La mejora de la unidad de ictus de Carlos Haya permitirá reducir muertes y secuelas de los pacientes

Visita realizada esta mañana a las nuevas instalaciones./Salvador Salas
Visita realizada esta mañana a las nuevas instalaciones. / Salvador Salas

Esas dependencias han duplicado el número de camas y el hospital ya no tiene que enviar enfermos a Córdoba para la trombectomía

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La unidad de atención al ictus del Hospital Regional Carlos Haya es la mayor de Andalucía en capacidad, al haber duplicado el número de camas (ha pasado de cuatro a ocho) y cuenta con todos los tratamientos emergentes que existen para hacer frente a ese padecimiento, lo que permitirá reducir el número de muertes y de secuelas. Anualmente, se atenderá a unos 500 enfermos. El ictus es un conjunto de enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos que suministran la sangre al cerebro. La mejora de la unidad ha supuesto, además de contar con unas instalaciones más amplias, la puesta en marcha, desde el pasado 27 de noviembre, de la trombectomía mecánica las 24 horas del día durante los 365 días del año, lo que hace que Carlos Haya ya no tenga que enviar enfermos al Hospital Reina Sofía del Córdoba por las tardes y en fin de semana.

El jefe del servicio de neurología de Carlos Haya, Pedro Serrano, ha explicado este martes que la unidad dispone de los tratamientos emergentes del ictus hasta el máximo grado de complejidad, representado por la trombectomía mecánica, en el marco del Plan Ictus. La trombectomía es un procedimiento que consiste en la extracción mecánica, a través de un acceso arterial periférico, de un coágulo situado en una arteria cerebral en el plazo máximo de seis horas desde el inicio de los síntomas.

«Es un motivo de satisfacción inaugurar hoy esta unidad, con lo que se cumple un deseo de los neurólogos del hospital. Esto supone un paso adelante en la calidad asistencial y permitirá salvar vidas y evitar secuelas», ha dicho el doctor Serrano, que ha realizado esas declaraciones en una visita a la unidad de ictus con motivo de su inauguración. Al acto han asistido, entre otros, la delegada provincial de Salud, Ana Isabel González, y el gerente del Hospital Regional Carlos Haya, Emiliano Nuevo.

El jefe de neurología ha destacado que el objetivo de las unidades de atención a los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular agudo o ictus es reducir el impacto que se produce en la vida diaria de los afectados por esa patología. La mejorada y ampliada unidad de ictus de Carlos Haya está concebida como un dispositivo de cuidados intermedios de alta tecnología específicamente diseñada para la asistencia a los pacientes con ictus en fase aguda.

Los ocho puestos de atención de los enfermos están dotados de un sistema de monitorización multiparamétrica no invasiva que facilita el control permanente de sus funciones vitales; un sistema de videovigilancia que permite el acceso visual desde el control de enfermería, y desde el despacho médico, y un sistema de holter ECG sin cables (dispositivo para grabar de forma permanente los latidos del corazón).

Equipo de profesionales de la unidad.
Equipo de profesionales de la unidad. / Salvador Salas

La delegada de Salud ha indicado que las obras llevadas a cabo han supuesto una inversión de 60.000 euros y ha reiterado que ya no es necesaria enviar pacientes con un accidente cerebro vascular a Córdoba. Ana Isabel González ha subrayado que las seis primeras horas desde que comienzan los síntomas del ictus son clave para disminuir las muertes y las secuelas.

A ese respecto, el jefe del servicio de neurología ha alertado de la importancia de la rápida actuación. «Desde el momento en el que detectemos que algo no funciona bien de forma brusca, bien sea una pérdida de visión, alteración en el habla o alteraciones de movilidad o sensibilidad en partes de nuestro organismo, hay que actuar: no hay un minuto que perder, porque cuanto antes lleguemos al hospital, más opciones hay de que el tratamiento sea eficaz», ha significado el doctor Serrano. El Hospital Regional Carlos Haya atiende cada año a unos 800 pacientes con ictus, de los que cerca de 600 son isquémicos y 200, hemorrágicos. De esa cifra, unos 500 serán atendidos en la nueva unidad durante un plazo de 24 o 48 horas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos