Malagueños a la conquista de Asia

María Vera y la profesora Olga Guerrero, con Javier García, Eduardo Abril, June Tsao, Juan José Ternero, Mireia Palma, José Manuel Gaspar y Adrián García, en el laboratorio de Ingeniería Química./Francis Silva
María Vera y la profesora Olga Guerrero, con Javier García, Eduardo Abril, June Tsao, Juan José Ternero, Mireia Palma, José Manuel Gaspar y Adrián García, en el laboratorio de Ingeniería Química. / Francis Silva

La UMA envía a universidades de Taiwan, Hong Kong y Singapur a 19 estudiantes y cuatro profesores

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Pasarán la Navidad con la familia, pero las uvas se las tomarán a casi 12.000 kilómetros de distancia, la que separa Málaga de Singapur o Hong Kong. Seis jóvenes graduados por la Universidad de Málaga parten el día 27 de este mes hacia universidades asiáticas para realizar allí estancias de seis meses dentro del programa Eurasiacat, que coordina a nivel europeo la UMA con fondos Erasmus Mundus. Javier García, Eduardo Abril, Juan José Ternero, Mireia Palma, José Manuel Gaspar y Adrián García son los últimos alumnos de este programa, que arrancó en 2014 y termina este verano con estos últimos alumnos de intercambio con universidades asiáticas.

La Universidad de Málaga ha coordinado este programa europeo, a través del Secretariado de Proyección y Cooperación Internacional que dirige Olga Guerrero. Un programa de cuatro años y que ha contado con una financiación por parte de la Unión Europea de 1,5 millones de euros. «Son proyectos muy competitivos, muy complejos, y con una financiación muy importante», explica Olga Guerrero, que desde la UMA ha coordinado a cinco universidades europeas (de Francia, Polonia, Italia, Holanda y españolas) y otras seis asiáticas, además de organismos como el CSIC. El objetivo es fomentar el intercambio de alumnos para que realicen estudios de máster o doctorado en centros punteros en la investigación relacionada con la ingeniería química.

Movilidad estudiantil

El programa, que terminará este próximo junio, ha conseguido la movilidad de 64 personas, entre estudiantes de máster (35), doctorado (12), postdoctorado (3) y profesores (14), tanto europeos como asiáticos. De la UMA han sido 23 las personas que han viajado: 15 alumnos de máster, 3 de doctorado, 1 postdoctor y 4 profesores. A la UMA han llegado tres estudiantes, todos de Taiwan.

Mireia Palma es la única mujer en este grupo que parte la próxima semana. Tiene 23 años y ha estudiado en la UMA Ingeniería Química, aunque es natural de Lleida. En la National University of Singapore terminará el máster y hará el trabajo final, en temas relacionados con las energías renovables. Asegura que irse tan lejos «es un poco de locura», pero que es el momento de aprovechar esta oportunidad y que va a Singapur a un laboratorio «puntero» en los temas que ella estudia.

Juan José Ternero, malagueño de 28 años, es en cambio alumno de doctorado, en Ingeniería Química, y va a la Hong Kong University of Science and Tecnology. Su directora de tesis es precisamente la profesora Olga Guerrero, por lo que tenía información de este programa, en el que también participaron amigos que le terminaron de animar. Prepara su tesis sobre la caracterización de catalizadores para reacciones de oxidación parcial de hidrocarburos y espera dar un importante avance en el laboratorio al que irá, uno de los más importantes a nivel internacional en esta materia. A sus padres les costó aceptar que se marchara tan lejos, aunque «poco a poco se fueron convenciendo, porque saben que es lo mejor para mi futuro y es una oportunidad que no podía desaprovechar».

Rafael García Garrido (dcha.)
Rafael García Garrido (dcha.)

