Las obras del metro en la Alameda sientan cátedra

Trabajos del metro en la Alameda, donde aparecieron los restos del castillo de San Lorenzo. /Sur
Trabajos del metro en la Alameda, donde aparecieron los restos del castillo de San Lorenzo. / Sur

Los técnicos de Sando, Acciona y la Junta idean una solución pionera para salvar los restos del fuerte de San Lorenzo

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Lo habitual es escuchar hablar de las obras del metro por los retrasos y las molestias, aunque estas también han servido, por ejemplo, para mejorar el saneamiento y las canalizaciones en varios barrios, así como la superficie de las calles bajo las que discurren los túneles. Incluso, como en este caso, los ingenieros que están detrás de las miles de horas de cálculos y mediciones necesarias han llegado a sentar cátedra, al diseñar técnicas que se estudiarán como soluciones para casos similares en otras infraestructuras subterráneas. Esto es lo que ha ocurrido en el tramo de la Alameda Principal, y más concretamente, con la solución constructiva que se ha ideado para respetar los restos arqueológicos del fuerte de San Lorenzo, que estaba situado junto al cauce del Guadalmedina.

El esfuerzo le ha valido a la unión temporal de empresas Metro Atarazanas, compuesta por Sando y Acciona, la certificación de Innovación Tecnológica en I+D+i, a cargo de la ‘European Quality Assurance’ (EQA), que está reconocida por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC). El proyecto se denominó ‘Desarrollo de soluciones singulares para la ejecución de cimentaciones profundas que interfieren con elementos patrimoniales’, y surge ante el reto de avanzar en la ejecución del túnel, pero sin afectar al castillo, que data de los siglos XVI-XVII. Según explican fuentes de Sando, inicialmente se preveía un sistema de construcción estándar de muros pantalla continuos, que a partir de la aparición de los vestigios ya no se podía emplear. Por este motivo, fue necesario plantear un método novedoso, que ha hecho finalmente posible la cimentación del subterráneo, sin afectar a los restos.

La fórmula que se ha aplicado ha sido certificada como una innovación tecnológica

Además de esta circunstancia, la solución de ingeniería debía tener en cuenta el gran tamaño de los muros, la proximidad de los edificios y la presencia elevada del nivel freático. Con este escenario, los ingenieros plantearon una combinación de diferentes métodos constructivos que, empleados a la vez, aportaban una respuesta adecuada. El punto que planteaba más problemas era la muralla oeste. Para ello, se ejecutó una estructura de tipo cajón o almena, que sirvió de soporte de esta y permitió excavar con garantías. El proceso tuvo nueve fases. En las tres primeras, se ejecutaron los llamados pilotes secantes, esto es, líneas de cimentación intercalada en diferentes posiciones y tiempos. Así como los muros pantalla, que permiten dar continuidad al resto de trabajos y conformar los laterales del túnel del metro.

Una nueva solución

A continuación, en las cuatro fases siguientes, se realizaron inyecciones de cemento a baja presión, para mejorar la estabilidad del terreno y adecuar las plataformas de trabajo. Por último, en la octava y la novena fase, se ejecutó una viga de gran canto y se clavaron una serie de tubos metálicos. De esta manera, quedó conformada la estructura que sostiene la muralla y se consiguió apear, de manera que se pudo proseguir la excavación por debajo. En su reconocimiento, la agencia EQA valora que la solución es merecedora de la certificación en I+D+i por «generar una nueva solución constructiva que difiere significativamente de las abordadas hasta la fecha, y que constituye una mejora sustancial a lo ya existente».

El tratamiento de los restos del antiguo fuerte, junto con la obra para la reposición del colector de Carretería, son los que marcan el avance de los trabajos en la Alameda. La Consejería de Fomento, aunque en un principio amagó con promover un cambio de recorrido, al final se ha comprometido a reponer la calzada antes de la ya próxima Semana Santa, para que los recorridos procesionales puedan pasar como todos los años. Esta circunstancia va a motivar un retraso de unas dos semanas respecto al calendario previsto, por lo que la esperada peatonalización del lateral norte de la avenida comenzará previsiblemente en abril.

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