La nueva empresa de El Cabra reabrirá en junio como chiringuito

Algunos niños jugaban ayer en la terraza de El Cabra. /P. Pineda
Algunos niños jugaban ayer en la terraza de El Cabra. / P. Pineda

Las antiguas propietarias cierran por jubilación y alquilan el negocio a un grupo de empresarios que mantendrá el nombre y la misma carta

AGUSTÍN PELÁEZ y PATRICIA PINEDA

Su cierre se veía venir. De hecho, sus dueñas, Pepi y Rafi, hijas del fundador del negocio, Manuel Cabra Ávila, anunciaron ya a SUR en marzo de 2017 que estaban al borde de la jubilación y que sin relevo al frente del establecimiento, desde el momento en que sus hijos no querían hacerse cargo del mismo por lo sacrificado de la actividad, cerraría más pronto que tarde. La jubilación les ha llegado y con ello el cierre del popular e histórico chiringuito, que lleva unos días con las ventanas y las puertas cerradas a cal y canto. En el espacio que durante más de medio siglo –abrió sus puertas en 1965– ha estado destinado a terraza, ayer jugaban a la pelota varios niños resguardados del sol.

Pero su cierre es temporal. El Cabra reabrirá sus puertas en junio, aunque con una nueva empresa al frente, detrás de la cual se encuentra un grupo de empresarios del sector hostelero y que ha regentado marisquerías y freidurías. El planteamiento inicial es que mantenga el mismo nombre e incluso la misma carta.

Según un portavoz de este grupo empresarios, que ha alquilado El Cabra durante los próximos 15 años, el establecimiento, que está siendo objeto algunas mejoras, seguirá manteniendo el mismo concepto, lo que significa que inicialmente continuará funcionando como chiringuito, con su oferta de pescaíto frito, los espetos de sardinas y el marisco.

Pequeñas mejoras

«Estamos renovando parte de la maquinaria, formando al personal y realizando pequeñas mejoras, porque no queremos estar cerrados más de tres semanas», ha señalado un responsable de la nueva empresa gestora, que indicado que la posibilidad de alquilar el establecimiento les llegó después de conocer que sus dueñas no querían seguir porque se iban a jubilar y estaban cansadas.

Los nuevos gestores están convencidos de que El Cabra es un negocio con futuro y que el modelo de chiringuito funciona bastante en la zona de Pedregalejo, aun cuando en la misma zona han cerrado algunos históricos que tenían la misma fórmula como El Caleño, que estuvo abierto 29 años, y El Lirio, con nueve décadas de historia. Los tres chiringuitos han sido referencia en Málaga y provincia, pero su cierre hacía presagiar la proliferación y transformación de los mismos en otro tipo de establecimientos. El Lirio, por ejemplo, lo ocupa hoy una empresa de hamburguesas, a pesar de que por su origen pescador el barrio de Pedregalejo ha sido desde siempre uno de lugares de la capital a los que malagueños y turistas han acudido tradicionalmente a comer pescados y mariscos. Ello no ha impedido que algunos locales hayan cambiado la fritura de pescado y los espetos por las copas.

De cualquier manera, la zona reclama mejoras en materia de aparcamientos, un problema que sigue sin solución y que hace que los clientes que no encuentren dónde estacionar se vayan a otros lugares.

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