Una Navidad pensando en los pobres

El obispo Jesús Catalá, en su visita al Cottolengo esta Navidad. :: sur/
El obispo Jesús Catalá, en su visita al Cottolengo esta Navidad. :: sur

Jesús Catalá actualiza el mensaje de San Francisco de Asís en favor de los enfermos, hambrientos, inmigrantes, ancianos, maltratados y personas necesitadas 'Descubrir a Jesús en el rostro del necesitado' es el título de la carta que el obispo de Málaga ha dirigido a los fieles con motivo de la Navidad

ANA MEDINA MÁLAGA.

En su tradicional felicitación, el obispo de Málaga, Jesús Catalá, profundiza en el sentido de estos días que, en palabras del prelado, «nos invitan a descubrir a Jesús en el rostro del necesitado». «El Hijo de Dios quiso encarnarse en el mundo, asumiendo la humanidad y pasando como un hombre cualquiera», continúa el mensaje, que se ha difundido en la página web www.diocesismalaga.es y a través de redes sociales y que este año está ambientado en la Casa del Sagrado Corazón, conocida como Cottolengo. «Siendo el Verbo eterno se despojó de sí mismo, tomando la condición de esclavo y entrando en la historia humana» refiere Catalá, citando el capítulo 2 de la Carta de San Pablo a los Filipenses.

Este tradicional mensaje quiere ser una ayuda para recuperar el sentido creyente de esta celebración para la comunidad católica malagueña y las personas de buena voluntad. «Tal vez nos cuesta entender lo que significa que todo un Dios y Señor, creador del universo, se rebaje por amor para acercarse a una criatura suya: el ser humano, pobre, enfermo harapiento, necesitado y mortal. Pues eso es lo que hizo el Señor Jesús al nacer en un pesebre en Belén; y eso es lo que celebramos en la Navidad. Asumiendo la naturaleza humana, Jesús se hace presente en los últimos y en los más necesitados de los hombres», continúa el obispo.

Como afirma en su felicitación, la Navidad es celebración e invitación a descubrir el rostro de Jesús en los más pobres y necesitados, al estilo de san Francisco de Asís quien, descubriendo en un leproso el rostro de Cristo, «fue capaz de besarlo, en un momento de la historia, en el siglo XIII, en que se consideraba contagiosa dicha enfermedad».

Catalá actualiza el mensaje del santo de Asís animando a encontrar a Jesús «en el rostro de tantas personas necesitadas, pobres, enfermos, hambrientos, inmigrantes, presos, ancianos, maltratados. En nuestra sociedad del bienestar y de la opulencia sigue habiendo pobres necesitados de los bienes más elementales: alimento, ropa, casa, trabajo. Cerca de nosotros y en nuestro entorno podemos descubrir a personas necesitadas, que reflejan el rostro de Jesús. La Navidad nos ayuda a abrir los ojos, a descubrir el rostro de Jesús en quienes pasan a nuestro lado, sobre todo en los más necesitados».

La Navidad, en palabras del obispo, puede darnos una mirada nueva para contemplar mejor la cruda realidad del mundo y mejorarla. «La Navidad nos puede dar una luz nueva, que ilumine nuestra vida y nos haga ver las cosas de otro modo más humano y fraterno». Esta fiesta es una oportunidad, afirma Catalá, «para vivirla con alegría y con esperanza; para dar gracias a Dios, porque ha venido a buscarnos y a sacarnos del atolladero en que nos hemos metido por el egoísmo y el pecado. Y para acercarnos a nuestros hermanos más necesitados, descubriendo en ellos el rostro de Jesucristo, quien se ha rebajado para acercarse a nosotros». La felicitación de Navidad termina con una invitación directa: «Vivamos nosotros la alegría de haber encontrado a Cristo en el hermano necesitado».

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