¿De dónde procede el nombre del barrio de Martiricos?

El término alude al lugar del martirio de San Ciriaco y Santa Paula, que fueron lapidados durante la dominación del Imperio Romano y que celebran este domingo su festividad como Patronos de Málaga

Vista del barrio de Martiricos, donde fueron ajusticiados San Ciriaco y Santa Paula. / Salvador Salas
Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Es uno de los barrios más populares de la ciudad, lugar de paso casi obligado y epicentro de la afición futbolera que cada domingo agita los alrededores del estadio de La Rosaleda. Ahora bien, ¿alguna vez se ha planteado de dónde le viene el nombre al barrio? ¿por qué se llama Martiricos? El origen de su denominación aparece recogida con claridad en los libros de historia, y si otros lugares de referencia en Málaga como el barrio de Huelin le deben su nombre a la importante industria de la caña de azúcar finales del XIX, en este caso la procedencia no es sólo mucho anterior en el calendario, sino que además lleva aparejada unas connotaciones menos positivas que la de sus vecinos. Porque el nombre de 'Martiricos' hace referencia a la zona en la que fueron martirizados los Santos Ciriaco y Paula, patronos de Málaga, durante la época de la dominación romana. Este domingo, además, se celebra su festividad, un motivo más que oportuno para repasar la historia de estos dos santos y del lugar en el que fueron ejecutados.

Ciriaco y Paula eran dos jóvenes malagueños que vivieron durante el del siglo III de la Era Cristiana, cuando la ciudad pertenecía al Imperio Romano y se imponían los sacrificios a las divinidades romanas. Sin embargo ellos eran miembros de una floreciente comunidad cristiana que vivía su fe bajo la guía del obispo San Patricio. Según se recoge en la página web de la Iglesia de los Santos Mártires, que les rinde culto a ambos desde que fuera fundada por los Reyes Católicos, con motivo de la décima persecución a los cristianos que fue decretada por el emperador Diocleciano ambos fueron detenidos por profesar su fe. La negativa de los jóvenes Ciriaco y Paula a sumarse a los cultos paganos y a renegar públicamente de sus creencias los condujo directamente a la pena de muerte. La sentencia les llegó el 18 de junio de 303 e inmediatamente ambos fueron conducidos a la vera del Guadalmedina, en lo que hoy se conoce como Martiricos, donde fueron ajusticiados por lapidación (a pedradas).

Los Santos Mártires, saliendo en procesión de su templo ante un mosaico con sus imágenes. Las imágenes de los Santos, patronos de Málaga. Restos romanos en el solar de martiricos. Escudo de Málaga, con los Santos en la parte superior izquierda / Sur/ Fernando González

Se desconoce con exactitud el lugar exacto de la muerte, y a lo largo de la historia han sido varios los intentos por determinar dónde se encuentran los restos, pero las crónicas posteriores coinciden en localizar el lugar del martirio en las inmediaciones del arroyo, de donde se sacaron las piedras para terminar con sus vidas. Una vez muertos, los autores de la lapidación quisieron quemar los cadáveres, pero un fuerte aguacero lo impidió, de modo que sus compañeros cristianos tuvieron la oportunidad de recoger los cuerpos y darles sepultura, posiblemente en la zona. De hecho, Ciriaco y Paula no serían los únicos enterrados en el corazón del barrio, donde ya se han encontrado otras necrópolis: una de las últimas, en el enorme solar donde actualmente toma forma el proyecto de las Torres de Martiricos y donde podrían estar los restos de los patronos de Málaga.

Las cuatro parroquias en las que los Reyes Católicos dividieron la ciudad. / Web de los Santos Mártires

Si la incógnita sobre el lugar de la muerte y el posterior enterramiento se ha mantenido hasta nuestros días, también lo son los datos biográficos de ambos antes del martirio: se desconoce dónde nacieron o cómo fueron su infancia y juventud; así como la relación que existía entre ambos. Algunos documentos sostienen que mantenían una relación; otros que eran hermanos o que estaban unidos por otro tipo de lazos familiares, aunque sí parece un hecho que en el momento de su martirio ambos eran jóvenes (en torno a 14 o 15 años).

