Piden más limpieza y mantenimiento para el parque infantil de Las Delicias

Rejilla peligrosa.
Cosas de la ciudad

Un grupo de madres de la barriada denuncia el estado en el que se encuentra el recinto

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Las madres de los pequeños que acuden al parque infantil situado en la calle Guadiaro del barrio de Las Delicias se sientan en los bancos temerosas por no ensuciarse más de la cuenta, en vista de cómo está el lugar. «Esto está muy sucio y muy abandonado», dicen. Y señalan la negritud que hay bajo sus pies y la de sus niños que juegan en el parque. «Apenas vienen a limpiar, no hay un mantenimiento, deben de baldear para quitar tanta suciedad», comentan Eva y Mariví, usuarias del parque. «Hoy casualmente, coincidiendo con la visita de la concejala del PSOE Begoña Medina, han venido y han puesto bolsas de plástico en las papeleras y han limpiado algo», señala Loli Sánchez, insatisfecha como el resto de las madres por lo que consideran un mero ‘lavado de cara’ del parque. Y es que nada más entrar al recinto, las escaleras de acceso aparecen muy sucias, así como los rincones, donde se aprecian marcas inequívocas de ser un urinario público provisional. «Cuando subes huele fatal y no te puedes agarrar ni a las barandillas de lo asquerosas que están», comenta otra vecina. El parque en sí es amplio y acoge un buen número de instalaciones, pero según estas madres, la gran afluencia de niños que acuden a él y la falta de mantenimiento hace que no esté en las mejores condiciones. «Los suelos del parque están sucios, los aparatos también y en ocasiones permanecen rotos muchos días antes de que los arreglen», comentan.

Apuntan estas madres que a escasos metros del lugar donde juegan los niños hay una farola cuya lámpara aparece inclinada y que amenaza con caer. Y que poco más allá también hay una barra metálica desprendida de su base. Denuncian que hay unas rejillas metálicas que sobresalen peligrosamente y que pueden causar heridas a cualquiera que pase por allí. Y se quejan además de que cuando llueve el recinto se inunda «porque las rejillas de las alcantarillas están taponadas con hojas de los árboles y suciedad». El recinto tiene otra entrada en la parte trasera donde aseguran se congregan por la noche gente que lo ensucia, motivo por el que no verían mal que el parque se cerrara por las noches, ya que dicen que «entre la gente que se pone en ese lugar a fumar y a beber y los que se vienen a tomarse el helado de la heladería Inma, esto amanece muy sucio». Por ello reclaman una limpieza diaria y un mantenimiento del recinto. «A los malagueños nos cuesta 1,5 millones de euros al año que limpien los parques infantiles», apunta Begoña Medina, la concejala socialista que se solidariza con estas madres y que viene reclamando desde hace años el mantenimiento de este recinto.

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