Pablo Pineda: «Culturalmente no se concibe a un down besándose en la calle»

Pablo Pineda. /SUR
Pablo Pineda. / SUR

Se siente «muy bien en todos los sentidos y en plena madurez», aunque preguntarle por el amor es «pinchar en hueso»

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

Resulta llamativo que no haya cundido su ejemplo...

–No he creado escuela. Es cierto, quizás porque mis alumnos no han tenido mi facilidad de palabra. Hablar alto y claro no es fácil y yo lo llevo haciendo desde los 15 años.

¿Cómo se ve a sus 43?

–Muy bien en todos los sentidos. Trabajando, con salud y feliz con la gente que me rodea. Una época muy buena. En plena madurez. Todo el mundo dice que aparento menos edad (ja, ja, ja).

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Salud, dinero, ¿y amor?

–Ahí ha pinchado en hueso. El tema de la afectividad y la sexualidad... sigue siendo un escándalo. ¿Ha visto a algún síndrome de down besándose por la calle? Es algo que no se concibe. Culturalmente no se concibe y es un tema enquistado. La represión sexual de hace muchos años ha hecho muchísimo daño. Si cuando Gilda se quita el guante era un escándalo... figúrese. Es un país mojigato y conservador.

¿Vives independiente?

–Vivo con mi madre y le ayudo muchísimo en todo, en la casa y en la calle. Mi padre murió hace años.

¿Un sueño material?

–Ninguno. Soy una persona que gasta poco. Bastante austero. No soy caprichoso. Soy feliz con lo que tengo y no aspiro a más. Me compro el Teleprograma, el boli bic y poco más, y que no me falte el Ipad.

¿Y las redes sociales?

–Las redes me las lleva un gran amigo, Fernando Diego Frías López, al que conocí en la iglesia de la Victoria, en los grupos de postconfirmación, hará 20 años. Somos aficionados al fútbol, vamos a partidos. También mantengo amigos de infancia.

En Finlandia apenas nacen niños con síndrome down

–Pues sí. En Suecia, allá por los años 90, hubo campañas de esterilización masiva de chicas con síndrome de down. Son tremendas las culturas nórdicas, y aquí abajo tampoco el panorama es tan bonito.

En España nace sólo un 5 por ciento de síndrome

–Es verdad. Nacen muy pocos. Quizás porque somos un país importador, y al igual que hemos importado Halloween hemos importado el aborto. Ya sólo nos falta trinchar el pavo en el Día de Acción de Gracias. Eso es lo moderno.

Infantilizarlos es discriminar a los down.

–Sí, además es negar la evolución física. Me parece descabellado lo de la eterna infancia. Ahí se usa el lenguaje: Mi niño, mi niño... ese lenguaje expresa en el fondo que no se quiere que tome decisiones, que no vote.

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