La Puerta del Mar seguirá perdida

Técnicos del metro inspeccionan la pieza en la Alameda Principal. :: pepe ponce/
Técnicos del metro inspeccionan la pieza en la Alameda Principal. :: pepe ponce

Los arqueólogos del metro descartan que los restos hallados en la Alameda sean de la antigua entrada marítima a Málaga

IGNACIO LILLO MÁLAGA.

La Puerta del Mar seguirá perdida, al menos de momento. El hallazgo, a finales de mayo, de una pieza de mármol de grandes dimensiones, con un agujero circular en uno de los extremos y muy cerca de esta calle, ha generado toda una rumorología en la ciudad. Durante este tiempo, se ha venido especulado en círculos de arqueólogos, historiadores y aficionados en torno a la posibilidad de que fuera un zócalo con un gozne de la antigua entrada marítima a la capital. Según Francisco Bejarano Robles, en su obra Las Calles de Málaga, el nombre de esta vía procede de uno de los portones al recinto amurallado desde la costa. En ese punto había una pequeña ensenada durante el período de dominio musulmán.

El gozo en un pozo. Según pudo saber este periódico de fuentes de la Junta, los arqueólogos que vigilan la intervención han determinado que el agujero que aparece en la losa no es parte de una antigua bisagra, sino fruto de un deterioro posterior, por la acción de las obras que se han acometido en esos terrenos.

De una forma u otra, el subsuelo de la Alameda Principal sigue dando sorpresas. Los trabajos para habilitar la rampa de excavación en el interior del túnel del metro dejaron hace dos semanas al descubierto una pieza de mármol de grandes dimensiones, con la característica llamativa de que contenía un agujero circular en uno de los extremos. La pieza tiene 1,5 metros de largo por un metro de ancho, y unos 40 centímetros de grosor.

Tras el hallazgo, los técnicos responsables de la construcción del suburbano avisaron a los servicios de arqueología que supervisan las excavaciones, según explicaron fuentes de la Consejería de Fomento, que impulsa esta infraestructura. La pieza fue retirada y trasladada a un laboratorio para su análisis.

La obra prosigue

En cualquier caso, el vestigio estaba aislado, y no en el contexto de un yacimiento, y además lo hizo fuera del conjunto del fuerte de san Lorenzo, cuyos restos se han encontrado en el extremo de la Alameda más próximo al río Guadalmedina. De manera que, tras sacarlo de la traza, la obra pudo proseguir con normalidad, aunque lo hará, como hasta ahora, bajo una vigilancia arqueológica permanente.

Aún es posible que la historia milenaria de la capital malagueña siga dando nuevas sorpresas a lo largo de los próximos meses. Y es que, en la fase de la obra del metro que ya ha comenzado, las máquinas tendrán que ir vaciando la tierra del interior del cajón que ya está construido, por lo que cabe la posibilidad de que aparezcan nuevos restos, vinculados a la actividad marinera y pesquera, al ser terrenos ganados al mar.

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