Medio Ambiente volverá a analizar el estado de los ficus de la Alameda de Málaga antes de la peatonalización

Restos del árbol derribado la semana pasada por el viento en la Alameda. /FRANCIS SILVA
Restos del árbol derribado la semana pasada por el viento en la Alameda. / FRANCIS SILVA

El nuevo informe pretende evaluar el resultado de las medidas durante las obras del metro y llega después de la caída de un ejemplar la pasada semana

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

El Área de Medio Ambiente volverá a estudiar la vitalidad de todos los ficus de la Alameda Principal. Aunque esta propuesta estaba encima de la mesa antes de que el pasado lunes vientos de hasta 100 kilómetros por hora derribaran un ejemplar de mediana edad del lateral norte y causara la caída de ramas de otro, el último incidente ha vuelto a poner sobre la mesa la delicada situación de la bóveda vegetal.

La iniciativa, que supondrá una revisión del último informe al respecto, realizado en 2013 por la consultora Doctorarbol, consta de dos fases, según explicó el concejal responsable, Raúl Jiménez. De una parte, se trata de evaluar, en colaboración con los responsables de la construcción del túnel del metro y la Junta, el estado actual de los ejemplares que se encontraban afectados por estos trabajos, para ver si las medidas correctoras que se pusieron en marcha han dado resultado. Y de otra, de aplicar la experiencia anterior a la próxima peatonalización del lateral norte, para lo que se va a trabajar con la Gerencia Municipal de Urbanismo.

El completo informe de 2013 ya determinó (en línea con el realizado por la Junta para el túnel del suburbano, en 2009) la existencia de varios ejemplares de entre los grandes ficus centenarios con «vitalidad global moderada-baja», de los que tres están en el norte y uno en el centro. Otro tiene vitalidad «moderada». En estos casos, se recomendó, y así lo hizo el Ayuntamiento, la instalación de cableado y anclajes de refuerzo, especialmente en los cercanos al ámbito de trabajo del paso subterráneo; así como podas de mantenimiento y revisiones permanentes. También se llevará a cabo un nuevo test de tracción, para determinar el riesgo de vuelco o rotura en función del viento.

El informe de Doctorarbol es revelador acerca del ejemplar que se cayó el lunes. Aunque los técnicos valoraron entonces que el identificado como N-1-2 tenía una «vitalidad global alta», lo cierto es que estaba incluido entre los que necesitaban un seguimiento específico. Además, recomendaron como tratamiento la instalación de un anclaje dinámico.

El informe de Parques y Jardines sobre el suceso, facilitado por Medio Ambiente, determina que las raíces horizontales del ficus caído eran escasas y suponían una pequeña proporción del sistema de sujeción. Se han detectado diversos cortes de estas, a partir de las cuáles habían brotado otras, aunque con menor diámetro y capacidad de fijación, que se llega a calificar de «ínfima».

La rotura se produjo como consecuencia de la incapacidad del sistema radical de soportar la velocidad del viento, a lo que se unió el aumento del peso de la copa por la lluvia. Como origen de la carencia de retícula horizontal, el documento lo justifica en las sucesivas obras realizadas en el subsuelo de la Alameda (aunque este ejemplar estaba fuera del ámbito de excavación del metro). Así como la incapacidad posterior de la planta para colonizar suelo y generar un sistema de anclaje adecuado al peso y volumen de copa que había desarrollado.

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