Las actas de su martirio debieron perderse durante el dominio musulmán, pero durante el siglo IX el monje benedictino Usardo recogió los datos sobre los mártires españoles, entre ellos Ciriaco y Paula. En su martirologio (o catálogo con los mártires de la religión cristiana) se recoge así la noticia de los jóvenes malagueños: “En España, en la ciudad de Málaga, murieron en este día los señores mártires Ciriaco y Paula, virgen, los cuales después de haber padecido muchos tormentos fueron apedreados y dieron sus almas al cielo entre las mismas piedras”.

El origen de la devoción

Sobre origen de la devoción y su designación como patronos de Málaga existen varias versiones, con los Reyes Católicos como protagonistas. En una de ellas se hace referencia a la notificación que recibió el papa Inocencio VIII de manos de Isabel y Fernando comunicándole la conquista de Málaga en 1487, un importante baluarte islámico: el pontífice les hizo llegar su felicitación por la victoria y la referencia al martirio de los jóvenes Ciriaco y Paula, que desde ese momento se convirtieron en los patronos de la ciudad y que posiblemente ya habrían sido canonizados por haber padecido el martirio a manos de los romanos.

En este contexto, los Reyes Católicos acordaron delimitar en un cabildo celebrado dos años después de la conquista el ámbito de las cuatro parroquias o colaciones en que debía dividirse la ciudad, bajo las advocaciones de Santa María (Sagrario), Santiago, San Juan y los Mártires, esta última dedicada al culto de San Ciriaco y Santa Paula.

Además, los Reyes Católicos dispusieron que esa vinculación quedara también recogida en el escudo que otorgaron a la ciudad. En texto de la real cédula concediendo el escudo de armas a Málaga, en 1494, se recoge textualmente: “Don Fernando y Doña Isabel, por la gracia de Dios, Rey y Reina de Castilla dieron por armas la forma de la misma ciudad y castillo de Gibralfaro, con el corral de cautivos en campo colorao; y para la reverencia de los Santos Bienaventurados Mártires, San Ciriaco y Santa Paula, que en ella fueron martirizados, poner su imagen en cada uno de ellos en par de la torre de Gibralfaro, con los colores de los Santos Patronos con resplandores de oro, con manto azul y túnica dorada, y sobrecuello de santa Paula dorado”.

Aunque no se conoce la fecha exacta del inicio de los cultos a los patronos malagueños, probablemente estos comenzaran de manera paralela a la consolidación de la ciudad. Según recoge la página web de la Diócesis de Málaga, la primera noticia en torno a estos festejos data de 1507, año en el que se acordó por la Ciudad llevar en solemne procesión a los patronos a su iglesia parroquial desde la Iglesia Mayor o Catedral, y que en su víspera hubiese función de toros, cañas y parejas.

Desde ese momento, las fiestas patronales se han ido conformando a lo largo de los siglos con más o menos intensidad, hasta llegar a nuestros días convertida en una referencia en el calendario local. Pero este reflejo de la vinculación de San Ciriaco y Santa Paula también es apreciable en el callejero: en el centro, con la plaza de los Mártires y la calle Mártires (junto al templo parroquial). Muy cerca de allí también está la calle Santos, también dedicada a los patronos a partir de la tradición que afirmaba que ambos se habían conocido trabajando en una panadería que se encontraba en esa vía. Además, el barrio de Martiricos debe el origen de su nombre al martirio de los santos y la barriada de Santa Paula rinde homenaje a la joven patrona. Y tampoco hay que olvidar otro dato relevante: el nombre de Paula está entre los cinco primeros en orden de preferencia para las recién nacidas de Málaga. Por algo será.

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