Málaga lidera el ranking nacional en incineraciones frente a los entierros tradicionales

Málaga lidera el ranking nacional en incineraciones frente a los entierros tradicionales

Las cremaciones suponen ya el 79% de los servicios funerarios que presta Parcemasa, el doble de la media en España

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Málaga es, con diferencia, la capital española en la que más porcentaje de personas optan por la incineración para dar reposo a sus restos mortales. La proporción del número de cremaciones frente a los entierros no para de acentuarse hasta el punto de que ocho de cada diez difuntos son incinerados. Para hacerse una idea, este 79% que supone la cremación de 4.010 difuntos frente a los 1.075 que recibieron un sepelio tradicional en 2017 llega a duplicar la media nacional (40%) y se sitúa muy por encima de otras grandes ciudades como Madrid y Barcelona, que rondan el 50%, Valencia (55%) o Sevilla, con un 67%.

La prevalencia de las cremaciones es tal que Parcemasa, la empresa municipal que gestiona los camposantos malagueños, ya dan por hecho que la viabilidad futura de la compañía pasa por intentar que el mayor número de familiares opte por dejar las cenizas en el cementerio en lugar de depositarlas en los columbarios que tanto tirón tienen en las cofradías o esparcirlas en algún lugar simbólico para el fallecido. La iniciativa de mayor calado impulsada por Parcemasa en esta línea fue aprovechar parte de las zonas verdes del cementerio de San Gabriel para crear a comienzos de 2016 el Jardín del Recuerdo, en el que los familiares pueden depositar los restos de un ser querido bajo un árbol. A día de hoy, son 64 los difuntos que descansan en este espacio. «El importe del servicio es de 1.000 euros para la concesión de una parcela para árbol nuevo y de 1.800 euros para una con un ejemplar ya existente».

Además, otra novedad es la posibilidad de encargar un anillo, un collar o una figura con las cenizas del difunto. Asimismo, este año ha entrado en vigor una nueva tarifa de 30 euros por la entrega de las cenizas, un servicio que corresponde a las funerarias pero que cada vez con mayor asiduidad se realiza en las instalaciones y por personal municipal.

Además del cambio de los hábitos sociales, otro factor que explica el progresivo aumento de las cremaciones en toda España es el coste económico. Aunque de partida la inhumación es más barata que la cremación (252,93 euros frente a los 496,63 en el caso de Málaga capital), a largo plazo supone un menor desembolso para la familia en cuestión de mantenimiento del nicho.

«Las cremaciones van claramente a más, así que nuestro objetivo es encontrar opciones para que la gente decida dejar las cenizas aquí. Por eso pusimos en marcha el Jardín del Recuerdo y estamos trabajando en otras ideas para ampliar esa oferta», afirma el gerente de Parcemasa, Federico Souvirón, quien remarca que el mantenimiento de los camposantos compete a los ayuntamientos, por lo que «si caen los ingresos de la empresa» la diferencia tendría que ser sufragada por las arcas municipales.

En cualquier caso, las cuentas anuales del pasado ejercicio constatan que la sociedad pública sigue gozando de buena salud, tal y como refleja el informe financiero que ayer fue aprobado por el consejo de administración de la entidad en el que se refleja que la sociedad cerró 2017 con un beneficio de 487.136 euros, lo que supone un ligero incremento respecto a los 410.165 de 2016. En cuanto al volumen de negocio, la entidad facturó el año pasado 5,9 millones de euros (5,8 en 2016), de los que el grueso procedieron de las cremaciones realizadas (2,3 millones), seguidas de los 1,6 millones ingresados por el uso de las tanatosalas. En el caso de las inhumaciones, la cifra de negocio se vio lógicamente reducida por el menor número de servicios hasta situarse en 407.440,7 euros.

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