El presidente de las peñas dimite un año después de ganar las últimas elecciones

Carmona, días después de ser reelegido presidente. :: francis silva/
Carmona, días después de ser reelegido presidente. :: francis silva

Miguel Carmona alega motivos de salud, aunque varios presidentes habían solicitado una asamblea para reprobar su gestión

JUAN SOTO MÁLAGA.

El presidente de la Federación Malagueña de Peñas, Centros Culturales y Casas Regionales 'La Alcazaba', Miguel Carmona, ha presentado su dimisión a los componentes de su junta directiva. Carmona, que ostentaba el cargo desde mayo de 2013 y fue reelegido en abril del pasado año para su tercer mandato, alega motivos de salud, aunque su salida se produce en un momento especialmente delicado para la entidad, ya que varios presidentes habían solicitado la celebración de una junta extraordinaria para reprobar su gestión.

En su carta de dimisión asegura que «ha llegado el momento de parar en este trabajo tan extenuante» y afirma tomar dicha decisión por motivos médicos. «Por prescripción facultativa se me aconseja dar un paso atrás en todas las actividades que he venido realizando al frente de la Federación, ya que las mismas, así como la responsabilidad que conlleva dicha presidencia, supone un riesgo cierto para mi salud», detalla.

Tras la salida de Carmona, una comisión gestora formada por los antiguos presidentes se hará cargo del colectivo hasta la convocatoria de nuevas elecciones. Tal y como recogen los estatutos de la Federación de Peñas, la dimisión del presidente supone el cese de toda la junta directiva a excepción del secretario general, que será el encargado de convocar a la comisión gestora. Este órgano se reunirá esta misma semana, por lo que se espera que se inicie cuanto antes el proceso previo a los comicios. La renuncia también ha obligado a suspender la asamblea general extraordinaria que había convocada para el próximo lunes 16 de abril y en la que se pretendían aprobar las cuentas del último ejercicio.

En su carta de despedida, Carmona argumentaba que «la presidencia ha supuesto siempre un trabajo agotador» que ha realizado durante los últimos cinco años «con esfuerzo, cariño y responsabilidad en bien de todos los peñistas a los que siempre me he debido y dedicado» y espera que la institución siga trabajando en pro de la cultura y las tradiciones de Málaga.

Problemas internos

Horas después de informar de la renuncia, Miguel Carmona explicó a este periódico que todo se ha precipitado porque «los perdedores de las últimas elecciones no han sabido aceptarlo y se han dedicado a malmeter en redes sociales». Recordó que hace seis años sufrió un infarto y que tanto el cardiólogo como su familia le han pedido que dé un paso al lado y deje de sufrir. «Estos señores ya se pueden quedar tranquilos; voy a descansar y le deseo lo mejor al colectivo».

La salida se produce en un momento realmente tormentoso para la institución. A principios de año un grupo de peñistas comenzó a reunir firmas con la intención de presentar una moción de censura contra Carmona y recientemente habían solicitado la convocatoria de una asamblea general extraordinaria en la que se planteaba la reprobación del presidente.

Este intento de reprobación estaba auspiciado por la recientemente creada Federación de Asociaciones por un Real Estable (PERE), colectivo nacido con la idea de convertir el Real de Cortijo de Torres en un polo cultural y de ocio para la ciudad durante todo el año y cuyos componentes habían criticado duramente la gestión de Carmona y la fractura que había provocado.

Pero no ha sido lo único. Previamente, en marzo del año pasado, tres exconsejeros denunciaron ante la Fiscalía de Málaga tanto a Carmona como a su junta directiva al entender que habían podido incurrir en supuestas «irregularidades» en la gestión del organismo, sobre todo en las cuentas presentadas en el ejercicio de 2015.

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