Más de medio centenar de personas estrenan el sendero de la ladera norte de la Alcazaba ocho años después de iniciarse

Vistas desde el mirador. / Álvaro Cabrera

Responsables del Teatro Romano critican que sea posible acceder al monumento debido al escaso vallado implantado por el Ayuntamiento

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Han tenido que pasar ocho años para que una de las actuaciones del llamado Plan Zapatero, que en el año 2009 inyectó dinero a los ayuntamientos para acometer obras públicas, pueda entrar en uso. El sendero-mirador de la ladera norte de la Alcazaba puede ser ya recorrido y disfrutado por malagueños y visitantes después de que el Ayuntamiento, a través de la Gerencia Municipal de Urbanismo, haya empleado una partida de 55.668 euros para rematar una obra que dejó sin concluir hace seis años. Esta intervención fue especialmente demandada por el grupo municipal de Ciudadanos para dar su apoyo a los presupuestos del año pasado, y es ahora cuando ve la luz de un modo definitivo, con la participación del Área de Cultura y el visto bueno de la Consejería de Cultura.

El sendero estará abierto todos los días, desde las diez de la mañana, hasta las cinco de la tarde, en horario de invierno (el actual); y hasta la ocho de la tarde en verano. El acceso quedará cerrado media hora antes del cierre. Más de medio centenar de personas lo han visitado en su primera hora de funcionamiento. Una empleada municipal hace las veces de guía y vigilante de la zona, en la que está prohibido comer y beber alcohol.

Una de las cuestiones que llaman la atención al acceder al recorrido desde la escalera existente junto al lateral del cine Albéniz es el escaso vallado implantado por el Ayuntamiento para evitar el acceso hacia el Teatro Romano. Responsables del cuidado de este monumento han mostrado a este periódico sus críticas y preocupación por esta circunstancia que, por ahora, se intentará paliar con las indicaciones de la persona que estará a cargo del recorrido, en el que aún trabajan operarios para desbrozar partes de la ladera más próxima al túnel de Mundo Nuevo.

Valla para separar el sendero del Teatro Romano que puede ser atravesada por la izquierda.

Uno de los primeros en visitar la zona ha sido el arquitecto autor del proyecto para adecuarla como sendero turístico, Iñaki Pérez de la Fuente, quien ha destacado que buscó "extender los pinares de Gibralfaro hacia el Centro". La mayor parte de los primeros visitantes del recorrido, al que también se entra por la calle Mundo Nuevo, son malagueños que estaban deseosos de contemplar nuevas vistas del casco antiguo y el Teatro Romano.

Esta apertura pone fin al fatídico periplo por el que ha atravesado este proyecto desde su gestación. Los problemas comenzaron desde el primer momento de su ejecución, cuando el Ayuntamiento resolvió el contrato inicial con la constructora Hexa, valorado en 776.400 euros, tras un año de paralización de las obras que la Gerencia de Urbanismo justificó en modificaciones del proyecto ordenadas por la Consejería de Cultura. La segunda contrata, a cargo de Volconsa y con un presupuesto de 661.406 euros, tampoco acabó del todo bien. Hace seis años, el Consistorio dio por acabados los trabajos cuando resultaba evidente que había partes sin rematar, como el cerramiento junto al túnel de la Alcazaba. Allí quedaron aparcadas durante meses dos casetas de obra de Volconsa, que entró en concurso de acreedores hasta que finalmente fue liquidada. Además, tuvo que añadirse una partida de 70.000 euros para acabar la vegetación.

Desde entonces, la intervención fue objeto de actos vandálicos y de críticas por su falta de uso y de mantenimiento. Una de ellas fue elevada incluso al Defensor del Pueblo Andaluz, que llegó a interesarse por el asunto.

La adecuación de la zona realizada por Urbanismo ha consistido en la supresión de las pintadas que los vándalos realizaron en diferentes zonas del recorrido, la aplicación de una capa ‘antigrafitis’ para facilitar su limpieza, la sustitución de los proyectores que iluminan la muralla de la Alcazaba, la realización de una puerta corredera que quedó sin colocar en el acceso desde la plaza de Jesús El Rico (junto a la boca del túnel), la colocación de una barandilla desmontable para preservar la zona de restos de la antigua muralla-barbacana, la prolongación de otra barandilla para limitar el acceso hacia el Teatro Romano (aunque es posible entrar al monumento junto a ella), y la reforma de la barandilla del mirador superior para garantizar la seguridad de las personas que lo recorran.

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