento de participación de OPI, pero en uno algo menor, sin exigirlo, llega con un 12,5 por ciento, y estoy convencido que si lo quitamos siguen viniendo.

¿La regulación legal del CDTIcasa con las nuevas fórmulas de financiación como el ‘crowdfunding’?

–El CDTI es un ente público empresarial que trabaja con las empresas privadas, una flexibilidad sin la que no podríamos desarrollar nuestra función. En ese sentido, no descartamos participar en crowdfunding, pero siempre de la mano de un gestor privado. Recientemente hemos empezado a trabajar en capital a través de nuestra herramienta ‘Invierte’. Somos el principal inversor en ‘venture capital’ tecnológico del país, pero no somos gestores. Esa función la concertamos con gestores privados que se seleccionan en un concurso abierto al que concurren las gestoras más dinámicas que han optado por convertir al CDTI en su principal inversor, pero no el único. Buscamos que haya siempre inversor privado. El año pasado una sola gestora recibió a cien millones de capital público para movilizar 400 millones privados. Ellos tienen la experiencia y la capacidad de búsqueda de esos fondos complementarios. Este año el CDTI va a movilizar 80 millones para capital semilla en empresas en la fase más temprana. Esos fondos los gestionarán unas cuatro gestoras a razón de 20 millones cada una y esa cantidad será la misma que movilicen en cada uno en capital privado.

¿Cómo se comporta Andalucía en esa demanda de financiación de la innovación?

Andalucía tiene muy buenas iniciativas emprendedoras, tiene una buena presencia en el Instrumento Pyme, por ejemplo, pero lo que es mejorable es la participación de esos fondos privados, donde la región tiene menos tradición.

¿Cómo han tratado al CDTI los Presupuestos del Estado?

–No ha estado mal, pero tenemos una mecánica distinta a otros organismos. Nosotros tenemos un presupuesto de mil millones y combinamos préstamo y subvención. Tenemos una fuente recurrente de ingresos en ese canal de préstamos desde hace 40 años, aunque básicamente dependamos de los PGE.

¿Cúal es la proporción de préstamos y ayudas en los proyectos?

–Podemos dar un 30 por ciento de subvención y un 70 por ciento de préstamo. Es la línea normal, aunque hay casos del 50 por ciento.

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