La plantilla de Hacienda propone una reforma por fases para evitar su traslado a varias sedes

El garaje está apuntalado./
El garaje está apuntalado.

Los sindicatos alegan que la dispersión de los servicios perjudica a empleados y usuarios, además de elevar el gasto en alquileres mientras el edificio esté en obras

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

A los funcionarios de Hacienda en Málaga no les acaba de convencer la idea de la Administración estatal de reubicar todos los servicios de la Agencia Tributaria en varios inmuebles de la ciudad para desalojar la sede principal, la de la avenida de Andalucía, y proceder a una rehabilitación integral que corrija los importantes daños detectados en la estructura del edificio. Tras una reunión de la junta de personal y del comité de empresa, los representantes sindicales coinciden en poner en duda la viabilidad y eficacia de volver a dispersar los distintos departamentos no sólo por la comodidad propia de los trabajadores, sino también por la de los dos mil contribuyentes que a diario pasan por estas dependencias para hacer alguna gestión.

Además, también ponen el acento en el impacto económico que supondrá para las arcas públicas el alquiler de varios inmuebles (estiman que unos 1,5 millones anuales) de forma indefinida, ya que a los tres años que durarán las obras aproximadamente hay que sumarle todos los procedimientos administrativos previos para su contratación. Bajo esta premisa, los representantes sindicales consideran que la opción más viable tanto funcional como económicamente sería la ejecución de las obras por fases sin que fuese necesario el traslado de los distintos servicios. Tal y como ha avanzado este periódico, la intención de la Administración estatal pasa por iniciar en el segundo semestre del año una redistribución progresiva de los 640 funcionarios (510 de la Agencia Tributaria y 130 de otros organismos dependientes de Hacienda como el Catastro, el tribunal económico-administrativo y la propia delegación del ministerio) entre al menos tres ubicaciones: el centro de oportunidades de El Corte Inglés en la calle Héroe de Sostoa (el antiguo Gaybo), la mayor parte de la segunda planta de oficinas del Málaga Plaza y la entreplanta de un edificio de la calle Hilera que hasta hace una década albergó varios juzgados de lo Social.

Justificación técnica

«No cuestionamos la necesidad de ejecutar las obras, pero sí que haya que cerrar el edificio cuando se nos dijo que no hay riesgos para la seguridad», apunta el presidente de la junta de personal, Manuel García (Gestha), quien reclama un estudio «técnico y económico que justifique la necesidad real de un desalojo».

En la misma línea se pronuncian en UGT. «Lo que queremos es quedarnos aquí y que las obras se hagan por fases, y así se los vamos a plantear por escrito a la dirección regional porque consideramos que es perfectamente viable», afirma Rafael Logroño, quien también traslada los recelos de la plantilla sobre si una vez desalojado el inmueble volverá a ser ocupado. «Consideramos que entre los trámites y las obras podríamos estar fuera unos cinco o seis años, y después de ese tiempo quién nos garantiza que nadie vaya a decidir continuar en alquiler y darle otro uso al edificio», se pregunta.

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