El 'picasso' coloca a la UMA a la vanguardia de los grandes supercomputadores

López Zapata (izquierda) con los técnicos Darío Guerrero y Rafael Larrosa, en el superordenador. / SUR

Es el tercero en el ámbito nacional, tras Madrid y Barcelona, y el único disponible en Andalucía, de los ocho con los que cuenta la red nacional

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Cálculos que podrían ocupar semanas, meses o años en un ordenador doméstico se pueden realizar en cuestión de minutos, horas o días en un supercomputador. Miles de procesadores trabajando al mismo tiempo a velocidades inimaginables han facilitado el trabajo de los investigadores y han permitido incluso el nacimiento de nuevas disciplinas, como la Bioinformática. Capacidad de almacenamiento que no se mide ni en megas ni en gigas, sino en petabytes (que equivale a un millón de gigas). La Universidad de Málaga se encuentra a la vanguardia de este equipamiento científico denominado 'supercomputadores' gracias al 'picasso'. Es uno de los ocho que forman parte de la Red Española de Supercomputación, el único en Andalucía, y el tercero a nivel nacional en relación a su capacidad de procesamiento. El Ministerio de Economía, Industria y Competitividad lo ha incluido de esta manera entre las infraestructuras científicas y técnicas singulares. Solo las universidades de Cantabria, Valencia y Zaragoza, además de la UMA, cuentan con supercomputadores.

El Centro de Supercomputación y Bioinnovación de la Universidad de Málaga, responsable de este equipamiento, está situado en el edificio de Bioinnovación que tiene la UMA en el Parque Tecnológico de Málaga. Recientemente ha aumentado un 40 por ciento su capacidad de almacenamiento y cálculo de datos con la incorporación de 168 nuevas máquinas y un incremento de 2,5 millones de gigabytes en disco (2,5 petabytes). Para la ejecución de esta innovación tecnológica, la Universidad de Málaga ha recibido 2,5 millones procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER); 1,5 millones de la RES y 1 millón por parte de la UMA, a través del Vicerrectorado de Investigación. Pero recién ejecutada esta ampliación «ya está saturado», comenta el director del centro, el catedrático de Arquitectura de Computadores de la UMA Emilio López Zapata. Para finales de año está prevista una nueva ampliación de su capacidad, con otros 4 petabytes. López Zapata ha tutelado el nacimiento, crecimiento y desarrollo del 'picasso', desde que en 1995 seis grupos de investigación de la UMA se unieron para solicitar y conseguir este equipamiento. Desde entonces no ha dejado de conseguir financiación para mejorarlo, hasta que en 2006 se creó el Centro de Supercomputación y el 'picasso' se instaló en el PTA. El centro malagueño es asimismo sede de la Plataforma Computacional de la Red Andaluza de Genómica, Proteómica y Bioinformática.

Protocolo de acceso

Como integrante de la Red Española de Supercomputación (RES), y con financiación europea, son investigadores de toda España y de Europa los que pueden utilizar sus servicios, además de los de la propia UMA. La RES consiste en una infraestructura distribuida de supercomputadores ubicados en diferentes localizaciones, cada uno de los cuales contribuye a la potencia total de procesamiento disponible para los usuarios de los diferentes grupos de I+D.

Sin embargo, un estricto protocolo controla las posibilidades de acceder a sus servicios. Según explica López Zapata, los investigadores interesados en acceder a sus servidores tienen que presentar un proyecto de simulación que debe cumplir determinados requisitos, como es el de contar con financiación de un programa de investigación y justificar que necesita de una infraestructura de este tipo (requieren al menos de un millón de horas de procesamiento). Pero además, el centro ofrece apoyo para el análisis e interpretación de los datos que arroja la simulación. Por esto, en el equipo de ocho personas, hay, además de ingenieros, biólogos o químicos.

En los últimos años, explica el profesor Zapata, se ha producido un salto «cualitativo» en el trabajo de 'picasso'. «El uso tradicional ha sido el de la simulación de fenómenos físicos, relacionados con la ingeniería, el electromagnetismo o los ruidos, entre otros. Ahora el trabajo más importante viene de campos como Ciencias de la Salud, la Bioinformática, la secuenciación genómica o la reconstrucción en 3D de bacterias o virus».

El supercomputador 'picasso' de la UMA cuenta con siete máquinas con 2.000 gigabytes de memoria RAM cada una, siendo únicas en la Red Española, lo que supone la recepción exclusiva de proyectos nacionales que requieran este servicio, destaca López Zapata. Así, proyectos como la reconstrucción tridimensional de virus, que según el catedrático de la UMA exige 8.000 gigabytes de memoria RAM, son procesados por el 'picasso' en mucho menor tiempo que en el resto de nodos de la RES.

De esta manera, son casi 250 los grupos de investigación españoles y europeos los que utilizan de manera habitual los servicios de 'picasso', un centenar andaluces (76 de la UMA), a partir de proyectos que debe supervisar un comité de expertos. El servicio como tal es gratuito para los investigadores, aunque el análisis de resultados sí tiene un coste. Por otra parte, según López Zapata, el supercomputador también ofrece servicios a las empresas privadas.

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