El preso que se cosió los labios para no declarar en un juicio

Imagen publicada en SUR en 1990 que muestra la boca cosida del preso.
Imagen publicada en SUR en 1990 que muestra la boca cosida del preso.

Ocurrió en Málaga en 1990. Su protagonista fue un recluso yugoslavo considerado por la policía como «muy peligroso»

JOSÉ MANUEL ALDAY

Un preso compareció ante el tribunal que lo iba a juzgar en la Audiencia Provincial de Málaga con la boca cosida para no declarar. El hecho sucedió en 1990 y fue un caso que destacaron los periódicos locales y nacionales en sus páginas. El recluso, Haki Ceku, un yugoslavo considerado por la policía como «muy peligroso», se cosió los labios por tres puntos diferentes con hilo y aguja estando en los calabozos del hoy Hotel Miramar y aquellos años Palacio de Justicia horas antes de la celebración del juicio. La forma en que se hizo con el hilo y la aguja sigue siendo un misterio aún hoy día, pues poco antes la Guardia Civil lo había trasladado desde la prisión provincial de Alhaurín de la Torre a la sede judicial para ser juzgado. La vista no llegó a celebrarse finalmente y fue suspendida al intentar agredir el procesado a su abogado defensor con un cenicero. Los magistrados consideraron que se trataba de una estratagema más para evitar ser juzgado.

El yugoslavo entró en la sala esposado, apoyado en una muleta y fuertemente escoltado por policías. El preso emitió únicamente unos ruidos al ser requerido por el presidente de la sala, Manuel Rodríguez, para que contestase a las preguntas que le formulaba el fiscal. Con anterioridad, el presidente le había inquirido que respondiera al fiscal ya que, según dijo, «sabemos que usted habla francés y castellano perfectamente». La defensa alegó entonces el hecho de que el procesado acudiera al juicio con los labios cosidos, circunstancia que no fue tenida en cuenta por el presidente de la Audiencia, que indicó que un informe médico emitido señalaba que el procesado podía hablar pese a esta circunstancia. Finalmente el juicio se suspendió. El mismo preso consiguió aplazar hasta en ocho ocasiones los juicios en los que debía ser juzgado en la Audiencia Provincial por causas diferentes seguidas contra él. Coserse la boca, una autolesión, la solicitud de un intérprete y la renuncia a su abogado fueron, en otras tantas ocasiones, los motivos por los cuales fueron sucesivamente suspendidos los juicios en los que debía ser juzgado.

Haki Ceku fue detenido en Marbella en noviembre de 1987, cuando la policía investigaba el secuestro de la niña Melodie Nakactuan. Se le encontraron en su poder dos subfusiles ametralladoras, una escopeta, un rifle con mira telescópica y una pistola. Las autoridades de Francia, Alemania y Yugoslavia tenían dictadas órdenes internacionales de busca y captura por asesinato, robo a mano armada y robo con homicidio. La Interpol lo consideró entonces un delincuente especializado en robos a mano armada. La Audiencia Provincial le condenó finalmente a más de 12 años de prisión por los delitos de depósito de armas de guerra, contra la salud pública y contrabando, entre otros.

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