Problemas de corrosión retrasan y encarecen el arreglo de la escala de bomberos de Málaga para edificios altos

Un bombero trata de acceder a una vivienda desde el tejado. /SUR
Un bombero trata de acceder a una vivienda desde el tejado. / SUR

El brazo articulado de 42 metros, averiado desde mediados de 2015, sigue en Italia casi un año después de que se contratara su reparación con un plazo de tres meses

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

La reparación de la autoescala de los bomberos de Málaga que permite alcanzar los 42 metros de altura (13 plantas) va camino de convertirse en el cuento de nunca acabar. Si anteriormente los trabajos de reposición de los sistemas hidráulicos y de seguridad se alargaron por una actualización de los componentes electrónicos, ahora se añade un nuevo contratiempo, ya que debido al grado de corrosión que presentaba el vehículo se ha encarecido la factura inicial de 102.836 euros en unos 20.000 euros, dinero que tiene que salir de los presupuestos municipales de este año, que no entraron en vigor hasta el pasado día 31 de mayo.

Adjudicado el contrato en julio de 2017 con un plazo de ejecución de tres meses, la supuesta joya de la flota del Real Cuerpo de Bomberos continúa en unos talleres de Italia sin que en el Ayuntamiento se atrevan a ponerle fecha a su regreso. Mientras tanto, la plantilla del servicio de extinción de incendios sigue sin disponer de este vehículo adquirido en 2005 por 900.000 euros, que empezó a dar problemas en 2014 y que dejó de estar operativo en agosto de 2015. Y así seguía hasta que a raíz del trágico incendio ocurrido en abril del año pasado en un 8.º piso de Ciudad Jardín en el que un hombre de 50 años falleció mientras su madre octogenaria tuvo que ser rescatada por la terraza con ayuda de una escala ante las dificultades de acceder por la puerta, el alcalde ordenó su «reparación inmediata».

Hasta que ese momento llegue, la realidad es que los 1.158 edificios de viviendas de diez o más plantas que hay en la ciudad no son completamente evacuables desde el exterior, ya que el resto de autoescalas no superan los 32 metros (9 pisos). Una cifra que puede ser aún mayor, puesto que la altura máxima de estas estructuras sólo se puede alcanzar cuando el vehículo está pegado a la fachada, de ahí que en la misma situación podrían encontrarse los últimos pisos de los 1.091 bloques de 8 y 9 plantas existentes en la capital, según el censo de viviendas del Instituto Nacional de Estadística. La consecuencia es que, en caso de emergencia, los rescates tendrían que hacerse únicamente desde el interior del inmueble o bien descolgándose por la fachada.

En la fábrica

A la espera de que formalice el pago, el camión continúa en la fábrica que Magirus (la marca del grupo Iveco especializada en vehículos contraincendios) tiene en la localidad italiana de Brescia. En el Área de Seguridad confían en que en cuanto se tramite el abono a la adjudicataria se pueda proceder a su viaje de vuelta (en barco), aunque en vista de los numerosos contratiempos que están surgiendo prefieren no hablar de fechas. El primer obstáculo fue la ruptura del fabricante con el distribuidor en España, que paralizó los trámites hasta que se hizo cargo otra compañía (grupo Iturri). Además, Magirus también exigió una revisión integral de la máquina.

Cuando todo se solucionó, la licitación del contrato también se topó con la burocracia. Aunque la intención del Consistorio era adjudicar los trabajos directamente al distribuidor actual de la marca, la Intervención General consideró que también podrían optar otras compañías, por lo que tuvo que salir a concurso público. Finalmente, sólo se presentó Iturri, pero toda la tramitación (redacción de los pliegos para su licitación y los 15 días de plazo de presentación de ofertas) retrasó la adjudicación hasta julio. En cualquier caso, al margen de la firma que se hubiera llevado el contrato, el vehículo sólo podía ser reparado en los talleres del fabricante.

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