Una planificación muy cuestionable

Pablo, entrenándose con el Villarreal.
Pablo, entrenándose con el Villarreal. / EFE
Las cosas de Cañete

Cada día me sorprende más que el presidente no deje trabajar a los hombres que están al frente del apartado técnico

PACO CAÑETEMálaga

Míchel, erre que erre, a lo suyo. Mientras él se afana en sacar el mejor rendimiento al plantel del que dispone, otro, que de este deporte me da la impresión de que no tiene ‘n.p.i.’, con cierta prepotencia, anula los deseos del técnico. El responsable del Málaga priva de autoridad al director deportivo y deja por los suelos la ilusión del entrenador. No es justo. Y más cuando se ha dicho que Adrián (López) podía volver a La Rosaleda, que su fichaje era una realidad. Al-Thani lo ha roto. No me lo puedo creer. Adrián, que se destapó en su momento en Martiricos, es el elemento que el equipo necesita para la creación de juego y la necesaria sincronización con Borja Bastón. Adrián no es realizador, pero sí una fuente inagotable para los finalizadores. Lo demostró sobradamente aquí, en el club al que deseaba retornar. Se lo ha llevado el Deportivo. Y Javi García, otro elemento… Bueno, ya saben, ha terminado en el Betis.

Cada día me sorprende más que el presidente no deje trabajar a los hombres que están al frente del apartado técnico. Los desautoriza públicamente. Mal camino. Míchel trabaja bien. Los aficionados están identificados con lo que hace. Han vendido. Han entrado millones de euros…

Lo sucedido me ha llegado por la vía del entorno familiar de Pablo. No tiene vuelta de hoja. Allá por el mes de abril, Arnau llegó a un acuerdo con el jugador para la renovación. Aparte de los emolumentos a percibir por Pablo Fornals, con la cláusula de rescisión también hubo entendimiento. Quedó fijada en 20 millones de euros. Al-Thani dijo que no, que quería 30. Al final ni hubo renovación ni ‘na de ná’. Y, encima, las culpas a Francesc Arnau. Vivir para ver.

El Málaga tiene un problema más o menos inmediato: el juicio en el que salen a escena el presidente y poseedor del paquete mayoritario de acciones, el jeque, y BlueBay, que le reclama el 49% por un préstamo que la citada firma hizo al club. La justicia será la que decida. Mientras tanto, el actual dirigente ha tratado de comprar un número suficiente de títulos para no perder la mayoría. Por supuesto que desconozco la situación. Lo que sí les puedo comentar a título anecdótico, que hace unos meses un hombre importante entonces en el club, se dirigió a uno de los socios con mayor número de acciones. El valor, 90.000 euros en total. El referido abonado en ningún momento ha querido vender. Es un empresario malagueño y malaguista que desea continuar como hasta hoy. Lo curioso del caso es que el enviado del club llegó a ofrecerle 30.000 por los 90.000 euros con una frase, además con tintes persuasorios: «En cuanto pase lo de BlueBay, puede recuperarlas». No hubo operación. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Málaga Club de Fútbol. Apartado fútbol base. Problemas. Se adoptan decisiones basadas en la voluntad o el capricho. No obedecen a principios dictados por la razón o la lógica. Estas situaciones hacen daño al club e hieren a las personas. Sin el mínimo estilo le comunican a Dely Valdés que queda destituido como técnico del juvenil de División de Honor. Sin recato ni elegancia dieron de baja al doctor Nacho Pérez Frías y, más adelante y de peor forma y modo, han separado del equipo femenino a Manuel Hernández Navarrete y a Isa Guerrero. Cuatro deportistas de tiempo y corazón íntimamente ligados a Málaga y a su club. De Dely ya hablé de su preparación, categoría internacional y amor al club. Ignacio Pérez Frías, toda una vida al servicio del Club Deportivo Málaga y el Málaga Club de Fútbol: jugador, fútbol base y médico. Sus conocimientos están más que acreditados. Y de Hernández Navarrete sólo puedo recordar que desde siempre es el motor y base del fútbol femenino en nuestra ciudad. Le ha costado tiempo, trabajo, dinero y supongo que ahora, lágrimas, por las heridas en su sentimiento. Y de Isa Guerrero, la gran capitana, raza y orgullo, que repetidas veces se ha jugado su bienestar físico por prestar servicios al equipo. Cuatro errores, cuatro arbitrariedades y cuatro puñaladas al malaguismo.

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