Una plaga de picudo ataca las plantas de agave de parques y jardines malagueños

Un ejemplar de agave americano se mantiene en pie en una ladera totalmente infectada en Cerrado de Calderón./Salvador Salas
Un ejemplar de agave americano se mantiene en pie en una ladera totalmente infectada en Cerrado de Calderón. / Salvador Salas

El servicio municipal y Sanidad Vegetal de la Junta trabajan ya para frenar la propagación de este pequeño escarabajo

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Antes ha sido el picudo rojo, y ahora es un pariente cercano, el negro, el que pone en jaque a jardineros y Sanidad Vegetal. El picudo rojo acabó con miles de palmeras por todo el Mediterráneo, y ahora este otro coleóptero se está cebando en otras plantas, el agave, las yucas e incluso el aloe, especies que, sin ser autóctonas de España, sí forman parte del paisaje de ciudades y entornos rurales. Por distintas zonas de la ciudad ya se pueden observar ejemplares de Agave Americana afectados por esta plaga, que incluso ha llegado al Parque de Málaga.

Javier Gutiérrez del Álamo, jefe del servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Málaga, confirma que por distintas zonas de la ciudad se han observado ya ejemplares de agave muertos por la acción de este pequeño escarabajo. De hecho, explica que el Ayuntamiento se ha puesto en contacto con Sanidad Vegetal de la Junta para tratar de abordar juntos este problema. «Pero se trata de un tipo de plagas que tienen un difícil tratamiento. Ya hemos probado con algunos insecticidas, pero con pocos resultados», reconoce. El problema se agrava ya que al ser especies introducidas o alóctonas, es decir, no naturales de España, no hay depredadores naturales que puedan acabar con ellas. Y la administración tampoco parece dispuesta a invertir en investigación o tratamientos.

Extrañas, pero parte del paisaje andaluz

Aunque están consideradas plantas exóticas invasoras, lo cierto es que pitas y agaves forman parte del paisaje andaluz desde que los trajeron los primeros conquistadores. El profesor de Biología Vegetal de la UMA Enrique Salvo recuerda carteles pioneros de la Costa del Sol en los que aparecía una pita con su largo tronco y la floración en los extremos. «Es cierto que es una planta exótica invasora, pero en nuestro entorno se ha adaptado perfectamente y no compite con otras especies autóctonas», señala. También valora su capacidad de vivir en situaciones extremas de sequedad y el uso que ha tenido en la agricultura y el medio rural, donde se utilizaba, como la chumbera, para señalar las lindes entre fincas, antes de que pasara a ocupar un espacio en los parques y jardines como especie ornamental.

Salvo Tierra sí considera que el picudo negro podría llegar a ser problemático «cuando acabe con el agave y necesite de otras plantas para alimentarse. No sabemos cuál puede ser el comportamiento de este tipo de plagas que llegan de fuera», sostiene.

En otras zonas, como Almería, el Agave Americana o pita es muy característica del parque de Cabo de Gata, una especie que en su momento tuvo un valor económico ya que su fibra se utilizaba para fabricar cuerdas. Ahora, una especie emparentada, el aloe, tiene un uso industrial, sobre todo en cosmética. En algunas zonas de la Axarquía y Estepona hay plantaciones de aloe. De momento, no parece que el picudo haya llegado hasta estas fincas.

Plantas de este tipo, con inflorescencias que pueden alcanzar 10 o 20 metros de altura, podrían aportar datos interesantes sobre los principios físicos de crecimientos tan extremos, con utilidad en ingeniería o arquitectura, señala el profesor de la Universidad de Málaga.

Los jardineros municipales están colaborando en la recogida de muestras que envían a los laboratorios de Sanidad Vegetal de Rincón. Pero esta especie aún no ha sido incluida en el catálogo de organismos nocivos, como sí ha sucedido con el picudo rojo. Cuando se detecta una planta afectada, se realiza un tratamiento con insecticida y se elimina el ejemplar enfermo.

Escaso valor

Gutiérrez del Álamo explica que, como ha sucedido con las chumberas, arrasadas en su mayor parte por la cochinilla, son plantas de escaso valor, tanto ecológico como económico. Es el caso contrario a lo que ha pasado con la plaga de picudo rojo, que ha afectado a miles de palmeras y para la que la Junta de Andalucía ha realizado una importante inversión económica ya sea para el tratamiento fitosanitario como para la eliminación de ejemplares afectados. Al valor económico de una palmera se une el peligro que para las personas podía suponer la caída de un ejemplar de varios metros de altura.

Ejemplares adultos con las larvas en el interior de una planta
Ejemplares adultos con las larvas en el interior de una planta / . Salvador Salas

El picudo negro de los ágaves es pariente cercano del picudo de las palmeras, aunque pertenecen a especies distintas: el negro es el Scyphophorus acupunctatus y el rojo Rhynchophorus ferrugineus, ambos de la superfamilia Curculionoidea.

El gorgojo o picudo negro es originario del suroeste de Estados Unidos, Baja California, México y Centroamérica y está considerado como una de las plagas más relevantes de los agaves. Los insectos adultos perforan las hojas o pencas de la planta, para llegar al alimento, con lo que provocan daños mecánicos. En el interior de la roseta depositan sus huevos. Cuando eclisionan, las larvas, muy voraces, terminan por comerse la planta desde el interior. Al mismo tiempo, tanto los adultos como las larvas introducen en la planta una bacteria, que ocasiona la pudrición del ejemplar.

La pita o agave está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Es originaria del este de México y en la actualidad se encuentra muy naturalizada por todas las provincias del litoral mediterráneo. El Agave Americana es una especie utilizada en jardinería por su resistencia a condiciones adversas y sus escasos requisitos hídricos.

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