Los pacientes con un linfoma se curan hasta en un 80% de los casos

El hematólogo Manuel Espeso, en una consulta de Carlos Haya./SUR
El hematólogo Manuel Espeso, en una consulta de Carlos Haya. / SUR

El avance en los tratamientos ofrece mejores garantías a los enfermos que sufren ese cáncer del sistema linfático

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Los avances habidos en los tratamientos permiten que los enfermos con un linfoma (cáncer del sistema linfático) se curen en el 70-80 por ciento de los casos, dijo a este periódico el hematólogo Manuel Espeso de Haro. Este especialista, que trabaja en el Hospital Regional Carlos Haya, indicó que las terapias actuales, en las que la quimioterapia juega un papel principal, ofrecen mayores garantías a los pacientes de superar la enfermedad. El doctor Espeso hizo esas manifestaciones con motivo de celebrarse ayer el Día Mundial del Linfoma.

En la consulta de linfoma de Carlos Haya se registran de 50 a 60 casos nuevos al año. Esa cifra se sitúa en torno a un centenar en el total de la provincia de Málaga. Un linfoma es un cáncer del sistema linfático (que pertenece al sistema sanguíneo) en el que las células que se multiplican son linfocitos anómalos que pueden agruparse sobre todo en ganglios, pero también en cualquier otro órgano del cuerpo, explicó Manuel Espeso. El hematólogo precisó que, aunque al linfoma se le considera una neoplasia sólida, su origen es sanguíneo. Existen más de cien tipos de linfoma.

El doctor Espeso destacó que los nuevos fármacos que se emplean para combatir este cáncer dan muy buenos resultados. No obstante, es fundamental seguir sacando adelante proyectos de investigación que ofrezcan alternativas de curación a los pacientes que no responden bien a los tratamientos actuales. En esos casos, a veces se recurre al trasplante de médula ósea.

El doctor Espeso participa en la elaboración de guías de diagnóstico y tratamiento para cada tipo de linfoma con la finalidad de que todos los enfermos, independientemente de la ciudad andaluza en la que vivan y en qué hospital se les dé la asistencia, reciban un tratamiento similar, el más adecuado a su patología, y no haya diferencias. Son guías extrapolables a las que existen a nivel nacional y estarán terminadas en 2018. Manuel Espeso también trabaja en líneas de investigación sobre el linfoma. Asimismo, considera que debería crearse una unidad de linfoma en Carlos Haya con el objetivo de agilizar tanto el diagnóstico como el tratamiento de los pacientes y de favorecer una mayor sinergia con otros servicios del hospital. «Espero que nos doten de más recursos», dijo el hematólogo.

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