El Palo recuerda a las víctimas de los accidentes laborales con una plaza a Manuel Díaz Millán

El alcalde, junto a familiares de Manuel Díaz Millán, ayer en El Palo. :: sur/
El alcalde, junto a familiares de Manuel Díaz Millán, ayer en El Palo. :: sur

El espacio que ocupaban las antiguas cocheras lleva desde ayer este nombre, el de un trabajador que falleció en esas instalaciones

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La plaza de las antiguas cocheras de El Palo lleva desde ayer el nombre de Manuel Díaz Millán, un trabajador muy querido de la antigua Sociedad Municipal de Tranvías, que falleció en aquellas instalaciones en 1977. Junto a la figura del homenajeado, el acto se convirtió en un homenaje a las víctimas que, como Díaz Millán, pierden la salud o la vida en los accidentes laborales. El alcalde, Francisco de la Torre, junto al concejal del distrito, Julio Andrade; el edil socialista Sergio Brenes; el representante de Ciudadanos, Íñigo Vallejo y el diputado de Podemos, Alberto Montero, acompañaron durante la inauguración a un amplio grupo de familiares, compañeros de trabajo y vecinos.

Díaz Millán, que era carpintero, perdió la vida con 41 años, aplastado por un vehículo que se puso en marcha de manera inesperada. Tras la demolición de las cocheras, sus compañeros, y en especial Francisco Jurado, han venido reivindicando que ese espacio público se dedicara a su memoria. Hoy se encuentran allí unas instalaciones deportivas, un parque infantil y uno de los antiguos tranvías, a modo de monumento. Además, las antiguas oficinas de la entidad (donde se ha instalado la placa) pasarán a ser el año que viene la sede de instalaciones vecinales, sociales y culturales; así como para servicios de la junta de distrito Este, actualmente dispersos.

La plaza paleña mantendrá viva la memoria de su pasado tranviario

El alcalde valoró la dedicación de este espacio como un acto de «reparación de una deuda histórica» y pidió que sirva como recuerdo permanente de una seguridad laboral y la necesidad de prevenir los accidentes de trabajo. Jurado, que es el impulsor de la iniciativa -aprobada en una moción institucional en febrero de este año- junto a otros antiguos trabajadores, pidió que, además de la placa con el nuevo nombre de la plaza, se coloque otra, en la que se recuerde que falleció en aquel lugar «cumpliendo con su labor al servicio de su ciudad». Con todo, aplaudió la iniciativa municipal y agradeció al alcalde su implicación. «En adelante no voy a admitir que digan que Málaga es madrastra, sino madre, con sus hijos». Además, le entregó a los familiares el expediente que había recopilado para que este homenaje fuera posible. Actualmente, sólo quedan seis personas de aquel equipo, de los 80 que llegaron a ser.

Quien ya da nombre a la plaza paleña se formó en las escuelas profesionales Sagrada Familia (Safa-Icet), en el mismo barrio, y a la edad de sólo 14 años entró como carpintero en los talleres, donde ya trabajaba su padre. Se casó y tuvo dos hijos. Bajo este nombre, unido a la presencia del vagón y la recuperación de las oficinas, este espacio mantendrá viva la memoria de su pasado tranviario.

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