A María también le devuelven 3.500 euros de plusvalía tras intervenir en el Pleno de Málaga

María Rubio, en el pleno de septiembre./SUR
María Rubio, en el pleno de septiembre. / SUR

Logra demostrar que vivía con su madre sin estar empadronada. Su caso fue revisado y se le ha aplicado el cambio de criterio a la hora de acreditar la convivencia para las bonificaciones

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Yolanda Ochando y María Rubio tomaron la palabra en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Málaga el pasado mes de septiembre. Lo hacían invitadas por el PSOE para que explicaran, en primera persona, el calvario que venían sufriendo con el impuesto de la plusvalía al heredar la vivienda de sus respectivas madres. Dicen que el que no llora no mama, y si además se hace en público, parece que mejor aún. Casualidad o no, lo cierto es que mientras en los despachos no consiguieron absolutamente nada, tras intervenir en el pleno el órgano tributario municipal (Gestrisam) se puso en contacto con ambas para revisar sus expedientes. A Yolanda, como ya informó este periódico, le notificaron en enero que le iban a devolver 6.300 de los 8.400 euros que tuvo que abonar en 2015 por el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), un tributo que tiene que abonar quien vende un inmueble o quien lo recibe por herencia o donación. En su caso, le obligó a rehipotecar el piso de su madre para no perderlo.

Ahora, María acaba de recibir la misma noticia. También se beneficiará del reciente cambio de criterio del Ayuntamiento a la hora de acreditar los dos años de convivencia con el fallecido para acceder a las bonificaciones de hasta el 95% contempladas para familiares directos. A esta vecina de Arroyo de los Ángeles aún le queda un año para terminar de pagar el préstamo (110 euros mensuales) que tuvo que pedir en 2016 para hacer frente a la plusvalía, pero al menos se ha encontrado con que recuperará 3.500 de los 3.700 que debió abonar tras heredar la mitad de la casa de sus padres.

Sin trabajo desde hace más de tres años, con un hijo de 10 años y pagando aún la hipoteca de su casa, la ayuda de 426 euros no le daba para más, así que tuvo que pedir un crédito con el aval de la pensión de su padre. «Mi madre estaba impedida, así que pasaba todo el día en su casa. Salvo por las noches, que volvía a mi piso que está en la calle colindante, a apenas 100 metros», comenta. Al no estar empadronada en el domicilio familiar, María no pudo acogerse a las citadas bonificaciones. Pero todo cambió tras su intervención en el pleno municipal y, sobre todo, a raíz del cambio de criterio que adoptó el equipo de gobierno para tratar de frenar las críticas hacia este impuesto.

Desde el pasado noviembre, el padrón no sólo dejó de ser el único documento para acreditar que se ha compartido techo con el familiar fallecido (semanas antes el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria sentaba precedente anulando este sistema de comprobación), sino que además se corrigieron una serie de situaciones concretas, como que un hijo que se lleva a sus padres a su casa para cuidar de ellos no pudiera beneficiarse de esta ayuda o que tampoco pudiera hacerlo porque su progenitor estuviera internado en una residencia de mayores o un centro psiquiátrico.

María (dcha.) y Yolanda, con el portavoz del PSOE, Daniel Pérez.
María (dcha.) y Yolanda, con el portavoz del PSOE, Daniel Pérez. / SUR

Además, también se puede demostrar la convivencia cuando los familiares residan en el mismo edificio o en fincas colindantes. Este último supuesto es el que ha permitido a María recuperar el 95% de la cuota. Eso sí, hasta llegar a ese punto ha tenido que moverse. Y mucho. «He tenido que recoger firmas de vecinos dando fe de que prácticamente vivía en casa de mis padres. Además, también aporté la solicitud de ayuda por dependencia. Me dijeron que no, que necesitaba más documentación, y luego ya pude conseguir las cartas del banco o los datos del médico para demostrar que la dirección que figuraba era la de mis padres», explica esta malagueña que, como Yolanda, se muestra «más que agradecida» con el PSOE.

«Conocía a Dani Pérez (portavoz socialista en el Ayuntamiento) del barrio, y a través de una amiga que sabía que el PSOE había iniciado una campaña contra las plusvalías por herencia me puso en contacto con él. Es triste que sea así, pero es verdad que si no llega a ser por mi intervención en el pleno seguramente no habrían cambiado nada», explica María, quien confía en que su caso sirva «para que otras personas que estén en la misma situación puedan reclamar». Eso sí, sin necesidad de ir al pleno.

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