«Me han puesto una dieta de comida de astronauta que voy a cumplir a rajatabla»

La obesidad extrema que padece Juan José le impide moverse. /SUR
La obesidad extrema que padece Juan José le impide moverse. / SUR

Hospitalizado en el Clínico un paciente de obesidad extrema que seguirá un tratamiento para adelgazar de 60 a 70 kilos de los 300 que pesa para poder ser operado

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Juan José cumple hoy miércoles 52 años. El día de su cumpleaños lo pasará en una habitación del Hospital Clínico sin poder moverse de la cama. Los 300 kilos que pesa le impiden levantarse. La obesidad mórbida que sufre este hombre le tenía enclaustrado en su casa, de la que apenas había salido en los últimos cuatro o cinco años. De hecho, no pudo asistir al entierro de su madre por culpa de esa gordura extrema. Ahora se le presenta una oportunidad de mejorar su calidad de vida y recuperar la movilidad. Para ello, el Clínico le fijó ayer una dieta sustitutiva baja en calorías para que al menos pierda de 60 a 70 kilos, cuestión indispensable para practicarle una cirugía bariátrica o de la obesidad y reducirle la capacidad gástrica.

«Me han puesto una dieta de comida de astronauta: voy a cumplirla a rajatabla. Son unos preparados con todo lo necesario y las mínimas calorías», dijo Juan José ayer a este periódico, desde la habitación individual donde fue ingresado por la tarde después de pasar algo más de 24 horas en el área de observación de urgencias del hospital. Para el traslado al centro hospitalario fue necesaria la participación de ocho bomberos por la falta de movilidad del paciente.

La historia de Juan José

«Soy consciente de que así no puedo seguir. Por eso, no voy a permitir que nadie me traiga comida fuera de la autorizada por el hospital», indicó Juan José, que espera que el Clínico disponga de una grúa para poder moverlo en la cama, un aparato imprescindible dado los 300 kilos que pesa. «En la observación de urgencias han tenido que venir diez personas para incorporarme. Ahora, en la cama de la habitación, no puedo cambiarme de postura yo solo», puso de relieve. Juan José fue atendido ayer por el endocrinólogo José Manuel García Almeida, que le explicó el tratamiento que deberá tomar. «No sé cuánto tiempo tendré que estar en el hospital ni cuándo me pondrán operar. Me ha gustado lo que me ha dicho el endocrinólogo y estoy dispuesto a colaborar en lo que haga falta para adelgazar –cuanto más, mejor–, porque así recuperaré calidad de vida», significó Juan José, que expresó su agradecimiento a José Luis, su enfermero de enlace en el centro de salud de Cruz del Humilladero. «Él ha sido el que me ha animado y ayudado a venir al hospital. También quiero dar las gracias al doctor Juan García Arnés, que hace años me trató en Carlos Haya de mi obesidad», manifestó.

En su primer día en el Clínico, el paciente fue estabilizado, se le hicieron una serie de pruebas para ver cuál era su estado de salud y se le fijó un tratamiento con antibióticos y otro con antiinflamatorios. Todo ello unido a la dieta baja en caloría que deberá seguir para conseguir una rebaja importante de peso.

El enfermo será valorado y vigilado por endocrinólogos, médicos rehabilitadores y psicólogos con la finalidad de que, a medida que adelgace, vaya recuperando movilidad. Los resultados de las pruebas que le realizaron evidenciaron la presencia de una infección respiratoria, hinchazón en las piernas, descompensación de la tensión arterial y problemas en las articulaciones, entre otras dolencias relacionadas con la obesidad extrema. «El paciente estará en el hospital los días que sean necesarios. No tiene nada grave, pero sí una serie de complicaciones derivadas de su exceso de kilos, lo que repercute negativamente en el corazón, los pulmones y los huesos. Queremos recuperarlo cuanto antes para que sea candidato a una operación de cirugía bariátrica. Para ello, lo pondremos en la lista de espera y se procurará llevar a cabo la intervención en cuanto sea posible y haya adelgazado», indicaron fuentes sanitarias.

Una vez que Juan José reciba el alta hospitalaria, profesionales del Clínico continuarán siguiendo su evolución para comprobar que mejorar su estado de salud. «Este es un caso especial. El paciente no solo necesita asistencia sanitaria, sino también precisará ayuda y recursos sociales una vez que le demos el alta y se marche a su domicilio», reseñaron las fuentes citadas.

«Mi padre puso un candado donde se guardaba el pan en mi casa»

El pan con aceite ha estado presente en la alimentación de Juan José desde que era un niño. Su madre y su hermana le escondían el pan, pero como no lograban que dejase de comerlo, su padre decidió poner un candado al armario donde se guardaba ese alimento. Esa medida tampoco frenó a Juan José, que se las ingeniaba para abrir la cerradura con unas tijeras. «El pan ha sido para mí como una especie de droga. Es lo que más me calmaba la ansiedad. Cuando tenía el estómago lleno de pan o de un producto parecido era cuando me sentía bien», señaló el paciente a este periódico.

Los problemas con el peso no son algo nuevo para Juan José, pero no había llegado a una situación tan desesperada como por la que atraviesa últimamente. Hace dos décadas, este hombre se marchó a Alicante a trabajar, ciudad en la que encontró un empleo como delineante y en la que se puso a régimen. Solo tomaba 800 calorías diarias y hacía de cuatro a seis horas de bicicleta estática. «Me tumbaba y pedaleaba sin parara para perder peso mientras escuchaba la radio», dijo. Merced a la suma de la dieta y del ejercicio físico logró pasar de 220 a 150 kilos de peso.

La llegada de la crisis supuso un mazazo para Juan José, que perdió su trabajo. Al carecer de empleo tuvo que regresar a Málaga, a casa de sus padres. «Al día siguiente de mi vuelta murió mi padre mientras dormía la siesta», recordó. A este golpe de la vida se unió que la depresión que sufría se acentuó al dejar de tomar el tratamiento prescrito. «Me sentía muy deprimido; estuve un año metido en la cama. Solo me levantaba a ratos para cuidar a mi madre; comía todo lo que quería. Tras la muerte de mi madre todo fue a peor y seguí engordando hasta que llegué a la situación de ahora», explicó.

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