«La memoria es mucho más importante que eso que llamamos inteligencia»

José Mª. Ruiz-Vargas, momentos antes de la conferencia. /Ñito Salas
José Mª. Ruiz-Vargas, momentos antes de la conferencia. / Ñito Salas

José María Ruiz-Vargas, catedrático de psicología de la memoria de la Autónoma

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Hay personas que alardean de tener mala memoria, pero no de ser poco inteligentes, afirma el catedrático de psicología de la memoria de la Universidad Autónoma de Madrid, José María Ruiz-Vargas, que ayer pronunció una conferencia sobre 'Envejecimiento y memoria' en el Ateneo de Málaga. «La memoria es más importante que eso que llamamos inteligencia», asegura en esta entrevista Ruiz-Vargas.

–¿Por qué se produce un deterioro de la memoria con el paso de la edad?

–La memoria es un proceso complejísimo que funciona, como cualquier otro proceso cognitivo, de modo interconectado. A medida que el organismo va envejeciendo, va sufriendo algún tipo de declive, sin que sea nada patológico. Estamos hablando de un envejecimiento normal. La memoria con el paso del tiempo se va deteriorando. Esa es la realidad.

–¿A partir de qué edad empieza a perderse memoria?

–Eso sucede mucho antes de lo que uno se da cuenta. Desde de los veintipocos años empieza un cierto declive, pero eso no se nota, porque nuestro sistema cerebro-mente, como me gusta llamarlo, es tan evolucionado y perfecto que compensa esas pequeñas pérdidas. Y, por tanto, no se nota nada todavía. Es partir de los 60 años cuando se aprecian los olvidos.

–¿Hay mecanismos para retrasar el declive de la memoria a través de ejercitar más el cerebro?

–Sí. Por supuesto. En esas cuestiones no hay que echar las campanas al vuelo, porque con relativa frecuencia se anuncian programas de recuperación de la memoria. Hay que tener en cuenta que las pérdidas de memoria causadas por el envejecimiento no son recuperables al cien por cien, aunque se pueden paliar con programas y entrenamiento de memoria para personas mayores. Una cosa interesante es que la memoria humana tiene tal capacidad que en realidad nos sobra memoria. Por tanto, que se pierda un poco a partir de cierta edad nunca supondrá un desajuste o desequilibrio en el funcionamiento de esas personas.

O sea, que hay que relativizar el descenso de memoria asociado al envejecimiento.

–Una persona que no sufra ninguna patología que le influya en la pérdida de memoria, aunque tenga algunos olvidos, debe saber que eso no pone en peligro su vida. Repito, nuestra memoria es de tal capacidad que nos sobra. Es cierto que irrita no acordarse de un dato en un momento determinado, pero hay que aceptarlo, igual que se asume que a los 60 años no se pueden subir las escaleras corriendo como a los 18 años.

Este experto afirma que la mayoría de los olvidos asociados a la edad no son el anuncio del alzhéimer

Hay personas que cuando tienen un lapsus y olvidan algo temen que sea un principio de alzhéimer.

–Efectivamente. Hoy hay tanta información sobre cualquier enfermedad, y no digamos sobre las patologías neurodegenerativas, entre las que destaca el alzhéimer, que una información en demasía provoca, a veces, unos cuadros de angustia tremendos en muchas personas. Así, ante cualquier fallo de memoria, que está dentro del proceso normal del envejecimiento, piensan que están en la antesala del alzhéimer. Y por lo general no es así. Aunque, naturalmente, cada caso hay que verlo. La mayor parte de esos olvidos no son el anuncio del alzhéimer.

Hay pers0nas que hacen gala de que tienen mala memoria. ¿Hay una base científica detrás de eso?

–He escrito varios libros sobre las personas que alardean de tener mala memoria. Eso parece que viste mucho. No se dan cuenta de que la memoria es tan básica y fundamental como lo que llamamos inteligencia. Sin embargo, la gente no dice que su inteligencia es muy mala. Se tiene la idea errónea de que la inteligencia es la base del éxito en la vida cuando en realidad la inteligencia es de las cosas que menos se sabe lo que es. En cambio, la memoria es mucho más importante que eso que llamamos inteligencia o, dicho de otra manera, la inteligencia no podría funcionar sin una buena memoria. Para tener una buena inteligencia hay que poseer una magnífica memoria. La memoria es la base de datos No se puede llevar a cabo un proceso inteligente sin echar mano de la memoria.

–¿Hay individuos con peor memoria que otros?

–Evidentemente. Hay persona que tienen mejor memoria que otras. ¡Qué duda cabe!

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