Avenida de la Rosaleda

Un paso inutilizado

Estado de la acera junto al cauce del río. / SUR
Cosas de la Ciudad

El abundante matorral invade la acera junto al margen del río Guadalmedina e impide el tránsito de los viandantes

pablo marinetto
PABLO MARINETTOMálaga

A mediados del mes de mayo, la Consejería de Medio Ambiente, a través de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, llevó a cabo las tareas de desbroce del cauce del río Guadalmedina. Se ponía así fin a un problema generado por el descuido durante más de seis años de la vegetación, que había crecido de forma incontrolada elevando el riesgo en caso de incendios y riadas. Algo a lo que, por desgracia, estamos acostumbrados en Málaga. Sin embargo, la polémica, lejos de acabar, se traslada ahora a la calle. A lo largo de la avenida de la Rosaleda, en el tramo que va desde el puente de la Aurora hasta el de Armiñán, los matorrales invaden varios puntos de la acera, impidiendo el paso a los viandantes y dificultando la visibilidad del entorno del río. Los vecinos aseguran que la maleza que crece junto a los muros que separan el cauce lleva años aumentando sin control y sin que nadie las pode. «Parece que el aspecto del río solo importa de la Tribuna de los Pobres hacia el Centro, sales de ahí y la imagen es lamentable. Espero que cuando terminen con las obras del metro, el Ayuntamiento se decida definitivamente a arreglar el cauce en su totalidad» comentaba Luis Carmona, vecino del barrio de La Trinidad. Lo cierto es que entre los coches aparcados y la maleza, la avenida se ha convertido más en una circuito de obstáculos que en una zona para pasear.

Nuevo uso ciudadano

Las quejas vecinales tienen ahora más sentido que nunca después de que el pleno municipal aprobara a principios del año pasado dar un nuevo uso ciudadano al entorno, con la construcción de un carril-bici y una senda verde a lo largo del recorrido del río. Serían los primeros pasos a dar de un proceso de integración urbana del Guadalmedina al que le queda aún mucho camino por recorrer. Y es que, sin duda, el entorno necesita un lavado de cara. Ya no solo por los vecinos, que también, sino porque la ciudad vive, entre otras cosas, de su imagen. Es el gran proyecto urbano por definir y materializar en una Málaga en la que el aspecto es clave para su desarrollo y para la consolidación como destino turístico moderno, innovador y atractivo.

Estado del contenedor. / SUR

El Copo: contenedores antiguos y en mal estado

A las habituales polémicas sobre la recogida de basura hay que sumar ahora un nuevo problema. Los vecinos de la barriada del Copo se quejan del mal estado de algunos de los contenedores de basura que hay en la zona. Muchos de ellos tienen rotos los pedales de apertura y las tapaderas quedan abiertas permanentemente provocando malos olores y situaciones de insalubridad. Además, denuncian que uno de los contenedores de reciclaje de papel lleva sin renovarse años. Es de metal y sus flancos están corroídos y oxidados por orines. «Llevo 25 años viviendo aquí y no recuerdo que se haya cambiado nunca. Cuando el camión recoge los residuos el ruido es insoportable y además al elevarlo empiezan a caer cartones al suelo», comenta Pepa Castillo, una vecina del Copo.

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