Cosas de la Ciudad

Peligro para los niños

Barandilla oxidada. / P. Pineda

Esta zona infantil de la barriada de Puerta Blanca tiene casi todas las barandillas oxidadas

PATRICIA PINEDAMálaga

Los vecinos de este barrio se temen lo peor. Estas pistas de baloncesto para niños, situadas en una amplia explanada en la barriada de Puerta Blanca, presentan este aspecto. Las barandillas que rodean las canchas se han oxidado y podrido, hasta tal punto que algunas de estas no se sostienen en el suelo por sí solas, quedando sin ningun tipo de agarre al pavimento. Como se observa en la foto, estas canchas las rodea un carril para bicicletas, patines y patinetas, por lo que cuando los niños más pequeños juegan aquí, se agarran en estas barandillas. El riesgo es alto, según informan los vecinos, pues cuando se apoyan, estas barandas se mueven bastante. «Me da mucho miedo que mi hijo juegue aquí. Estas barandillas están sujetas al suelo con un hilo de pescar, y cuando menos lo esperemos se van a caer y ocurrirá alguna desgracia», dice la madre de uno de los muchos niños que frecuentan este punto de ocio.

La barandilla se encuentra totalmente inestable, y a punto de caerse. A todo esto se le suma el mal olor que desprende el óxido y los excrementos de perros que se encuentran también en esta zona. Los residentes de los bloques cercanos afirman que esta situación no es nueva. «Creo que estas pistas llevan así más de un año». De nuevo, lo que más temen es que ocurra alguna fatalidad algún día. «Hasta que no ocurra algo malo no lo arreglarán».

Lo que más sorprende de todo esto es que estas pistas antes no contaban con las canchas de baloncesto, y solamente era una zona para patinar. El campo se añadió no hace mucho tiempo, y aunque vinieron a instalarlo, las barandillas las dejaron igual que se encuentran ahora.

El miedo de los vecinos tiene justificación si recordamos muchos de los trágicos sucesos ocurridos por culpa de barandillas y vallas en mal estado. Sin ir más lejos, cuesta no remomorar el sucedido en Marbella el pasado mes de octubre, en el que un niño de dos años falleció tras sufrir un accidente poco después de que su padre lo recogiese de la guardería, y que el pequeño se precipitara al vacío desde una altura de tres metros a través de una barandilla a la que le faltaba un barrote.

Basura y matojos. / P.P

Ampliación de Teatinos. Matorrales y basura por las calles

La ampliación del Campus de Teatinos todavía no ha llegado ni a 10 años de vida cuando ya muchas de sus calles presentan este aspecto. Andar por la acera en ocasiones se hace hasta difícil, o se convierte en un juego, según se mire, en el que hay que ir esquivando basura y matorrales.

Calles llenas de restos de residuos, plásticos, colillas, matorrales y malas hierbas que nacen entre las baldosas, son alguna de las cosas que se pueden observar al caminar por la ampliación de Teatinos. También algunos de los bordillos se encuentran sin acabar, o rotos, dejando un rastro de piedras en la carretera.

Lo que ocurre es que estos matojos están totalmente secos, lo que aumenta el riesgo de incendios en verano por las altas temperaturas.

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