Un mobiliario urbano cotidiano

Un mobiliario urbano cotidiano
COSAS DE LA CIUDAD

El nuevo sistema de recogida de muebles está costando ser asumido por muchos ciudadanos que o bien no se aclaran o no depositan sus enseres el día que les corresponde

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

El nuevo sistema de recogida de muebles está costando ser asumido por muchos ciudadanos que o bien no se aclaran o no depositan sus enseres el día que les corresponde. En las calles se ven ahora más muebles que antes, y el Ayuntamiento va a colocar pegatinas aclaratorias en los contenedores para evitar errores. Además ha ordenado a la Policía Local que pase a la acción y multe a quien incumpla la norma, tras un periodo de adaptación. Una vecina de La Malagueta, María Victoria Seoane, reprocha la conducta de quienes no dejan los muebles el día que corresponde. Algo de lo que dice haber sido testigo en su calle, donde asegura que un día después de la fecha de recogida de muebles designada, dejaron un tresillo, dos sofás, un sanitario, etc,. «Verdadera conducta de irresponsabilidad teniendo un servicio eficaz del Ayuntamiento para la recogida de muebles», dice. Carmen María Galván se queja, sin embargo, de que en Torre Atalaya, en el distrito de Teatinos, Limasa no acude los días de recogida de muebles designados y dice que por ello los muebles se quedan en la vía pública.

«No sé si será uno de los 136 puntos negros en los que se acumulan muebles», dice otro ciudadano, quien se queja de la cantidad de muebles y de enseres viejos que se concentra en la calle Benagalbón, en Portada Alta, de donde envía fotografías tomadas durante «dos días distintos y que no son los que indica el contenedor». «Paso con mis padres todos los días por ahí dos veces al día (uno con andador y otro en silla de ruedas) y no hay derecho que tengan que ir por la carretera», señala.

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