El ‘patón’ del PSOE con la capitalidad cultural de Málaga

Daniel Pérez y Lorena Doña, ayer con la moción./SUR
Daniel Pérez y Lorena Doña, ayer con la moción. / SUR
Análisis

El grupo municipal socialista presenta una moción para que Málaga opte de nuevo a ser capital cultural, pero se equivoca con la fecha establecida por la Comisión Europea. Luego rectifica

ANTONIO JAVIER LÓPEZMálaga

Hay asuntos que parecen tocados por el gafe, como esos locales comerciales que ven pasar un negocio tras otro sin que cuaje ninguno, colgando cada pocos meses el cartel de ‘Se traspasa’. Y en la política cultural malagueña ayer se traspasaba un mal fario desde el equipo de gobierno hasta la oposición municipal. ¿El asunto? La ambición de ser Capital Europea de la Cultura. La errática candidatura local para lograr esa distinción en 2016 se encontró con la eliminación del proceso de selección a las primeras de cambio, allá por el último día de septiembre de 2010. El PSOE de Málaga ha querido meter de nuevo el asunto en la agenda, pero lo primero que ha metido es un ‘patón’ importante.

El portavoz socialista en el Ayuntamiento, Daniel Pérez, y la concejala Lorena Doña convocaban ayer a los medios a las puertas del Museo de Málaga para anunciar una sorpresiva moción para que Málaga opte de nuevo a ser Capital Europea de la Cultura en 2024... cuando a España no le corresponde el turno rotatorio entre los países de la Unión Europea hasta 2031.

SUR.es adelantaba esta información y minutos después el PSOE de Málaga rectificaba. «Hemos errado en las fechas, pero mantenemos la propuesta porque creemos que es una decisión estratégica para la ciudad», concedía Pérez. «Desde el Grupo Municipal Socialista entendemos que es acertado mantener la propuesta para que un grupo de trabajo cree los mimbres de la futura aplicación a capitalidad europea en el año 2025, con suficiente antelación para que la propuesta sea lo más acertada posible», añadía el comunicado.

Plazos mucho más relajados a los planteados por los socialistas a las puertas de la Aduana, cuando aún creían que el horizonte estaba en 2024. «Tenemos un año por delante para la aplicación de esta iniciativa, por eso pedimos que se cree ya una mesa de trabajo (...). Es importante recordar que hasta septiembre del año que viene no hay que aplicar y hasta octubre no se debe presentar toda la información a la Comisión Europea», detallaba Doña antes de meter baza presupuestaria: «(La capitalidad) Implicaría además obtener ayudas de hasta 100 millones de euros para poder desarrollar proyectos culturales de cara a ese año 2024, donde seríamos referente de toda Europa, con todo lo positivo que eso tendría para nuestra ciudad».

Pero el turno español en 2031 se conoce desde hace más de un año. Así lo establece la Propuesta de Decisión del Parlamento Europeo y del Consejo aprobada el 17 de junio de 2016 que modifica la Decisión nº 445/2014/UE (https://ec.europa.eu/programmes/creative-europe/actions/capitals-culture_en)

El documento detalla el reparto de Capitales Europeas de la Cultura entre 2020 y 2033 y ahí queda especificado que el turno volverá a corresponderle a España en 2031, después de haberlo ostentado el año pasado, cuando San Sebastián compartió esa distinción con la polaca Wroclaw.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte también recoge ese calendario. Incluso en la entrada de la Wikipedia que aparece entre los primeros resultados cuando se teclea ‘Capital Cultural Europea’ en los principales buscadores de Internet. En todas esas páginas se detalla que para 2024 los países que deben elegir a sus ciudades son Estonia y Austria. Además, en 2024 un país que aspire a ingresar en la Unión Europea (Turquía, Islandia y Macedonia, por ejemplo) también podrá presentar una candidata, opción que plantea este sistema de elección cada tres años.

Una carrera errática

Conviene recordar que el proyecto de capitalidad cultural europea nació a mediados de los años 80 del siglo pasado y desde hace una década se organiza a través de un turno rotatorio para que cada año dos ciudades de otros tantos países ostenten la distinción. En el caso de España, Madrid (1992), Santiago de Compostela (2000), Salamanca (2002) y San Sebastián (2016) han sido Capitales Europeas de la Cultura.

A esta última convocatoria se presentó Málaga, que si bien planteó la propuesta a finales de los años 90, hasta pocos meses antes de finalizar el plazo para presentar la candidatura (allá por 2010) no se puso manos a la obra de una manera más constante. La errática carrera municipal desembocó en la eliminación malagueña en el primer corte del proceso.

Pese a las cajas destempladas con las que se cerró aquel capítulo, con serias tensiones en el seno de la candidatura, el PSOE de Málaga se animó ayer a sacar de nuevo el asunto a la palestra. Abogaron los socialistas en su comparencia por «no repetir los errores del pasado», aunque no han predicado mucho con el ejemplo. El mal fario de la capitalidad cultural.

Fotos

Vídeos