Pinosol: el botellón deja suciedad y ruidos

Bolsas de plástico, botellas y papeles en una mesa del monte. / C. S.
COSAS DE LA CIUDAD

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Los vecinos de Pinosol y de Barcenillas suelen encontrarse los fines de semana con bastante suciedad en la falda del monte Gibralfaro que da a estas barriadas. Algo que se está convirtiendo en demasiado frecuente y sobre lo que advierte una vecina de la zona, Claudia Santiago, quien repara en ello y hace un llamamiento a través de la página de Facebook de esta sección. «Quería compartir con vosotros cómo los vecinos de Pinosol encontramos todas las mañanas del fin de semana nuestro monte», escribe. «Cada viernes y sábado noche vienen aquí a hacer botellón y poner música a toda pastilla», señala haciendo alusión a grupos de jóvenes que acuden a esos enclaves del monte Gibralfaro para pasar un rato bebiendo y escuchando música. Nada que objetar, pues cada uno se divierte como quiere, siempre y cuando se respete la convivencia y el medio ambiente. Y estas dos cuestiones parece que no se respetan. En lo concerniente al medio ambiente, según se observa en la fotografía que cuelga en facebook esta ciudadana, se aprecian botellas y bolsas de plástico, además de otros desechos dejados encima de una mesa de aquel entorno o tirados por el suelo. «Lo peor de la foto es que tienen una papelera justo al lado completamente vacía», apunta esta vecina, que considera que los que dan lugar a esta situación «no tienen educación ninguna y van a molestar». «Estamos desesperados con esta situación. La Policía Local de Málaga debería poner medidas. Son muchas las denuncias y nadie nos escucha», señala.

Parece necesario un mayor control y vigilancia de esa zona por parte de la Policía para evitar estas situaciones.

Losetas hundidas.

Calle Ferrándiz: boquete pendiente de arreglo

En la calle Ferrándiz 3, justo delante de la puerta del café Jaral y de un paso de cebra, hay un gran boquete en el pavimento que al parecer fue provocado por un camión de limpieza hace unos días. Vecinos de la zona dicen que el boquete lleva cuatro días y que aún no han acudido a repararlo, pese a que les dijeron que iban a ir a repararlo de urgencia. Todo sea por evitar un accidente, pues aquella zona, además de ser un paso más bien estrecho, es un lugar muy transitado, sobre todo por estudiantes de los colegios próximos. Por cierto que en la misma calle, a la altura del número 18, hay quien ha dejado dos colchones junto a un contenedor de Madre Coraje en una muestra de poco civismo, porque ni ese es el lugar ni el día señalado para su recogida.

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