Moreno Brenes: «Garzón ha hablado de cosas que no sabe»

Pedro Moreno Brenes, ayer en su despacho de la Facultad de Derecho/Fernando González
Pedro Moreno Brenes, ayer en su despacho de la Facultad de Derecho / Fernando González

El profesor y exportavoz de IU en el Ayuntamiento anuncia su baja del partido y del PCE: «No puedo estar impasible ante la política del ‘todo vale’»

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

No era la primera vez que escribía de corrido su despedida. Antes del domingo, ya había otros borradores listos para subir a Facebook; la diferencia es que ahora se habían terminado «las cientos de excusas que me había dado» para seguir en el PCE e IU y le dio a ‘publicar’. «Se acabó», comienza Pedro Moreno Brenes. Luego, todo lo demás: la decepción con las siglas de hoy, el posicionamiento ante la deriva de los acontecimientos en España, la campaña de «crispación e insultos», el ‘cortoplacismo’ que observa la estrategia de los que hasta ayer fueron los suyos... Moreno Brenes, que ha vivido su «compromiso con la izquierda» desde la trinchera pero también desde la primera fila política, deja atrás el carné que lo ha acompañado en los últimos 40 años; lo otro, el comunismo entendido como «el deseo de una sociedad más justa», es irrenunciable. «Eso se queda», dice en su despacho de la Facultad de Derecho, donde enseña algo que algunos se permiten el lujo de discutir(le): «Cumplir las leyes no es una opción, es una obligación». Por eso le han llamado fascista. Y por ahí ya no pasa este hijo de tendero que perdió su abuelo por defender, precisamente, todo lo contrario.

–¿Cómo se encuentra?

–Estoy afectado porque son 40 años de tu vida. No creo que tenga la suerte de vivir otros 40 en un sitio en el que realmente encuentre el acomodo para luchar por la justicia social. Esa lucha se puede hacer desde muchos sitios, y yo entendí que el Partido Comunista era el que más había aportado a la democracia. Siempre he creído que era mi lugar y por desgracia no me han dejado sitio.

La decisión de abandonar llega después de buscar «cientos de excusas» para no hacerlo...

–Muchas... Mi militancia en los últimos tiempos había sido una cuestión más de sentimientos, y yo quería ser coherente con mi propia historia: he militado de manera ininterrumpida, con muchas vicisitudes; los años de concejal en el Ayuntamiento de Málaga fueron durísimos... Siempre encontraba una razón para quedarme, pero llega un momento en el que uno tiene que estar en un sitio en el que al menos tenga un punto de conexión. Y yo no puedo permanecer impasible ante una forma de entender la política del ‘todo vale’: no se puede dinamitar algo tan delicado como un sistema democrático por ignorancia.

–¿Cuál ha sido la gota que ha colmado el vaso?

–Ha sido todo, pero que me llamen fascista y que te des cuenta de que ésa es la expresión de cómo muchos entienden la política es demasiado. No tengo por qué aguantar que me comparen con los que mataron a mis abuelos. Que esa gente hable de represión, de presos políticos o del ‘régimen’ del 78 es insultante e implica estar fuera de la realidad. Todo es discutible, pero hay cosas que exigen un mínimo de respeto; en política hay que ser contundente en el fondo, pero exquisito en las formas, y ahí está el trabajo que hice como concejal intentando seguir esa línea para que IU no se convirtiera en algo marginal, que por desgracia es algo que otros están consiguiendo. Creo que puedo decir con orgullo que me he ganado la amistad de todos los miembros de la corporación, y eso no lo hice por quedar bien, sino porque es mi manera de entender la política. Siempre lo digo aunque haya gente a la que le pueda resultar extraño: antes que comunista, que lo soy, soy demócrata. Y si no lo eres, yo en ese club ya no quiero estar; allá ellos.

Moreno Brenes abandona IU después de 40 años en el PCE

–¿Quiénes son ‘ellos’? No es un secreto que su relación con el líder de IU, Alberto Garzón, no es buena...

–Yo es que simplemente creo que ese estilo de dirigente no es el que necesita un partido como el nuestro. Al margen del respeto personal, creo que hay cuestiones en las que hay que ser riguroso, y Alberto ha demostrado en ocasiones que no lo es. Ha hablado de cosas que no sabe: eso ni es bueno ni es malo porque yo no sé de todo, pero creo que cuando alguien se mete en temas que no conoce lo tiene que hacer preguntando a las personas que saben, que son además personas que tenemos una militancia arraigada y que podemos orientarle. Él se ha metido en charcos hablando de terrorismo o ahora sobre Cataluña, y con eso ha generado tensiones en mucha gente cercana que se ha alejado de IU. Y la política es todo lo contrario.

«Alberto (Garzón) ha demostrado en ocasiones que no es riguroso. Se ha metido en muchos charcos» sobre el líder de iu

«Siempre he creído que mi lugar estaba en el PCE, pero por desgracia no me han dejado sitio» la decisión de abandonar

Quizás la confluencia con Podemos no ha ayudado a esta estrategia de ‘sumar’ para IU.

–Estoy absolutamente convencido. Ha sido un error porque Podemos y nosotros no compartimos el mismo espacio. Ni siquiera estoy diciendo que el de Podemos es bueno o malo, pero es que no es el mismo. Creo que Podemos tiene un perfil populista muy acentuado y un hiperliderazgo que llega al culto a la personalidad en muchos casos que me parece impropio de una fuerza de izquierdas. Y en cuanto a los planteamientos tradicionales te das cuenta de que el lunes dicen una cosa y el viernes la contraria. Confluir en este caso se ha reducido sólo a la absorción: lo digo con amargura, pero también con sinceridad. Que se nos deje de conocer es cuestión de días: en los debates políticos ya no se habla de IU, sino de Podemos. Y luego está la deriva de sugerir que las leyes son papel mojado y ese discurso que está en la retórica de Alberto y el resto cuando hablan del «pueblo». El pueblo está representado en las Cortes, te puede gustar más o menos, pero es lo que ha decidido la voluntad popular. Esa otra deriva es muy peligrosa.

–¿Le ha llamado Guzmán Ahumana, el nuevo coordinador provincial de IU?

–Me ha dejado un mensaje. Y me han llamado Maíllo (Antonio), Toni (Morillas)... Me ha llamado mucha gente, y todos los mensajes han sido de cariño, sin excepciones.

–¿Cómo es la relación con sus ya excompañeros de filas?

–Muy buena. En general yo valoro mucho a la gente por su cómputo global, y por algo puntual no se van a olvidar 40 años de trayectoria. Ten en cuenta que muchos de los que hoy dirigen el partido no habían nacido cuando yo ya militaba: no puedo decir ni un solo compañero de Málaga con el que no tenga una relación entrañable. Eso no va a cambiar porque son personas a las que quiero, porque la calidad humana no depende del carné.

–¿Y percibe un desencanto similar al suyo en esos compañeros que siguen militando?

–No puedo hablar en nombre de nadie, pero te puedo decir que ‘psicología barata’ tengo y sí percibo que puede haber mucha gente que piensa como yo. Y particularmente, yo creo que he aguantado mucho: frente a estas cosas hay que reaccionar.

Dígame la verdad. Seguro que le han salido ‘novios’ para que se vaya a otras siglas...

–(Risas).Tengo la satisfacción de que la gente me conoce y me aprecia. Seguiré ayudando a la causa de la justicia social, pero no me veo en otro partido. Me sentiría incómodo conmigo mismo. Te puedo decir que me han llamado en otras ocasiones de otras siglas, pero mi sitio no era ése.

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