Martín Rojo ultima la Ordenanza de Vía Pública para ser aprobada en el pleno del Ayuntamiento de Málaga

María del Mar Martín Rojo. /Pilar R. Quirós
María del Mar Martín Rojo. / Pilar R. Quirós
La casona del parque

La normativa, más ejemplarizante que recaudadora, podrá retirar de 10 a 30 días la terraza al completo de un bar que ocupe más espacio del autorizado

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

La nueva Ordenanza de Vía Pública ha pasado un tiempo en el baúl de los recuerdos sin ser activada en la pasada legislatura, mientras que la anterior normativa a todas luces se había quedado obsoleta por el crecimiento exponencial del turismo y el comercio en determinadas zonas de la ciudad. La edil de Comercio, María del Mar Martín Rojo, que en su nuevo cargo ha tomado las riendas de este proyecto, le da las últimas pinceladas al texto normativo. Reconoce que el trabajo para que salga a la luz, «intenso» en estos dos años, ha requerido de muchas reuniones, puestas en común, y consenso entre los dos grandes grupos a los que realmente les preocupa: hosteleros y vecinos. En total, ha habido una veintena de asociaciones y colectivos implicados en su filosofía.

La gran novedad de la normativa es que pretende ser más ejemplarizante que recaudatoria. Como explica Martín Rojo, el proceso hasta llegar aquí ha sido complejo y el contexto económico muy diferente al que había hace ocho años. Por eso, analizando las necesidades del sector hostelero y el derecho al descanso, se ha optado por una medida que es innovadora: todo aquel bar o restaurante que no cumpla con el espacio de ocupación de mesas, sillas y otros enseres que tenga autorizado, podrá retirársele la autorización de forma temporal de 10 a 30 días. Eso supondrá, ni más ni menos, que durante este tiempo tendrá que prescindir de la terraza en la calle, y se quedará, por tanto, sin este servicio. «Actualmente si un establecimiento tenía una ocupación de exceso se le aplicaba una sanción y se le obligaba a volver al espacio original, pero hemos venido observando que no había mejora, y que con el tiempo volvían a ocupar lo que no tenían autorizado», explica la edil popular, quien asegura que la calle es de todos, y que además de dejar la zona de paso necesaria por cuestiones obvias de seguridad, debe ser preceptivo cumplir con la autorización que da el Ayuntamiento. «Estimo que esta medida es un gran paso y que los establecimientos van a ser más cumplidores», subraya.

Otra de las novedades importantes es que los establecimientos deberán mostrar en un lugar visible el croquis del espacio que tienen concedido porque, como explica Martín Rojo, el concepto ha cambiado. Ahora no se autorizan tantas sillas o mesas, sino un espacio en el que el hostelero deberá colocar los elementos. Además, como subraya, ya hay bares y restaurantes que marcan el espacio que tienen delimitado en las calles con unas señalizaciones de cobre en el suelo.

Hay otro punto que la edil de Comercio considera esencial tras dialogar con el grupo de desarrollo Málaga Accesible: que todas las instalaciones de la vía pública deben ser detectables evitando cualquier elemento que pueda generar peligro para aquellas personas que posean discapacidad visual. La normativa, que ya ha estado colgada en la página de información pública de la web del Ayuntamiento para posibles retoques con aportaciones ciudadanas, irá para su aprobación al pleno de este mes de octubre.

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