«Lo que ocurrió aquí no puede olvidarse, pero sin rencillas»

«Lo que ocurrió aquí no puede olvidarse, pero sin rencillas»
FRANCIS SILVA

Familiares de represaliados durante la Guerra Civil le rinden tributo en el panteón del cementerio de San Rafael, que fue una de las mayores fosas comunes del país

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Las piernas de Francisca Córdoba ya no están tan fuertes como antes. Los años no perdonan y por eso necesita un andador sobre el que apoyarse. Mientras otros más jóvenes se afanan en colocar flores en torno al panteón con forma de pirámide que recuerda a las 4.400 personas que fueron fusiladas en el cementerio de San Rafael, ella permanece sentada sobre un murete junto a un ramo de flores. Le fallan las piernas, pero lo que se mantiene intacto en el interior de esta mujer es el recuerdo de su padre, a pesar de lo poco que pudo disfrutarlo. “Se llamaba Vicente y era ayudante de un zapatero. Un día se lo llevaron preso y ya no volvimos a verlo. Sin comerlo ni beberlo, porque lo confundieron con otro, se lo llevaron y lo fusilaron”, relata Francisca, que entonces tenía 5 años. “Lo que ocurrió aquí nunca puede olvidarse, pero sin rencillas”, remarca mientras vuelve la vista hacia la pirámide.

Tampoco pueden ni quieren olvidar a Juan Gutiérrez su nieta Victoria y su bisnieta Susana, por mucho que no llegaran a conocerle. El ‘delito’ de este vecino de Casabermeja fue ser comunista. “Cuando llegó al pueblo el bando franquista le dijeron que huyera, pero mi abuela acababa de nacer y mi bisabuela había fallecido en el parto, así que no quiso abandonar a sus hijos. Un vecino le delató y, aunque no había cometido delitos de sangre, lo mataron. Y mi abuela se tuvo que criar en un convento”, narra emocionada Susana López, que este domingo ha acudido al cementerio de San Rafael para participar en el acto organizado por la Asociación contra el Silencio y el Olvido por la Recuperación de la Memoria Histórica con motivo del Día de los Difuntos.

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“No nos olvidamos de ellos y venimos a rendirle el tributo y el respeto que merecen”, ha afirmado el presidente de este colectivo, José Sánchez, quien ha confiado en que el trabajo conjunto del Gobierno central, Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Málaga para recuperar la mayor parte de los cuerpos enterrados en las fosas comunes de San Rafael “sea el ejemplo de que lo que aún falta por hacer es posible con entendimiento”.

En la misma línea, el delegado del Gobierno andaluz en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, se ha comprometido a seguir trabajando en la exhumaciones pendientes en otros puntos de la provincia. “Ellos descansarán en paz, y nosotros no lo haremos hasta que sean localizadas todas las personas que murieron por defender sus ideas, la libertad, la democracia y la justicia social”, ha apuntado acompañado por parlamentarios, diputados provinciales y concejales de la capital. Y es que, como reza en la pirámide en la que están grabados los nombres de los 4.400 fallecidos en una de las mayores fosas comunes de España “se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas”.

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