Pacientes de ictus recurren a la rehabilitación privada por la falta de fisioterapeutas en el SAS

La rehabilitación es fundamental para pacientes que ha sufrido un ictus. /Sur
La rehabilitación es fundamental para pacientes que ha sufrido un ictus. / Sur

Familiares denuncian que los enfermos sufren demoras de tres a cinco meses hasta que comienzan a recibir la asistencia de fisioterapia

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Una vez salvada la vida y tras recibir el alta del hospital, los pacientes que han sufrido un ictus se enfrentan a una pendiente difícil de subir: la de eliminar las secuelas que les ha provocado el accidente cerebrovascular y recuperar la movilidad y el habla. La rehabilitación es fundamental para que los enfermos puedan recobrar la normalidad. Cuanto antes se empiezan los ejercicios de fisioterapia, más posibilidades hay de superar las secuelas del ictus, dijeron expertos consultados por este periódico. Para hacer frente a las demoras del SAS para acceder a la rehabilitación (de tres a cinco meses), muchas familias recurren a la sanidad privada para acelerar el comienzo de la fisioterapia, la logopedia y la terapia ocupacional, lo que supone un coste mensual que oscila entre 1.500 y 2.000 euros por enfermo dependiendo del número de sesiones y de la atención que se contrate.

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Cada año, unos 4.000 mil malagueños son atacados por un ictus, de los que 2.360 son isquémicos y el resto, hemorrágicos. Mañana domingo se celebrará el Día Mundial del Ictus. Este padecimiento cerebrovascular es un trastorno brusco en la circulación sanguínea del cerebro que puede ser producido por el cierre arterial (el 85 por de los casos) o por hemorragia (el 15 por ciento).

Los síntomas del ictus

Habla.
Alteración brusca en el lenguaje, con dificultades para hablar o entender.
Debilidad corporal.
Pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo. Generalmente, afecta a una mitad del cuerpo y se manifiesta sobre todo en la cara y/o en las extremidades.
Pérdida de visión.
Alteración brusca de la visión. Se manifiesta con una pérdida de visión por un ojo, visión doble o incapacidad para apreciar objetos en algún lado del campo visual.
Dolor de cabeza.
Se presenta un fuerte dolor de cabeza. También hay una pérdida de equilibrio.

«El tiempo es oro, vital, en una lesión neurológica. Así pues, para reducir el impacto de las secuelas, hay que dar en seguida el tratamiento de fisioterapia, pero eso no ocurre en la sanidad pública andaluz por la demora que existe», afirmó a este periódico el presidente del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía, el malagueño Juan Manuel Nieblas. Este experto precisó que una vez salvada la vida, la fisioterapia debe aplicarse en la primera semana, puesto que «el tiempo es vida en el cerebro». Además, la rapidez en recibir ese tratamiento favorece que el paciente pueda afrontar actividades de la vida cotidiana como ducharse, peinarse o vestirse, además de ir recuperando la movilidad de los miembros afectados por el ictus.

Valoración del caso

Los retrasos en la atención de la fisioterapia amargan tanto a los enfermos como a sus familias. El hijo de una paciente indicó a SUR que a su madre, que sufrió un ictus a principios del pasado mes de agosto, le han dado cita en el CARE del Muelle de Heredia a mediados de noviembre para ser valorada, lo que representa que en el mejor de los casos pasarán tres meses y medio hasta que empiece con los ejercicios de fisioterapia en el Hospital Civil. «Como nos parece una demora excesiva estamos pagando en la sanidad privada fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional. Esta última no la cubre el SAS», dijo el hijo de la paciente.

Además de la tardanza, las familias se quejan del poco tiempo que los fisios están con cada paciente en la sanidad pública. «Mi hermano va por las tardes al Hospital Marítimo de Torremolinos y la fisioterapeuta apenas está con él 10 minutos, pese a que es totalmente dependiente y a que no se puede poner de pie», manifestó el familiar, que criticó la falta de profesionales para atender a los enfermos. «Las personas que han sufrido un ictus se merecen mayor consideración», afirmó.

El problema es que la sanidad pública cuenta con unos 200 fisioterapeutas en la provincia de Málaga cuando debería tener unos 500 para poder mejorar y agilizar la asistencia, aseguró Juan Manuel Nieblas. «Los familiares nos llaman desesperados al Colegio de Fisioterapeutas y, lamentablemente, no podemos hacer nada para evitar las demoras y la lista de espera. Los recursos del SAS son insuficientes. Y eso es un perjuicio para los pacientes», destacó el presidente de los fisioterapeutas andaluces.

Según la Sociedad Española de Neurología, el 90 por ciento de los casos de ictus se podrían evitar con una adecuada prevención. Hay que controlar la tensión arterial, la diabetes, el colesterol, la obesidad, las terapias hormonales y las enfermedades cardiacas previas. Igualmente, hay que dar de lado a la vida sedentaria, no fumar y evitar el alcohol. Los expertos recomiendan restringir la sal en las comidas, adelgazar y practicar ejercicio físico. Las personas que han padecido un ictus, para prevenir la aparición de otro, deben cumplir con el tratamiento médico que les han fijado. La edad es otro factor de riesgo, ya que la incidencia del ictus aumenta considerablemente a partir de los 60-65 años, aunque la enfermedad puede manifestarse a cualquier edad.

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