Cuando la misión es llevar el amor de Dios a los más necesitados

Un grupo de mujeres acogidas en el hogar de las Adoratrices en Málaga. :: salvador fenosa/
Un grupo de mujeres acogidas en el hogar de las Adoratrices en Málaga. :: salvador fenosa

Cerca de un millar de hombres y mujeres se entregan a la Vida Consagrada en Málaga y el próximo viernes celebra su festividad

ENCARNI LLAMAS MÁLAGA.

Ochenta comunidades de religiosos y religiosas entregan su vida, día a día, en todos los rincones de Málaga y provincia. Son casi 1.000 los hombres y mujeres que el próximo viernes, día 2 de febrero, con motivo de la fiesta de la Presentación del Señor, celebrarán la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El obispo de Málaga, Jesús Catalá, los acompañará en la Eucaristía que presidirá ese día, a las 19.00 horas, en la Catedral.

«La vida consagrada, encuentro con el amor de Dios» es el lema elegido este año para la jornada. Amor de Dios que las Religiosas Filipenses Hijas de María Dolorosa encuentran en «los pobres y marginados, los niños, jóvenes y mujeres a los que nos dedicamos», explica Madre Leonor, superiora de la comunidad de Filipenses de Málaga, formada por cuatro hermanas.

Esta congregación religiosa tiene dos comunidades en la Diócesis de Málaga: una en Antequera y otra en Málaga, en el barrio de la Trinidad. En Antequera atienden el Colegio Nuestra Señora de Loreto y en Málaga un hogar de menores. «Además, formamos parte de la junta directiva de CONFER, la Vicaría de Acción Social, el voluntariado en el comedor de Santo Domingo...».

En este día de la Vida Consagrada, «solo puedo dar gracias al Señor por haberme regalado el don de la vocación y porque, desde los primeros inicios de ella, he tenido la certeza de que el Señor lleva mi vida. He aprendido con los años que todos los acontecimientos de mi vida (buenos y no tan buenos) han sido siempre parte de esta historia de amor misericordioso que el Señor me está continuamente regalando. Doy gracias al Señor por sentirme querida, acompañada, sostenida e incluso mimada por Él», explica Madre Leonor.

Juani López es la superiora de la comunidad de Adoratrices de Málaga que, actualmente, está formada por siete hermanas. «Nuestro carisma en la Iglesia es la adoración continua a Jesús, presente en la Eucaristía y la liberación y la promoción de la mujer marginada, víctima de la prostitución o de otras situaciones que la esclavizan», explica la superiora.

En Málaga pusieron en marcha el proyecto 'Vive y Camina' de acogida y promoción a mujeres en exclusión social, ya sea por la «prostitución, la trata de personas con fines de explotación sexual y laboral, la violencia de género, las adicciones, estar sin hogar, ser inmigrantes u otras situaciones donde la mujer necesita de un apoyo y acompañamiento. Permanecen en nuestra casa haciendo su proceso de integración y crecimiento personal hasta su reinserción social mediante un trabajo o el retorno a sus países en el caso de las mujeres de trata que deciden marchar a su tierra de origen. Nuestro trabajo con la mujer lo hacemos desde nuestro ser adoratriz: «el mundo es para mí un sagrario».

En el día para la Vida Consagrada, «damos gracias al Dios de la vida, viviendo con gozo cada día la gracia de sentirnos elegidas por un Dios tan grande que todo lo reúne para llenar nuestro corazón, como decía nuestra fundadora santa Maria Micaela», concluye Juani López.

Sagrario, Pilar, Asunción y Miren son las cuatro religiosas que forman la comunidad de Ursulinas de Jesús de Málaga y viven en una casa de la barriada Palma-Palmilla, como unas vecinas más.

«Estar con la gente»

La hermana Miren, religiosa desde hace más de 60 años, explica que el carisma de su congregación es «encarnarse en los más necesitados». Por eso, ellas son unas vecinas más de Palma-Palmilla, que colaboran en la parroquia de Jesús Obrero, dan clases a mujeres inmigrantes, visitan a los enfermos y a las personas que están solas... Su labor principal es «estar con la gente» y así llevan el Evangelio con sus palabras y obras.

«Doy gracias a Dios por la llamada que me hizo y por todo lo que veo y vivo», explica la hermana Pilar, «para mí, no es difícil ser fiel a la llamada, porque siempre cuento con su ayuda; ante las dificultades, me agarro a Él», añade.

A Pilar le gusta recordar una canción que cantan con frecuencia en su comunidad: «desde que Dios se encarnó en Jesús, el rostro humano es el lugar de encuentro con Él».

Por su parte, el padre carmelita José Manuel Fernández Camino, delegado para la Vida Consagrada de la Diócesis de Málaga, afirma que «los consagrados son testimonio vivo de que el encuentro con Dios es posible en todo lugar y época, de que su amor llega a todo rincón de la tierra y del corazón humano, a las periferias geográficas y existenciales».

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