El PP se muestra contrario a la bonificación de matrículas y apuesta por mejorar las becas

F. GUTIÉRREZ MÁLAGA.

El Partido Popular no es partidario de la bonificación de matrículas a todos los estudiantes universitarios, medida aplicada este curso por la Junta en las universidades andaluzas, y apuesta en cambio por una «buena política de becas», aseguró la portavoz de universidades del PP en el Congreso, Silvia Valmaña, quien presentó junto a la diputada malagueña Carolina España las líneas estratégicas del PP en materia universitaria. Las dos diputadas afirmaron que la apuesta del PP por la enseñanza superior «es clara y precisa», como muestra que este año se ha alcanzado un máximo en el número y cuantía de las becas. En cuanto a la investigación, pusieron de manifiesto los proyectos que el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad ha financiado para la UMA, 50, con un importe de 4,3 millones de euros, 300.000 euros más que en la anterior convocatoria. Y estos datos, señalaron, contrastan con la deuda de casi 100 millones de euros que tiene la Junta con la UMA.

Silvia Valmaña explicó que en el PP «trabajamos para que las universidades tengan más y mejores recursos», y en este objetivo se basan algunos de los puntos recogidos en su plan estratégico para la educación superior. También se mostró en contra de la iniciativa legislativa de Podemos, apoyada por el resto de grupos parlamentarios excepto el PP, que pretende regular las prácticas de los estudiantes universitarios, y que obligaría a contratar a los becarios y que se les pague el salario mínimo. Según Valmaña, Podemos «confunde las prácticas laborales con las prácticas educativas», que forman parte del currículo de los alumnos. Y adelantó que trabajarán para convencer a los demás grupos parlamentarios de que esta cuestión debe ser regulada por las universidades, dentro de su autonomía de gestión.

Esta iniciativa legislativa, indicó, acabaría en gran medida con el sistema de prácticas, que supone la incorporación al mercado laboral de un buen número de estudiantes. De hecho, en la UMA las prácticas en empresas destaca como principal vía de incorporación de los universitarios al mundo laboral. Casi la mitad de los egresados (un 47,36%) tuvieron oportunidad de aplicar sus conocimientos de forma previa a la finalización de los estudios, principalmente en la modalidad curricular (es decir, como una asignatura más de su plan de estudios). De esta manera, el 41% de los alumnos que realizaron prácticas fueron contratados tras finalizarlas.

Valmaña también consideró que el modelo de carreras de 3+2 (tres años de grado y dos de máster) supone «la libertad de las universidades para diseñar sus grados y hacer su oferta académica; es una posibilidad, no una imposición», aclaró.

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