El pasajero que trató de bajar del avión por un ala declara que salió «agobiado por los retrasos»

Fragmento del vídeo / FERNANDO DEL VALLE

Abrió la puerta de emergencia en un Londres-Málaga de Ryanair se enfrenta a una multa de hasta 45.000 euros

ÁNGEL DE LOS RÍOS y JUAN CANOMálaga

«¡Puto crack! ¡Que se va! ¡Que se va!». Ante la sorpresa de los pasajeros que llenaban el avión que acababa de aterrizar, él no pudo esperar más para pisar la Costa del Sol. Todos en fila y él fue apartándolos uno a uno, sin prisa pero sin pausa, para acabar abriendo la puerta de emergencia e intentando saltar a la pista desde una de sus alas. La noticia ha dado la vuelta al mundo. El vídeo se ha hecho viral.

Una escena de película que salía a la luz gracias aFernando del Valle, un malagueño que venía a bordo de ese Londres-Málaga y que grabó la escena con su teléfono móvil. El vídeo no tardó en saltar de muro en muro Facebook. «Se le calentó la cabeza, yo que sé», cuenta Fernando del Valle, que al verlo forzando la puerta de emergencias corrió a inmortalizarlo. Lo identificarían como un ciudadano polaco de 57 años (cuando le preguntaron por su domicilio, dio la dirección de un albergue de Málaga), aunque eso fue después de que lo parara el personal de pista para evitar que saltara desde el ala, como era su intención. Hoy, SUR contactaba con la Guardia Civil para corroborar lo sucedido. A ellos declaró que salió de la nave y intentó saltar desde el ala «agobiado por los retrasos». Este vuelo de Ryanair, el FR8164 del 1 de enero salió una hora y media más tarde de lo previstodesde Londres, «más la media hora que acumuló esperando al desembarque», recuerda Del Valle.

Lo cierto es que todo el pasaje, cuenta Del Valle, acabó bajando del avión, por las escaleras, pasadas las 23 horas, menos «el adelantado». Tras ser interrogado por el capitán, ya en la cabina, acabó a disposición de la Guardia Civil. No se mostró agresivo. Sobrio, por si cabe la duda, y sin bebida energética que le diera alas, fue un paseo que a su protagonista le puede salir muy caro. No llegó a ser detenido, pero se enfrenta a una multa de hasta 45.000 euros. Los agentes lo trasladaron a dependencias policiales y posteriormente lo denunciaron por quebrantar la Ley de Seguridad Aérea 21/2003, denuncia que se envió a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) por «interferir con el equipamiento de la nave». Los que lo recuerdan, dicen que nunca ha pasado algo así en el aeropuerto de Málaga, y tiene un alto precio.

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