Nuevas soluciones para viejos problemas

Foto de familia de los ponentes de la primera jornada de EmpoderaLive con el alcalde de Málaga. :: f. silva
Foto de familia de los ponentes de la primera jornada de EmpoderaLive con el alcalde de Málaga. :: f. silva

Impresión 3D de piel humana, videojuegos que diagnostican malaria y drones detectores de minas: son iniciativas en las que la tecnología es un arma para cambiar el mundo... a mejor

NURIA TRIGUERO MÁLAGA.

La tecnología está ahí, más accesible que nunca y avanzando a velocidad de vértigo. Pero la verdadera innovación sólo se produce cuando el ser humano se decide a poner esta poderosa arma al servicio del cambio. El congreso EmpoderaLive reúne cada año a gente de muy diferente perfil -científicos, emprendedores, artistas o activistas-, llegada de todos los rincones del mundo, pero con algo en común: busca nuevas soluciones a viejos problemas de la humanidad. La undécima edición de este simposio de alcance internacional, organizado por la Fundación Civervoluntarios, se celebra ayer y hoy en Málaga bajo el lema «Making by hacking: citizens of change creating the future now» (en español, algo así como «'Hackear' para construir : ciudadanos del cambio creando el futuro ahora»). Ayer los asistentes conocieron de boca de sus protagonistas tres proyectos de innovación social que ayudan a salvar vidas: un dron capaz de detectar y desactivar minas antipersona, un videojuego colaborativo cuyo objetivo es diagnosticar la malaria y un proyecto de investigación que persigue la impresión 3D de tejidos humanos como la piel.

Los primeros en subirse al escenario del Teatro Echegaray tras la inauguración del congreso -que corrió a cargo de la presidenta de Cibervoluntarios, Yolanda Rueda; y el alcalde, Francisco de la Torre- fueron los hermanos Hassani. Durante su infancia en Afganistán, estos jóvenes perdieron a no pocos allegados por culpa de las minas antipersona. Hoy viven en Amsterdam y están volcados en el desarrollo de un invento con el que pretenden acabar, en menos de diez años, con estos letales artefactos. Se trata de Mine Kafon, un dron capaz de detectar y desactivar las minas de forma barata, segura y rápida, para cuyo desarrollo está recurriéndose al 'crowdfunding' a través de la plataforma Kickstarter donde, por cierto, ya ha captado más del doble del dinero que se propuso: su meta eran 70.000 dólares y llevan 177.000.

Después de los hermanos Hassani, compartieron charla dos científicas españolas que ponen la innovación tecnológica al servicio de la salud: María Postigo y Nieves Cubo. La primera, ingeniera biomédica, es responsable de producto en SpotLab, una 'start up' cuya iniciativa más sonada hasta el momento ha sido Malaria Spot, un videojuego colaborativo que utiliza la inteligencia artificial y el 'big data' para agilizar el diagnóstico de la malaria en África. «Más de mil millones de personas juegan de forma habitual a videojuegos. Al mismo tiempo, miles de personas mueren diariamente porque su enfermedad ni siquiera ha podido ser diagnosticada. ¿Qué pasaría si utilizamos videojuegos para diagnosticar?». Este era el arranque de su charla, centrada en explicar cómo han logrado combinar la participación ciudadana, la gamificación y la inteligencia artificial al servicio de la salud pública. «La manera de diagnosticar la malaria consiste en contar el número de parásitos en muestras de sangre utilizando un microscopio y eso requiere más de 20 minutos por análisis. Nosotros convertimos el proceso de diagnóstico en un videojuego e investigamos técnicas para combinar resultados de jugadores y obtener un resultado fiable», explicó la científica.

Por su parte, Nieves Cubo forma parte de un equipo que investiga la impresión 3D de tejidos humanos como la piel para su uso sanitario. Esta ingeniera industrial se mostró convencida de que dentro de cinco o seis años, en los hospitales empezarán a utilizarse tejidos humanos fabricados por impresoras 3D para, por ejemplo, sustituir piel de personas con graves quemaduras.

Y de la ciencia al arte, o más bien a una mezcla de ambas, porque la siguiente protagonista del EmpoderaLive fue Kelly Snook, una científica que trabajó durante veinte años en la Nasa y que ahora es productora musical y profesora en la Universidad de Brighton, encuadrada en un nuevo campo llamado 'música investigadora'. También forma parte del proyecto Mi.Mu Gloves, que desarrolla un 'wearable' compuesto de dos guantes a través de los que interpretar y componer música a través del movimiento corporal. Snook habló con pasión de tender puentes entre la música y la ciencia para, por ejemplo, poder «sentir las matemáticas».

El lado oscuro

Y si la mañana empezó con iniciativas que persiguen mejorar el mundo, acabó con un hombre que alerta del lado oscuro de la tecnología: Aral Balkan, desarrollador y diseñador web que forma parte del movimiento Diem 25, que persigue sentar las bases de una política tecnológica progresista para Europa. Para Balkan, los humanos nos hemos convertido en 'cyborgs' en tanto que utilizamos las nuevas tecnologías como una prolongación de nuestra mente y de nuestra biología. Por ello instigó a los participantes en el EmpoderaLive a ser «conscientes de nuestro yo digital si queremos preservar nuestros derechos y vivir en una sociedad verdaderamente democrática». Su visión de Internet no es, desde luego, complaciente. «Estamos bajo un modelo de cultivo de personas. Nosotros somos la vaca que se ordeña», afirmó, acusando a los dueños de Google o Facebook de ser los líderes del nuevo «capitalismo de vigilancia» que se está desarrollando en connivencia con el poder político, y bajo el cual todos los usuarios de tecnología son «esclavos».

Por la tarde, varias iniciativas de innovación social europeas que compartieron mesa redonda: desde 'Make-it', que aglutina al movimiento 'maker', hasta Commonfare Project, una plataforma participativa de asistencia social basada en la colaboración entre las personas. La jornada culminó con una 'jam session' pero no de música, sino de ideas, en la que se dio voz a los asistentes al congreso.

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