Un puente hacia China

Manuel, con sus padres, Isabel María y Manuel, y su novia, Song Ting, en una visita a la Gran Muralla. /SUR
Manuel, con sus padres, Isabel María y Manuel, y su novia, Song Ting, en una visita a la Gran Muralla. / SUR

Manuel Bedoya estudió en la UMA la doble licenciatura en ADE y Economía y considera que el país asiático es «realmente fascinante»

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Dos años becado en China le han convencido de que su futuro está en el lejano oriente. Manuel Bedoya Donoso, un joven malagueño de 27 años, ha disfrutado durante dos años de una de las becas que otorga la Fundación ICO (Instituto de Crédito Oficial). Tras unas breves vacaciones en Málaga, regresa este mismo fin de semana para dirigir en la ciudad de Shanghái una consultoría de negocios internacional. Manuel será, sin duda, un interesante puente entre Málaga y China, uno de los objetivos de esta beca.

Nació en Málaga, pero reside en el barrio La Patera de Marbella. Estudió en el IES Guadalpín y en la UMA la doble licenciatura en Administración y Dirección de Empresas y Economía, que terminó en 2012. Durante estos años universitarios fue en dos ocasiones estudiante eramus, en concreto en República Checa y en Corea del Sur.

Su interés por China, explica, se remonta precisamente a esta etapa de erasmus en Brno. «En la universidad había un gran número de estudiantes de nacionalidad china, con los que rápidamente entablé muy buena relación. Me encantaba su forma de ser, la comida que preparaban, la educación que tenían… y me fascinaba la idea de poder llegar algún día a hablar ese idioma tan complejo que hablaban entre ellos», recuerda. Más tarde, a través de una asociación de la UMA, consiguió una plaza para hacer unas prácticas de empresa en una ciudad al sur de China, Shenzhen. «Una muy buena primera experiencia en este país asiático, aunque algo corta», dice. Y hace tres años, cuando trabajaba en la embajada española en Perú, conoció estas becas de la Fundación ICO. Aunque tienen una duración de un año, en algunos casos, en función de los buenos rendimientos del alumno, se pueden renovar por un segundo año, como ha sido el caso de Manuel.

Ventaja competitiva

El objetivo de estas becas de la Fundación ICO es facilitar a profesionales españoles un acercamiento a China que favorezca a posteriori las relaciones económicas entre ambos países, dando la oportunidad a los becarios de estudiar y adquirir un alto nivel de chino mandarín, con la gran ventaja competitiva que esto otorga, además de conocer en profundidad la cultura y economía local. Los becarios de esta última edición han estado divididos en tres universidades diferentes de Beijing, donde han recibido clases de chino y de economía China. «Ocasionalmente también asistimos a actividades o eventos que nos permiten conocer mejor y de primera mano las relaciones España-China en diferentes sectores económico-culturales», explica el joven marbellí.

La vida en China puede ser difícil «si no se siente atracción por la cultura o el idioma», reconoce Manuel. Pero no es su caso: «Para los que nos gusta y tenemos ese interés, la vida en el gigante asiático es realmente fascinante. Las costumbres del día a día, las relaciones interpersonales, qué conductas son para ellos de tener educación o no, y un largo etcétera, hacen de China realmente un mundo diferente», asegura. Una de las ‘asignaturas’ más difíciles, y que no se enseña en ninguna universidad, es integrarse en la sociedad china. «A mí me encanta y suelo quedar a menudo con grupos de amigos chinos, además de con mi pareja, Song Ting, que también es china, con los que voy a hacer deporte, principalmente tenis de mesa y bádminton y a los conocidos KTV (karaokes), una actividad muy popular en este país».

Manuel acaba de pasar unos meses de vacaciones en Málaga «para recargar energías y pasar un tiempo con la familia» y ya prepara las maletas para regresar a China este fin de semana. Ha tenido varias ofertas de trabajo, y al final se ha decidido por trabajar en el sector de la consultoría de negocios internacionales, en la ciudad de Shanghái.

Un país dinámico

En su caso, la beca ha cumplido su objetivo, tender un puente cultural y laboral entre España y China. Manuel afronta esta nueva etapa con mucha ilusión, «al igual que las anteriores ocasiones que he salido a trabajar o estudiar fuera, que en gran parte de los casos también han sido a destinos bastante lejanos». Es, comenta, una aventura que le va a permitir «seguir aprendiendo y creciendo personal y profesionalmente a gran velocidad, más aún en un país tan dinámico como es China». En su caso, además, salir fuera a trabajar no es cuestión de necesidad, como sucede con muchos otros jóvenes de su edad y formación, sino que «es lo que en estos momentos realmente me motiva y me gusta», afirma. Además, «de la forma en que vuelvo a China en cuanto a condiciones laborales, responsabilidades del puesto de trabajo y posibilidad de desarrollo profesional en el mismo, considerando mi edad y la situación actual del mercado laboral español, difícilmente me lo podría ofrecer una empresa española en España. Dos factores que me hacen volver por tierras chinas sin pensármelo dos veces». Eso sí, reconoce que «Málaga solo hay una» y que su intención es volver.

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