Una nueva técnica permite localizar los mejores enclaves para repoblar pinsapos

Un pequeño ejemplar de pinsapo intenta abrirse camino para convertirse en árbol. :: sur/
Un pequeño ejemplar de pinsapo intenta abrirse camino para convertirse en árbol. :: sur

Un programa informático señala de forma exacta los espacios montañosos más sombríos, donde los plantones pierden menos humedad

IGNACIO LILLO MÁLAGA.

«¡Eureka!», exclamó José López Quintanilla, coordinador del Plan de Recuperación del Pinsapo de la Junta, al conocer los resultados que había obtenido Christian Jonggenel, compañero de la Agencia de Medio Ambiente y Agua (Amaya), al aplicar el Modelo Digital de Incidencia Solar. Este había sido desarrollado previamente por Juan José Guerrero, técnico de la Red de Información Ambiental de Andalucía (Rediam). Hasta ese momento, no había una explicación lógica para la mortandad de repoblaciones recientes en sitios supuestamente aptos; ni para la supervivencia de ejemplares viejos en áreas que, en principio, no eran adecuadas. Los tres protagonistas de esta historia han desarrollado el que está llamado a ser el modelo definitivo para determinar los mejores espacios para la preservación de esta especie, tan amenazada como emblemática en la provincia.

«Este modelo da respuesta a la supervivencia de los rodales y pies aislados, dispersos y en cotas bajas», explica Quintanilla. «Nos va a ayudar a planificar los espacios de repoblación con mayor precisión y nos ahorrará mucho dinero». Básicamente, consiste en poner la tecnología al servicio de la Naturaleza, mediante un Sistema de Información Geográfica (Sig) que localiza las zonas de umbría (de sombra orográfica) donde se pierde menos humedad y la temperatura es más baja.

Juan José Guerrero aclara que la capa de información que se ha elaborado permite descubrir las parcelas más adecuadas con una precisión de diez por diez metros. «Recoge la cantidad de energía solar que llega a un determinado punto en función de parámetros como son la orientación, la pendiente, la proyección de sombra y la latitud. Tiene en cuenta la trayectoria del sol, con la media de la radiación directa al mes y anual». Ello se traduce en un determinado nivel de evaporación y transpiración de la planta: «A más radiación, más necesidades hídricas para mantenerse fresca. Para el pinsapo, la humedad y la temperatura son claves».

Cambio climático

Por esta vía, no sólo se pueden localizar los puntos donde la repoblación fructifica mejor, sino también el decaimiento forestal y las zonas donde se puede refugiar la especie frente al cambio climático. Al tiempo, se pueden identificar los más resistentes a los incendios forestales, por la mayor carga de humedad. «Hemos creado un modelo muy preciso para las condiciones hídricas», añade.

El Plan de Recuperación del Pinsapo opta a participar en un programa, que permitiría, a partir de marzo, comprobar las ubicaciones con el modelo, en el ámbito de los pinsapares actuales, de manera que se puedan localizar «oasis en el terreno, donde el agua no se pierde», en palabras de Quintanilla. Así, se va a investigar sobre los hábitats principales del abeto autóctono, sobre todo en Grazalema y en la Sierra de las Nieves, y otros diseminados, como la Sierra Negra de Coín, donde el modelo ya ha demostrado su eficacia. Posteriormente, la Junta dará prioridad a esas zonas a la hora de establecer las plantaciones. «Tenemos que diseñar bien el modelo de incidencia solar, porque establece las zonas más viables y los rodales cercanos para el trasiego de polen». De esta forma, se van a crear pequeños corredores de pinsapos en las zonas más adecuadas, para que ellos mismos regeneren el terreno.

El investigador describe esta tecnología como «un observador permanente». «Siempre nos preguntábamos por qué espacios como el pinsapar de la Yedra estaban allí, y es que tiene toda la sombra del Torrecilla», ilustra. «Nos va a permitir planificar mejor y ahorrar recursos», concluye.

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