Un trampolín hacia otras metas profesionales

Estas becas de intercambio internacional son un ‘trampolín’ hacia otras metas profesionales, ya sea continuando en la investigación o pasando a la actividad profesional. Es el caso de Rafael García Garrido, de 26 años y natural de Alhaurín de la Torre, que tras su paso por Hong Kong está haciendo su tesis doctoral en la Universidad de Montpellier. Su experiencia «tanto profesional como personal en Hong Kong ha sido muy buena», afirma. Hizo el grado en Ingeniería Química y luego el máster. «Gracias a Olga supe de las becas de Eurasiacat para hacer un ‘internship’ de unos 10 meses en la Hong Kong University of Science and Technology, pensé que era una buena oportunidad para conocer otra cultura, mejorar mi nivel de inglés y trabajar en una de las mejores universidades del mundo». Ha trabajado en un proyecto para prevenir infecciones adquiridas en los hospitales, que ya se está aplicando. El doctorado está enfocado en fabricación y caracterización de catalizadores para la producción de hidrógeno, además de optimizar dicha producción para alimentar pilas de combustible. Si Rafael se ha embarcado en su tesis doctoral, Javier en cambio está trabajando, en una empresa de ahumados instalada en el PTA. Es graduado en Ingeniería Química y en Taiwan hizo su trabajo fin de máster. Nada más regresar, en agosto, encontró trabajo, en el control de calidad de la empresa. Considera que su experiencia internacional le ha servido a la hora de ser seleccionado. Y ahora los compañeros que están a punto de salir no dejan de preguntarle por el país, las comidas o los compañeros y tutores. Destaca la amabilidad de los compañeros asitáticos y su disposición a prestarles todo tipo de ayuda.

A la misma universidad va Javier García, natural de León y con 25 años, que estudia el máster en Ingeniería Industrial. Allí terminará el segundo cuatrimestre del máster y hará su trabajo final en temas relacionados con electrónica u organización industrial. En el caso de Javier, su madre le animó a aceptar la beca, su padre le tachó de «cabra local» y un tío ingeniero también le aconsejó no dejar pasar esta oportunidad.

El grado en Ingeniería de la Salud, mención en Ingeniería Biomédica, es lo que estudia Eduardo Abril López, marbellí de 24 años. Está terminando el máster en Mecatrónica y en Hong Kong trabajará en un laboratorio «puntero» en esta rama de la ingeniería. Su objetivo es avanzar en los conocimientos necesarios para la fabricación de prótesis, manos robotizadas y otros mecanismos que puedan ayudar a las personas.

José Manuel Gaspar Sánchez se ha graduado en Ingeniería de Organización Industrial y hace el máster en Ingeniería Industrial. En su caso viaja a Singapur, a la Nanyang Technical University, y se centrará en simulación logística en el comercio electrónico. No le ha costado mucho decidirse, ya pasó un curso de erasmus en Suecia y apunta que será una experiencia muy interesante, tanto en el aspecto personal como profesional.

Rafael Adrián García Martín tiene 24 años y es natural de Vélez. Ha estudiado, como José Manuel, Organización Industrial. Destaca que la universidad a la que van es la séptima a nivel mundial en tecnología. Van a trabajar en un proyecto de logística para toda Asia. «Con ganas de volar», señala, será la primera vez que pase fin de año fuera de casa.

La 'mimada' del laboratorio

Recién llegada de Taiwan, June Tsao, de 23 años, es la mimada del laboratorio. Es una de los tres estudiantes que han llegado a Málaga en este programa de intercambio. Es graduada en ingeniería Medioambiental. Juan José le ayudó a encontrar alojamiento: vive con una familia en Teatinos y también está haciendo los cursos de español de la UMA. Su madre le recomendó venir a Málaga porque había estado de vacaciones. Su trabajo fin de máster está relacionado con los catalizadores en forma de fibra, reacciones que tienen interés en la industria petroquímica.

Para todos, tanto los españoles como para los asiáticos, es «una gran experiencia personal y profesional», señala Olga Guerrero. Y para la UMA es también la oportunidad de estrechar lazos y colaborar con otras importantes universidades, como muestra que se están realizando tres tesis doctorales en cotutela con universidades de Hong Kong y Taiwan. Y una universidad polaca otras dos tesis también en cotutela. En junio se celebrará un evento final en Hong Kong, donde se valorará el proyecto y se seleccionarán algunos trabajos para su publicación. Además de estudiantes de la UMA han participado de otras universidades, como Granada o Madrid. «Ha resultado un proyecto muy bonito, muy interesante, con una financiación extraordinaria, de hecho, ya no se han aprobado con un presupuesto tan elevado como el que hemos tenido», sostiene.

Para la doctora Guerrero Pérez ha mostrado también la capacidad de gestión de la UMA y anuncia que desde el Secretariado de Proyección y Cooperación Internacional trabajan para conseguir nuevos proyectos de movilidad internacional «para dar oportunidades a nuestros estudiantes».

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