Un profesor jubilado malagueño inventa un mantel que no se vuela

Francisco Caro, con uno de los manteles que ha diseñado. /Fran Acevedo
Francisco Caro, con uno de los manteles que ha diseñado. / Fran Acevedo

En su fabricación se utilizan polipropileno y celulosa y se ajusta a la mesa gracias a unas tiras de adhesivo de contacto

PABLO MARINETTO

George Bernard Shaw dijo una vez que la gente que sale adelante en este mundo es la que se levanta y busca las circunstancias que quiere, y las que, si no las encuentra, las hace. Una afirmación que se amolda a la perfección a Francisco Caro. A sus 66 años, este profesor jubilado de Almogía puede presumir de dedicar su tiempo a crear inventos que hacen el camino más fácil para todos. Ya cuenta con más de una decena de patentes, pero este hombre de mente inquieta, y para el que la vida es un continuo aprendizaje, no tiene limites.

Su última creación llega dispuesta a revolucionar el sector hostelero y acabar con una tediosa situación a la que todo el mundo ha tenido que hacer frente en más de una ocasión al comer al aire libre: que se vuele el mantel. «Observando a mi alrededor, algo que hago a menudo, me di cuenta de que se han hecho grandes avances en este sector, desde los aparatos de cocina hasta el mobiliario de las terrazas. Sin embargo, la mantelería siempre ha sido la misma», relata Caro, que ha diseñado el primer mantel que consigue ganarle la batalla al viento.

Gracias a un sencillo mecanismo de sujeción alojado en cada una de las esquinas, el mantel se ajusta a la forma de la mesa envolviendo su estructura y evitando que las corrientes de aire lo levanten. Funciona gracias a cuatro tiras de adhesivo de nanoburbujas que solo hacen efecto al entrar en contacto entre sí por lo que se evitan a la vez incomodidades a la hora de manipularlo ya que no se adhiere a las manos ni a la mesa y tampoco al propio material del mantel. «La idea es evitar las típicas pinzas blancas reutilizables, que además de no funcionar, resultan muy antihigiénicas», explica.

A simple vista, la diferencia con los manteles tradicionales es prácticamente inapreciable, pero tiene cualidades que hacen de él un producto interesante para bares y restaurantes, pero también para empresas navieras o cruceros que tienen que hacer frente a las inclemencias del viento.

El proyecto ha sido desarrollado por Caro en el Centro Europeo de Empresas e Innovación del PTA y ha contado con la colaboración de la empresa de impresión, escaneado y diseño en 3D 3DZINGS. En su fabricación se ha empleado polipropileno y una mínima parte de celulosa, lo que permite además que los manteles sean resistentes a cualquier líquido que pueda derramarse e incluso al agua de lluvia. Con perspectiva de futuro, este profesor también ha pensado en el posible interés de las marcas por añadir contenidos publicitarios. De ahí que el muestrario contemple varios modelos con aplicaciones vinílicas en la parte central.

La intención es dar trabajo a población rural y colectivos en riesgo de exclusión

El objetivo de este proyecto va más allá del mero hecho de aportar un nuevo invento que solucione los problemas del día a día. Francisco Caro intenta que sus creaciones tengan siempre un marcado carácter social, en un intento de «devolver a la sociedad» lo que ésta le ha dado a lo largo de su vida.

Por ello, declara con firmeza que de llegar a buen puerto, empleará a población rural y colectivos en riesgo de exclusión de la provincia en el proceso de producción. Algo que aún no ha ocurrido, ya que el producto todavía no ha empezado a comercializarse. Se espera que sea pronto, aunque para entonces seguro que Caro ya tendrá la vista puesta en nuevos horizontes.

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