Una policía local entretiene al móvil a un supuesto maltratador para que una patrulla lo detenga

Una policía local entretiene al móvil a un supuesto maltratador para que una patrulla lo detenga

El hombre se presentó en la casa de su expareja, de la que tenía una orden de alejamiento

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

María (nombre ficticio) es el ángel de la guarda de 45 víctimas de la violencia machista en Málaga. La policía local, destinada en el Grupo de Investigación y Protección (GIP), se encarga de su seguimiento integral y de informar al maltratador (o al presunto) de las medidas de protección que tiene la mujer. Un aviso a navegantes del que algunos hacen oídos sordos. Ocurrió recientemente en una barriada de la capital. Una de esas 45 mujeres telefoneó una noche a la agente para advertirle de que su expareja, que tiene orden de alejamiento de ella y prohibición de comunicarse por cualquier medio, la había llamado varias veces y le había enviado mensajes de texto diciéndole que iba de camino a su casa para hablar con ella. Al parecer, quería que retirara la denuncia que puso contra él.

La víctima, que vive en una zona rural del distrito Este, bastante alejada del entorno urbano, estaba muy preocupada. La agente llamó inmediatamente a la sala del 092 para que enviara una patrulla al domicilio y luego volvió a telefonear a la mujer. Su expareja ya estaba en la puerta.

Según le iba narrando la víctima a través del teléfono, el individuo le pedía desde el exterior que abriera. La funcionaria trató de tranquilizarla y de darle indicaciones con las medidas de seguridad que debía seguir. La primera de todas, que no franqueara la puerta de la vivienda.

Al cabo de unos minutos, la agente escuchó por el móvil cómo la víctima gritaba: «¿Qué haces aquí? Tú no puedes estar aquí. ¡Vete!». También oyó al hombre, que ya había entrado en la casa, vociferando y diciendo «¿pero tú has llamado a la policía?». Acto seguido, se cortó la llamada.

La policía local volvió a marcar en su móvil el número corto asignado a la víctima. La mujer respondió a la llamada, aunque estaba muy nerviosa. La agente le pidió que le pasara el teléfono a su expareja, al cual conocía por haberle comunicado precisamente la orden que le impedía acercarse a ella. Al principio no quería ponerse, pero la insistencia de María hizo que accediera.

La agente empezó a hablar con él y, con toda la mano izquierda que pudo, logró calmarlo y, según las fuentes, posiblemente evitó que agrediera a la mujer. El hombre le reconoció que solo quería que ella retirara la denuncia que le había puesto. María lo entretuvo y le dio conversación hasta que escuchó, a través del auricular, otra voz de hombre en la vivienda y el sonido de la emisora de policía. «Deje el teléfono y ponga las manos donde pueda verlas», fue lo siguiente que oyó. Sus compañeros habían llegado y la situación, por fin, estaba controlada. Minutos después, volvió a llamar a la víctima para saber cómo estaba y si necesitaba asistencia médica. Ella le dijo que no. Que estaba más tranquila y que su familia venía de camino.

El detenido fue puesto a disposición de la autoridad judicial, que citó a María en el juzgado para tomarle declaración sobre lo sucedido. El juez y el fiscal la felicitaron por su actuación, que pudo evitar «un daño grave» para la víctima. El magistrado ordenó el ingreso en prisión del arrestado por quebrantar la orden de alejamiento.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos