Las ‘natas’ de la playa son minerales de arcilla y no son perjudiciales para la salud

Imagen de las natas tomada en la zona de Benalmádena./Sur
Imagen de las natas tomada en la zona de Benalmádena. / Sur

Un equipo científico de la UMA ha analizado 35 muestras recogidas en todo el litoral de la provincia y determina la buena calidad de las aguas

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Ni restos de aceites arrojados por el fregadero, ni acumulación de microorganismos, ni aguas fecales. Las desagradables ‘natas’ que aparecen en las playas del litoral malagueño están formadas por minerales de arcilla y no son perjudiciales para la salud. Es más, los análisis realizados por los investigadores determinan que son aguas excelentes para el baño, de acuerdo con las directivas europeas.

Francisco Ignacio Franco Duro, profesor titular del área de Cristalografía y Mineralogía de la UMA, coordina un equipo multidisciplinar de investigadores que desde julio están analizando las aguas del litoral malagueño para entender este fenómeno de las ‘natas’, tan desagradable para los bañistas. Un estudio que han realizado de manera desinteresada, por entender que se trata de un problema con repercusión social ante el que «podíamos aportar una visión científica», señaló.

Las empresas encargadas de la gestión del agua en todo el litoral encargaron este estudio el pasado julio, y han sido los propios investigadores los que recogieron las 35 muestras en otras tantas playas, desde Manilva a Nerja. «Nos encontramos con natas en unos casos muy espumosas, en otros incluso con aspecto aceitoso», explicó. En algunas ocasiones se ha achacado este fenómeno a los aceites que se arrojan directamente por el fregadero. Pero los resultados de los análisis realizados en los laboratorios han sorprendido al mismo equipo científico, pues no hay restos ni de aceites ni de microorganismos. «Cuando eliminas el agua, lo que queda es un residuo mineral, independientemente del aspecto de las natas, minerales de arcilla que además solo son visibles con el microscopio electrónico», explicó. En algunos casos se encontraron microorganismos, pero en concentraciones tan bajas que, de acuerdo con la normativa europea, la calidad de las aguas sería excelente.

El proceso de la formación de las natas lo explica el profesor Franco Duro de manera gráfica:el agua llega a la playa, arrastra las partículas de polvo mineral de la arena de la playa, que se agregan por efecto de las olas y quedan flotando sobre la lámina de agua. Se trata de unos resultados provisionales, porque los investigadores quieren seguir analizando la calidad de las aguas del litoral en otras épocas del año, «por si hay algún factor estacional», pero que se pueden dar por «casi definitivos», según Francisco Ignacio Franco.

Regeneración de playas

El grupo de investigación está formado por los profesores Antonio Flores Moya, Elena Bañares España del área de Botánica; Miguel Ángel Moriñigo Gutiérrez, de Microbiología; María José Bentabol Manzanares, del área de Cristalografía y Mineralogía, y José Damián Ruiz Sinoga, del área de Geografía Física. Asociado a este equipo, también participan miembros del Instituto Español de Oceanografía.

El profesor Franco Duro descarta así cualquier relación de estas natas con una mala depuración de las aguas residuales. «Los escapes de aguas residuales no generan natas. Estos se dispersan en el agua sin dejar rastro, ya que los residuos fecales se disuelven completamente», aseguró.

Este estudio también permitirá planificar la regeneración de playas. Los materiales que se utilizan, sedimentos que provienen de los ríos cercanos, son muy arcillosos. «Habría que ir a Cádiz o Huelva a buscar arena de mayor calidad, pero esto encarecería enormemente cualquier proyecto de regeneración», afirmó.

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